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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

sábado, 10 de septiembre de 2011

DIOS NOS LIBRE DEL FASCISMO


                                                                                                       Max Murillo Mendoza

Los últimos vestigios de las dictaduras y la corrupción generalizada, representada por el capitán Manfred Reyes Villa, intentó utilizar a la iglesia católica para el inicio de su campaña electoral; pero la iglesia católica le negó el permiso. Dizque el 95% de la población boliviana son católicos, según el capitán, y “pensaba” recuperar ese espíritu católico en su campaña. Cifras por demás inventadas e imaginadas artificialmente, ya que no se sabe a ciencia cierta el porcentaje de los católicos en Bolivia, cada vez menos por el desánimo que dan hace muchos años las jerarquías  a sus feligreses. Desde el reinado del papa polaco, un anciano de ultraderecha, que combatió a sangre y fuego a uno de los únicos aportes mundiales latinoamericanos que fue la Teología de la Liberación, una renovada lectura de la Biblia desde la visión de los pobres y perseguidos de la tierra, y la defensa legítima ante el avasallamiento de los poderosos, por eso el montón de curas guerrilleros por América Latina. Además se debe tomar en cuenta dos aspectos también en esta pequeña aproximación al catolicismo boliviano. Primero, el crecimiento sostenido y agresivo de las iglesias protestantes históricas  (metodistas y luteranas) y las sectas evangélicas, todas ellas más democráticas y populares que la católica. Segundo, el resurgimiento de las religiones ancestrales de los pueblos indígenas, religiones antiguas que han permanecido en el tiempo, en las costumbres, en las k´oas y en las fiestas del mundo andino – amazónico, a veces mezcladas con lo católico para no ser condenadas por las jerarquías de los conquistadores. Entonces, el capitán y sus seguidores fascistas se equivocan desde el principio sobre las religiosidades de sus seguidores. Otro elemento absolutamente claro de su desconocimiento de la realidad de este país.

Ese fascismo colonialista y antinacional utilizará otros mitos más como “todos somos bolivianos”, “todos somos Bolivia”, “también existimos los mestizos”, para encubrir sus desconocimientos y su poca representatividad en esta realidad plural, holística y heterogénea que es Bolivia. Pero esos mitos funcionarán entre algunas clases medias altas, donde las murallas y su aislamiento mental respecto de este país es crónico y caprichoso. Está claro que las colonias croatas, árabes y otras están apostando a esta línea, y financiarán con gusto este resentimiento social ultraderechista.

Ojala que los católicos conscientes, aquellos que todavía consideran que Jesús vino a este mundo en una familia de carpinteros pobres, israelitas dominados en su tiempo por un imperio tan sanguinario como los demás, el romano, y que su misión más importante fue la liberación de su pueblo de aquellos de clase alta de su país, vendidos al imperio romano por intereses económicos y negocios turbios. Y estos fueron los encargados, fariseos, del trabajo sucio para asesinar a Cristo en nombre de los sagrados valores de su religión, para asesinar a un luchador de su tiempo en contra de los males sociales, en contra de la explotación y la expoliación de su tiempo. Ojala que esos católicos mediten y reflexiones frente al engaño y la utilización ideológica de su religión, por un puñado de fascistas sin patria, sin nación ni identidad con Bolivia.

                                                                               Cochabamba, 5 de Octubre de 2009.



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