Max Murillo Mendoza
El 6 de agosto salió un textito publicado por Los Tiempos: Entrevistas a Líderes Políticos Nacionales. Realizado por el escritor de clase media Gonzalo Lema, que es ex concejal por el MAS de la alcaldía de Cochabamba. Quisiera agrupar a los once “líderes políticos”, en afinidades más claras que sus intenciones personales de Lema. De esos once susodichos, dos son gansteriles políticos anti bolivianos, ladronzuelos y poco representativos de la política boliviana: Sánchez Berzain (de la colonia española) y Reyes Villa (de la colonia italiana). Colonialistas que ya nada tienen que hacer en este país; pero supongo que Lema tiene que contentar a sus feligreses en Cochabamba, por lo que tuvo nomás que hacer algo con Reyes Villa, pues en sus cafecitos de tertulia le deben perturbar la cabeza con su líder regional Reyes Villa. Los contenidos de ambos gánster son tontas y ridículas formas de hacerles sentir bien, de parte de Lema, frente al país. Se desahogan vomitando bronca por este proceso boliviano.
Hay 4 miristas: El jefe Paz Zamora, Gloria Ardaya, Gustavo Fernández y Juan del Granado. Para mí el que aporta en la entrevista y creo que positivamente es Fernández. Los demás se lucen en sus respuestas gracias a Lema, que claro hacía más marketing personal que entrevistas mismas, porque nada importante les preguntó respecto de sus papeles nefastos, como miristas, y actualmente frente a lo que sucede en la Bolivia profunda. Algunos dan cátedras decimonónicas como Juan del Granado, creyendo que sigue en sus “brillantes momentos revolucionarios” y que el mundo no le entiende. Enfermedad muy típicamente izquierdista y de clase media. El sale limpio en la entrevista, de la conjura del MAS y sus artimañas totalitarias, él es el que resume la esperanza de la “izquierda” boliviana. Paz Zamora sigue siendo cínico y sinvergüenza; pero al menos reconoce los avances de estos procesos. Ardaya siguió el camino de todos los “revolucionarios de salón”: es especialista y consultora para todas las instituciones internacionales habidas y por haber. No merece mayores comentarios.
Hay dos ex presidentes particulares. Veltzé y De Mesa. El primero muy sincero y claro. Al grano, sin especulaciones ni haciendo teatro político. Lamentando que el tiempo le puso como presidente, sin proponérselo siquiera; pero asumiendo un rol delicado en un momento delicado. De mesa absolutamente degradado e hipotecado como se nota. Intentando justificar su fracaso histórico como representante de clase media: sin identidad con este país, y con posturitas demagógicas como buscando gambetear a la realidad. Además confuso y opaco en su posición de, otra vez, periodistas e “intelectual”. Sin claridad alguna en estos papeles: muy típico de los letrados de clases medias: con la terrible y enorme tentación por el poder, como su trauma más importante, y también como condena de lo que son: fracasados como intelectuales, o como proyecto de intelectuales. La mediocridad y oscuridad de Carlos de Mesa es la representación más clara, del papel de las clases medias en este país.
Hay dos patroncitos también muy particulares. Uno de izquierda: Filemón Escobar; y el otro de derecha y colonial: Ernesto Suárez Sattori. Escobar es ahora el portavoz de los desanimados y desocupados del MAS. Ya no tienen el micrófono del poder, y entonces son “oposición” al stato quo de la política. Escobar es también la expresión final del fracaso de los dirigentes, siempre mandarines totalitarios, de lo que fue el poderoso movimiento obrero minero boliviano, que no tuvo suerte con sus dirigentes pragmáticos y gansteriles a la hora de hacer negocios con la derecha, y con el mismo diablo (Lechín, Escobar, etc). Hoy con posturitas de antropólogos de iglesia donde insinúan que blancos e indios deben compartir la mesa, como hermanitos en Cristo y además complementarse. Y el otro patroncito, Sattori, sigue considerándose dueño de la hacienda que se llama Beni. Ahora tiene incorporado la nomenclatura de democracia, cultura, indigenismo; pero lo hace como representante de las colonias del oriente boliviano, que no cederán en sus intereses oscuros, que seguirán complotando contra este país.
Al final está Evo Morales. No dice nada nuevo, y al entrevistador no le interesa en realidad entrevistarle, sino simplemente hacerle repetir lo que escuchamos todos los días en canal 7. Las páginas de entrevista son menores a los que Lema le interesa. Con algunos simplemente quería cumplir su marketing personal; con otros le interesaba conversar para que se luzcan con sus posiciones, en fin.
Bien; pero prudente afirmar que estas entrevistas absolutamente dirigidas a mostrar y manipular las “supuestas debilidades”, supuestas incoherencias en los movimientos sociales. Son entrevistas dirigidas a mirarse así mismos, desde posiciones narcisistas engolosinadas de clase media. Lo popular, supuestamente, sigue nomas su camino de destruirse y enfermarse de totalitarismo, sobre todo si no considera el papel urgente de la tan “educada y refinada” clase media. Lema simplemente cumple el rito de conseguir un laurel más para su curriculum personal, no le interesa aclarar aspectos importantes, como el tema de estado, como el tema de educación en las clases medias, que cada vez es más desesperante y mediocre, utilitario y racista. No le interesa tocar temas profundos como el papel de la clase media, hoy totalmente despistada y sin rumbo en este país, sin identidad ni liderazgos. Siguiendo de furgón de cola de oligarquías anti nacionales y colonias extranjeras fracasadas. Esos temas tan importantes y cotidianos no le interesan a las clases medias, en sus despistes y miedos a enfrentar su futuro y su lugar en este país. La frivolidad y la pinta, son nomas la norma que siguen nuestras clases medias, no les importa la profundidad ni las explicaciones últimas. Escapan a las preguntas más importantes y últimas. Prefieren los cafecitos de desahogo melancólicos de sueño occidental. El país pues es el país, y ellos seguirán en sus feudos barriales, en sus fracasos generacionales sin rumbo posible, sobre todo desde el fracaso rotundo de la UDP, y la reafirmación de ese fracaso de clase media: Carlos de Mesa.
Cochabamba, 13 de Agosto de 2011.

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