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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

sábado, 10 de septiembre de 2011

NACIONALISMO VS. FEUDALISMO COLONIAL

                                                                                                   Max Murillo Mendoza

Las colonias de extranjeros asentados en Bolivia, dividieron el país en pedazos económicos, políticos y sociales. Se repartieron sus instituciones como señores feudales, impenetrables como son hasta hora. Le dieron “legitimidad legal” e histórica, hasta hoy también indiscutible según ellos. Las cámaras de comercio no tienen apellidos bolivianos, sino croatas, árabes, alemanes, etc. No existe presencia campesina e indígena. Porque eso está “justificado” por estos extranjeros. Las migajas de sus negocios van a parar recién a los “pequeños industriales”. La política, algo ya democratizado, empieza a recibir gente más popular, incluso indígena; pero sólo hasta ahí. El poder real, es decir el económico sigue en manos de las colonias extranjeras. Nosotros no podemos decidir quién tiene que ir a estudiar a Londres o París, o que inversión tenemos que hacer en función de nuestras estrategias de desarrollo. Y en estos últimos años se organizaron en instituciones secretas (logias, masonerías y mafias) para seguir la moda feudal de no permitir el ingreso de gente rara.

Toda la mentalidad de estas colonias están exactamente reflejadas en sus medios de comunicación masivos: viven soñando y mirando sus países de origen. Su modernidad es de televisión y de periódico. “Son los civilizados” y “los que tienen la llave del progreso”. Su enfermiza manera de demostrar su modernidad choca directamente y frontalmente a un espacio, como el nuestro: Bolivia, que no es precisamente un país industrial y moderno. Su fantasía televisiva vive al margen de todo lo que somos. Es más, es un insulto a todo lo que somos. Viven en una constante fiesta moderna, sus ciudades son burdas imitaciones de lo que “ellos ven en sus países de origen”, y es definitivamente imposible pedirles creatividad incluso en la copia.

Esa manera feudal de organizar y ver un espacio como el nuestro empobreció dicho espacio: Bolivia. Estos señores feudales vivieron siempre a espaldas del país real, no cambiaron en absolutamente nada la lógica señorial y colonial del imperio español. Aprovecharon esas mismas estructuras para seguir el patrón de saqueo y enriquecimiento feudal colonial. Sus discursos se peinaban con las modas políticas: liberales, conservadores, golpistas, demócratas, izquierdistas, movimientistas…eran los mismos. El llamado estado boliviano era un instrumento más de sus objetivos económicos y políticos. Eran centralistas y privatizadores según la época y las imposiciones externas.

Estamos en el momento de desmontar esas estructuras arcaicas y paradójicamente poco modernas de estas colonias extranjeras. Poco modernas porque no les interesó el pensamiento liberal occidental, sino su cáscara, su pinta: lo instrumental moderno: la economía. No querían competencia, sino aferrarse a su poder y a su raza. En estos años de democracia, que fue su oportunidad para cambiar no lo hicieron, la democracia fue una de sus prostitutas más para seguir en su lógica poco moderna y poco liberal. Aparentemente esto se ha roto; ahora urge implementar mecanismo para desmontar estas estructuras. Hacerlas más democráticas y que respondan a las reglas de juego sociales y nuestras. La inercia de todos nuestros centros educativos superiores responde a esas maneras feudales de ver el país. Es cierto que el tiempo todavía es corto, que no se pueden cambiar siglos de mentalidades y malas costumbres, arraigadas hasta la raíz misma incluso de nosotros mismos. Pero urge en dar los pasos, en volcarnos a bolivianizar las instituciones económicas, políticas y sociales. Urge cambiar las reglas de juego “aceptadas” desde hace siglos por imposición de estas sectas señoriales, y eso es posible hoy cuando el despertar de las colectividades corre más deprisa que “la modernidad” de estos grupos feudales. Los liberales ingleses dicen: la costumbre es ley. Pues eso es, que nuestras costumbres milenarias sean hecho leyes, pero para nosotros.


                                                                        Cochabamba, 23 de Julio de 2009.          

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