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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

sábado, 10 de septiembre de 2011

SOBRE EL PRIMER ENCUENTRO DE POLÍTICAS CULTURALES

                                                                                                        Max Murillo Mendoza

Qué quiere decir políticas culturales? Básicamente espacios para desarrollar talentos artísticos e intelectuales. Pero en manos de quiénes está el realizar estos esfuerzos, es decir el generar y crear estos espacios? Lamentablemente en manos de las clases medias de izquierda (ex emebelistas, ex troskistas, ex comunistas, ex miristas, etc) que hoy son camaleónicamente masistas. En esas clases medias racistas, sin identidad con este país, hijitos de papá que no tuvieron tanta suerte y tuvieron que hacerse izquierdistas a fuerza de inercia y búsqueda de poder. Estas mentalidades patronales y coloniales dizque realizarán políticas culturales. Semejantes mentiras coloniales tienen un largo proceso histórico, que hoy culminan sus sueños hechos realidad: asaltando el poder y subiéndose al carro triunfador de manera oportunista, aunque sin novedad, y otra vez patronal: ellos son “la cultura y la intelectualidad”. Los portadores de las ideas, de la revolución y los cambios. Tanta impostura sólo es posible con los mandarines y mandamases de la izquierda colonial, racista y anti indígena boliviana.

Las clases medias bolivianas no tienen, nunca tuvieron, proyectos de clase. Su tremenda debilidad y posición en los procesos sociales bolivianos fueron sólo de tinte altruista y oportunista. Hijos del latifundio y el movimientismo, se quedaron en la vereda del poder por lo que su trauma, a falta de un proyecto de clase y sentido histórico, ha sido siempre el intentar asaltar el poder a como de lugar. Culturalmente jamás se sintieron parte de este país. Buscan sus raíces allende los mares: en las lejanas razas blancas europeas. Sus polleras las ocultan en las lejanías de sus historias latifundistas, y siempre buscan blanquearse ante las oligarquías, como vasallos, en sus mentalidades y sus rostros. Sus comportamientos “señoriales” burdos y absolutamente forzados, son actuaciones de escenario de segunda frente a lo popular o indígena. Sirve para diferenciarse de lo indígena o campesino. Jamás quieren ensuciarse con nuestras historias, porque sus “alcurnias” y sus círculos son demasiado finos para mezclarse con este país.

Estas clases medias ignorantes seguirán como siguen, de furgón de cola de oligarquías o indígenas y vasallos de tercera, si es que no encuentran un lugar en la tierra, es decir un lugar existencial con lo nuestro. Necesitan un harakiri cultural si es que quieren de veras ser parte de nuestras historias. Porque el seguir actuando “como razas superiores” les queda ridículo y forzado, sin personalidad ni lugar en este país. Y quedarán definitivamente en la vereda de nuestras historias, si siguen persiguiendo sueños lejanos y ajenos, y persiguiendo a adoradores de sueños fracasados como la civilización occidental: destructiva, maligna, cruel e hipócrita. No necesitan raíces lejanas e inexistentes. Sus proyectos podrían estar por aquí, por estas tierras. Sus extravíos existenciales pueden ser resueltos en nuestras historias, y su falta de autoestima histórica también podría ser resuelto si es que se aceptarán como parte de nuestras historias, culturalmente, racialmente y existencialmente.

Pero, lamentablemente, las clases a medias no están dando esos pasos. Sus mentalidades conservadoras y cerradas y racistas, impiden el encuentro con nuestras raíces. Su máxima aspiración sigue siendo la izquierda “mestiza”, para seguir diferenciándose de lo indígena y campesino. Tienen miedo a dar los pasos históricos y culturales. Sus traumas son tan fuertes que sólo atinan a disfrazarse de caporales e indígenas; pero no asumen lo nuestro como civilización y maneras de ver la vida. Estas formas conservadoras y alienadas mentalidades son todavía predominantes en estas clases. Y en estos procesos sociales no han dado los pasos necesarios, sino absolutamente todo lo contrario: se han cerrado más. Sus disimuladas formas de expresarse son evidentes. Sus medios de comunicación expresan esos traumas y falta de identidad con este país. Miran de reojo y con desconfianza. Su racismo sigue a flor de piel, expresada de otras maneras y formas, porque no es necesario decir ahora indio o cholo, es suficiente con “masista”.

Qué pena que en estos debates, de políticas culturales en Cochabamba, no estén realmente los intelectuales y artistas indios y campesinos, que los hay, y que sigan los mismos impostores de siempre, los mismos funcionarios de estado de siempre. Gran parte de ellos funcionarios desde la UDP. Y otros varios oportunistas que se colaron a carro ganador, con los bellos discursos hoy adornados de misturas indias y serpentinas multipluri culturales. Yo tengo asco.

                                                                               Cochabamba, 9 de Julio de 2011.

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