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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

domingo, 29 de abril de 2012

COYUNTURA MUNDIAL Y NACIONAL

                                                                                     Max Murillo Mendoza

El desorden mundial ocasionado por occidente y su crisis galopante, insostenible y éticamente inmoral, destruye lo poco de civilización que queda en el mundo. Los países ricos inmoralmente, que ese detalle nadie quiere explicarse ni entender porque la hipocresía y las justificaciones, ideológicas por cierto, de que “son ricos porque son trabajadores” son argumentos para las masas de oligarcas tercermundistas de los siglos XIX y XX. Pues su riqueza está hoy en entredicho: destrucción de la naturaleza y empobrecimiento de sus propias poblaciones. Sus ricos son cada vez más ricos. Sus pobres son cada vez más miserables. Es decir, su famoso sistema de oportunidades siempre fue una trampa y una manera hipócrita de barnizar a sus clases altas y oligarquías. La evidencia de esa trampa ideológica y de exportación es hoy absolutamente clara, como el agua cristalina.

Europa se derechiza, sus poblaciones cansadas por el engaño y la crisis empiezan a mirar hacia la derecha, olvidándose de su pasado y sus enseñanzas democráticas. La culta Europa cae en la barbarie de la ultraderecha anti inmigrante y antidemocrática. Nada novedoso, a lo largo de su historia muchas veces cometió esos mismos errores: Hitler, Franco, Mussolini, y hoy Sarkozy, Rajoy, etc. Los europeos no aprenderán de su pasado, prefieren la sangre y encerrarse en sus pequeños estados insostenibles; pero funcionales a la hora de los problemas y los desafíos. Jamás construirán mercados comunes, como nos hicieron creer. Lo que tenían era simplemente un muro contra la Unión Soviética, financiada y mantenida por el padrinazgo de los Estados Unidos. Hoy se derrumba como castillo de naipes. La culta Europa saca sus garras guerreras y se barbariza por el pánico y el miedo a perder todo sus privilegios, ganados injustamente: colonialismos, imperialismos y racismos culturales. Los grupos de avanzada y conscientes están también paralizados, sin creatividad ni ideas de cómo seguir siendo vanguardia. La crisis es total: sin ideas, sin iniciativas, rendidos y espantados y domesticados por el sistema no reaccionan.

Estados Unidos fue vencido y aniquilado por Bin Laden. Cayeron en la trampa de la guerra total: miles de millones de dólares para la guerra preventiva y nada para sus necesidades. Entonces se vino la crisis, y la crisis es terminal. Es el principio del fin del imperio. Bin Laden ha triunfado, digan lo que digan sus demogogos y rufianes políticos imperiales. Estados Unidos planifica sus próximas estrategias, ante la derrota, de conquistas: Asia y Medio Oriente. América Latina la ha perdido, no es más su patio trasero. Las oligarquías tercermundistas de América Latina están en retroceso, han perdido el financiamiento del papi y tío Sam. Sin ese apoyo no son nadie. Aunque seguirán jodiendo y destruyendo el sur de este mundo; pero cada vez con menos poder e iniciativa.

En Bolivia se juega todo ese laberinto de complejidades mundiales. Sus colonialistas y extranjerizantes clases altas, siguen siendo los peones fieles de esas consignas moribundas del norte. Los errores del actual gobierno devienen de esas prácticas occidentales ya trasnochadas y obsoletas: izquierda, derecha; desarrollo y subdesarrollo; blanco y negro. Lo nuestro es variopinto, como la whiphala. Nuestras culturas nada tienen que ver con esos esquemas obsoletos y occidentales. Tenemos otros códigos sociales, culturales y socioeconómicos de funcionamiento. Tenemos otras religiones que nada tienen que ver con el cristianismo; aunque el cristianismo es uno más, adoptado a la fuerza, de nuestro panteón de dioses. Nuestras culturas están en otro tablero de ajedrez. Y los grupos que todavía tienen el dominio de las instituciones, privadas y públicas, no tienen idea de nosotros. Se mueven en las lógicas binarias y trasnochadas de occidente. Han sido domesticados y educados en esas lógicas, por lo que es muy difícil que entiendan todavía lo que somos. Precisamente esas contradicciones afectan a la hora de gobernar, a la hora de educar, y a la hora de soñar con lo nuestro. Sin embargo, como nunca, tenemos la oportunidad de saltarnos al fracaso de occidente y sus lógicas guerreras y binarias (blanco o negro). Los ideólogos del gobierno no entienden porque sus izquierdistas son los mismos adoradores, que los oligarcas coloniales, de las políticas y recetas occidentales y del norte de este mundo. Educados en los mismos ambientes y universidades de la derecha y la oligarquía, pues por ahora no pueden entender lo nuestro. Sino simplemente como críticos y respondones en la conflictividad; pero sin iniciativas ni lecturas de nuestras realidades.

El mundo está en la incertidumbre. No tiene futuro. Ni siquiera presente. Este desbarajuste y destrucción total ha sido ocasionado por occidente y su cultura destructiva de ver la vida. Los pueblos del mundo no tenemos otra salida, como a lo largo de toda la historia, que ver lo nuestro y salvar lo nuestro: territorio y cultura. Identidad y soberanía. En Bolivia, sólo el fortalecimiento de nuestros nacionalismos étnicos: quechuas, aymaras y guaraníes, nos salvarán de la barbarie occidental y gringoide. Lo único que tenemos debemos salvarlo a sangre y fuego. El fortalecimiento de nuestras organizaciones sociales, es la garantía de estos cuidados. Ese fortalecimiento social debe dar ahora mismo el giro nacionalista. Y espero que los ideólogos de este gobierno entiendan de una vez por todas, que sus mentes y ojos occidentaloides a nada nos conducen, sino a repetir la tragedia griega de occidente y su suicidio colectivo, cuando todo está claro, tan claro como el agua cristalina.

Viva el 1 de mayo!!!
Vivan los productores directos: obreros, campesinos e indígenas.
Mueran los zánganos, expoliadores y chupadores de la producción: oligarquías de izquierda y derecha.
Gloria a nuestros mártires de nuestras nacionalidades quechuas, aymaras y guaraníes.


                                                               Cochabamba, 29 de abril de 2012.

PROGRAMAS ANTIRRACISTAS: URGENTE

                                                                                               Max Murillo Mendoza

                                                                                       “…si estos son cristianos
                                                                                        al cielo no quiero ir”

                                                                                       Cacique Hatauey en la hoguera.

Las hordas hitlerianas y nazis asesinaron en nombre de la ciencia, de la raza aria blanca, de los postulados científicos a 7 millones de judíos y minorías étnicas, en los campos de exterminio del estado nazi. El mundo se dio cuenta demasiado tarde, y los resultados del enfrentamiento de occidentales: nazis, comunistas y liberales, se saldó con 60 millones de muertos. Sucedió en la segunda guerra mundial. La soberbia de la ciencia occidental raya en la misma ignorancia. Quemar libros y quemar judíos en nombre de la ciencia: qué pantomima occidental de su propia ignorancia y ausencia de sabiduría.

Las reacciones ante las declaraciones de Evo Morales, de sentirse feliz por no haber asistido a la universidad, desatan las mismas reacciones hitlerianas y racistas en nombre de la ciencia. Las redes sociales en manos de las ignorantes clases a medias, se explayan con sus contenidos racistas antiindígenas y antibolivianas. Nada raro: estamos en Bolivia. Los hijitos de papi, normalmente egresados de colegios privados católicos, donde “ser para los demás” significa discriminar y ser racista frente a los indígenas, y luego trasladan esa mentalidad católica a las universidades, se lucen mirándose al espejo e insultando al propio presidente de Bolivia. Todo en nombre de la ciencia. No les interesa un carajo que sus universidades sean el antro mismo del desprestigio, donde comprar notas, vender notas, docentes mediocres y acosadores de jovencitas, sean el pan de cada día. No les interesa la podredumbre del sistema universitario; pero sí les interesa las opiniones de un indígena presidente, porque los “científicos señoritos bien” se sienten insultados. Se sienten agraviados en su “ser científico”.

Los resultados finales de los colegios, y sistema educativo en general, privados católicos son los que se ve después en la sociedad boliviana: racistas, pigmentocráticos, anti indígenas, ciegos y burdos imitadores de occidente, sin identidad con Bolivia, sin autoestima frente al mundo. Por eso es urgente plantearse como estado programas educativos antirracistas. Las clases medias bolivianas requieren de alfabetización cultural urgente. Sólo los discursos ministeriales y decretos supremos no cambiarán esta realidad. Estas clases medias provincianas e ignorantes, tienen costumbres arraigadas destructivas, antidemocráticas y católicas. Y ese es el poder político que tienen los partidos tradicionales (de izquierda y derecha). En realidad el lavado de cerebro más importante educativamente, se produce en los colegios católicos. En esos espacios se recrean las consignas coloniales y anti bolivianas, que después funcionarán a lo largo de todo el proceso universitario. Desde este punto de vista no es absolutamente raro las reacciones de las universidades “estatales” contra este proceso. Todo el poder de la ideología católica racista, se expresa con contundencia en lo señoritos “científicos” de las universidades bolivianas.

La ceguera mental y costumbrista, además, de estas clases a medias, les impide al menos imitar a las clases medias de otras realidades, por ejemplo de Chile o Argentina, donde la calidad de esas clases medias han producido intelectuales y pensadores de la talla de Neruda, Borges o Gabriela Mistral, entre otros varios. En Bolivia la mediocridad de estas clases medias no producen ni siquiera algún cuenta cuentos de exportación; pero sí les preocupa mucho las opiniones de un presidente indígena. En su ausencia de pensamiento liberal y moderno, se sienten “atacados y dolidos en su ser científico”. Tanta ignorancia junta sólo se produce en las clases medias bolivianas. Pero bueno, ni modo. No hemos tenido suerte de contar con clases medias cultas, modernas y liberales. La corriente colonial es fuerte: su mentalidad sigue durando y perviviendo en el tiempo. Los tiempos cambian; pero no las mentalidades coloniales y atrasadas de las clases medias. Consideran que modernidad es moda: auto nuevo, casa nueva y joda nueva. No tienen idea que modernidad es precisamente mentalidad (actitud) de trabajo, de ahorro, de eficiencia y eficacia, de resultados altos y máximos. De competencia sana y democrática, de oportunidades para todos. Esos vocabularios están ausentes en las clases medias bolivianas. Su mentalidad es más bien colonial: el más pendejo, el más blanco, el más vivo, el más flojo y vago (que puede comprar notas), el más estúpido pero con poder. Esos son los valores de estas clases medias, las excepciones confirman la regla.

Pues no sé dónde están los encargados de descolonizar este estado. Quizás son los mismos de clases medias, que no tienen idea por dónde empezar. Y es tan elemental: por lo educativo. Eso lo saben las mafias católicas y utilizan al máximo ese poder educativo en sus colegios católicos. Miles y miles de jóvenes condenados a odiar a este país. De “ser para los demás”; pero para ellos nomás, para los privilegiados nomás, para los escogidos al cielo nomás. Los encargados de descolonizar Bolivia la tienen difícil; al menos todo está claro. Entonces debemos atacar por donde hay que atacar.

                                                                               Cochabamba, 27 de abril de 2012.


jueves, 26 de abril de 2012

               EL LABERINTO OCCIDENTAL DE LA IZQUIERDA

Max Murillo Mendoza
Por qué la COB (Central Obrera Boliviana) que es de izquierda tradicional (troskista y comunista) está en contra del gobierno? Por qué los universitarios de los centros estatales, dizque, siendo de izquierda tradicional están en contra del gobierno? Porque los patrones e ideólogos de estas iglesias rojas, firmaron pactos con Evo Morales para llenar los ministerios y las embajadas del estado colonial, y abandonaron sus bases y sus trabajos político sindicales. Perdidos y confundidos sus bases no tienen orientación ideológica o política, por lo que caen fácilmente en las garras de la ultraderecha y el colonialismo extranjero. Realmente no hay por donde perderse. Los débiles documentos políticos, sobre todo de la COB, muestran un diagnóstico completo de lo que está sucediendo en lo poco que queda de la izquierda tradicional y colonial en Bolivia.
La izquierda siempre se nutrió de clases medias, o a medias, que se radicalizan fácilmente a cierta edad juvenil, como parte de su moda y pinta. Los cafecitos de las ciudades se llenan de este tipo de especímenes. Las universidades también. Es parte del folklor de las clases medias. Y cuando “progresan” y desarrollan con el tiempo: profesiones, becas, oportunidades de trabajo empiezan a transformarse camaleónicamente a posiciones de derecha, es decir regresan a sus bases y orígenes de nacimiento. Muchos de ellos resentidos y cabreados de su paso por la izquierda se afilian a sectores de ultraderecha. Otros prefieren disimular un poco de profesionales y ganadores de dinero legítimo; pero a la hora de votar por supuesto que lo hacen por la derecha. Sus hijos ya no se meten en asuntos equivocados: les entrenan para ganar dinero y ser parte contraria al país profundo. Su resentimiento se traslada a los hijos. Estas clases medias, débiles estructuralmente, sin identidad alguna con lo nuestro están parapetadas en las universidades “estatales”, en los seguros de salud, en sindicatos de profesionales y colegios de profesionales. Siguen consignas oportunistas desde siempre, porque desde siempre no tienen estructura orgánica ni papel histórico que jugar: tienen que ir o detrás del colonialismo, o detrás de las organizaciones sociales y movimientos obreros, dependiendo de las circunstancias o vientos políticos. Hoy están de miedo y prefieren jugar al rol colonial.
Los ministerios de este gobierno está llenos de izquierdistas: troskistas (o ex troskistas pero como los curas nunca dejan de ser troskistas), comunistas, socialistas de Marcelo Quiroga, emebelistas, etc, han acaparado el aparato estatal. Y las calles de nuestras ciudades se llenan de bloqueadores precisamente troskistas, comunistas, emebelistas y socialistas en estos días. Es decir están en contra del proceso de cambio. Sus jefes han firmado pactos con Evo Morales; pero sus bases están en contra del proceso. Vaya paradojas con estos izquierdistas. Claro: las cúpulas están bien acomodadas en los ministerios y embajadas, de patroncitos del proceso. Y Evo Morales no les dice nada, no les pide cuentas ni les exige coherencia ideológica y militancia con el proceso. Porque Evo Morales también es izquierdista.
El colonialismo en Bolivia siempre se nutrió de izquierda y derecha. Son las mismas familias, son los mismos vecinos y compadres. Un país tan señorial como el nuestro, la izquierda y la derecha tienen el mismo origen social y antropológico. Aunque los muertos y los desamparados siempre pertenecen al país profundo, a los indígenas (obreros y campesinos) que muchas veces se creen en esos engaños e ilusiones de esos colonialistas. Los patrones de izquierda y derecha juegan los roles de enemigos; es una estrategia que emplean desde siempre, para ganar adeptos y militantes en el juego de la política colonial. Ambas “facciones” son occidentales y provienen de los mismos vientos culturales: Europa y Estados Unidos. Por lo que sus rostros son los mismos rostros. Y en este proceso, a pesar de los pesares y errores, los izquierdistas se ponen en contra. Y no es raro, no debería parecernos raro porque simplemente es la reacción de los patroncitos de izquierda que jamás imaginaron, pues no podían, que un día sus ex pongos estarían modificando los destinos mismos de la historia. Entonces, los patroncitos de izquierda tienen que estar molestos por semejante osadía de indios. Nada raro en el comportamiento de estos occidentaloides y gringoides de izquierda. En eso comparten plenamente con los patroncitos de derecha. Hacen gala del colonialismo republicano, y le engañan a Evo Morales y a su corte. Pero no a nosotros.
Cochabamba, 25 de abril de 2012.

jueves, 19 de abril de 2012

EL DESORDEN MUNDIAL



                                                                                        Max Murillo Mendoza



Occidente, socialismo y capitalismo, hizo creer al mundo después de la segunda guerra mundial, que nos ofrecía un paraíso de bienestar y desarrollo, donde moros y cristianos viviríamos felices y contentos con desarrollo y progreso incluidos. Amén. Pero la realidad ha sido otra. Una realidad de crueldad, de colonialismo sofisticado, de guerras coloniales, de dictaduras a nombre de las seguridades nacionales (de capitalistas y comunistas), de juegos sucios entre los sistemas secretos: asesinatos y torturas de miles de personas a lo largo del mundo, de crueldad hasta la máxima expresión cavernaria: misiles atómicos y maquinaria de muerte. El desarrollo de la hipocresía es típicamente occidental: discursos en las Naciones Unidas, ofrecimientos de ayuda al desarrollo, etc. Pero los hechos, las acciones y lo concreto es que occidente no sabe de diálogo ni de convivencia civilizada desde hace siglos. Los resultados son tan contundentes que sólo los colonialistas y racistas de estos lados del mundo no lo ven: Cambio Climático, destrucción de la vida misma, guerras e invasiones de países enteros en todo el mundo, destrucción de economías indígenas que habían funcionado bien durante miles de años; y a la llegada de occidente se han destruido por completo. Su ciencia, su tecnología, que es la fascinación última de las mentes coloniales del sur de este mundo, nada aporta en las soluciones estructurales de nuestros problemas, son juguetes sofisticados que sólo sirven para seguir colonizando y justificando el poder de las castas dominantes: unos que piensan y otros los esclavos que trabajan y producen riqueza.



Hoy, occidente no ha cambiado esos postulados guerreristas y destructivos. El desorden mundial que ha generado es lo cotidiano. Las amenazas y su hipocresía siguen siendo las recetas de negociaciones hacia el sur de este mundo. Argentina pasa esos momentos. La nacionalización de sus propios recursos, desata furia de los cavernarios que gobiernan occidente: la sofisticada y culta civilización occidental. Sus pueblos domesticados y sometidos al miedo y terror (islamistas, sudacas, bárbaros que invaden sus finas sociedades, pérdida de privilegios, etc) ya no pueden reaccionar contra sus gobernantes y líderes cavernarios. Occidente ya no tiene posibilidades y creatividad para seguir conduciendo la historia, a pesar de ser los inventores de la historia. Tienen pánico de la misma historia, y hoy se aferran a esos recuerdos de poder y gloria: reaccionan amenazando y vomitando odio y bronca contenida.



En Bolivia las clases altas son sus monjes y adoradores fieles de estos cavernarios. Irían al infierno mismo detrás de estos cavernarios. Y lo hacen: destruyen lo nuestro, desde siempre. Pero esos tiempos dorados ya se terminan, en el norte y también por aquí. Esas recetas de odio y coloniales no han sido sostenibles, como no han sido sostenibles sus modelos de desarrollo: Destrucción del medio ambiente y de la vida misma. El pasado, en eso jamás nos equivocamos, es nuestro futuro. En occidente la apuesta al futuro ciego fue su condena y su destrucción. No escucharon a su pasado y a sus culturas propias. El arrollador tren del progreso y el desarrollo arrasó con su pasado, y esa soberbia les lleva a la destrucción. La pagarán caro; pero esa mierda ya no es nuestra, allá ellos.



Debemos seguir con lo nuestro. Profundizar lo nuestro. Utilizar aquello que nos sirve de occidente: su tecnología y su ciencia. Hasta donde nos sirva. Pero no su mierda empaquetada y cruel de su mentalidad moderna e hipócrita. Esa destructiva forma de relacionarse con “los demás” occidental hay que desecharla. Y a los colonialistas que se queden a convivir en nuestras tierras y culturas, tenemos que enseñarles a convivir con lo nuestro. Tenemos que alfabetizarles en nuestras costumbres, racionalidades económicas, sociales y grupales. Curarles de sus fantasmas y enfermedades occidentales, respetando en lo que creen y rezan. Porque si siguen empeñados en sus formas destructivas de relacionarse con nosotros, pues tendrán que irse, tendrán que ser valientes y dejarnos vivir con lo que somos nosotros. No es tan difícil.



                                                                                   Cochabamba, 19 de abril de 2012.




lunes, 16 de abril de 2012

AUSENCIA ABSOLUTA DE POLÍTICAS DE ESTADO



                                                                                                    Max Murillo Mendoza



A propósito de la corruptela generalizada de la policía, en el ingreso de los 54 postulantes a la academia de la policía, se hace política clásica: oposición colonial en su papel destructivo y gobernantes en su papel inútil de gestores y supuestamente gestionando en el “nuevo estado”. En Ambos frentes de batalla no se toca fondo. No se dicen las cosas por su nombre, o cómo realmente son. Me referiré a un solo aspecto: el educativo. Porque también en todo lo demás, salud, producción, etc, todos los gobiernos coinciden, derecha e izquierda que es exactamente lo mismo, en seguir las costumbres de antaño: robar y robar, y eso de las políticas de estado que sigan siendo quimeras para las calendas griegas.



En educación, las experiencias de vanguardia, es decir aquellas que realmente son un aporte, o han sido, a las demandas estructurales de este país, se han desarrollado al margen del estado colonial y republicano. De hecho el estado tiene más bien el papel de combatirlas, de destruir a dichas experiencias, porque no van con sus premisas coloniales, y son peligrosas para sus intereses, es decir para los intereses coloniales de las familias extranjeras. Las mejores experiencias educativas de la historia de este país, sobre todo rurales, se han desarrollado ante la total ausencia de políticas de estado. La absoluta ausencia de políticas de estado, hace que nuestra sociedad se haya entrenado en la creatividad para la sobrevivencia, es decir de gambetearle al estado colonial para desarrollarse y profundizar sus estructuras sociales, al margen del estado. Becas, información de punta y entrada a universidades prestigiosas fuera de Bolivia siempre fueron para los grupos coloniales. El parlamento o el estado colonial acaparaba todas las becas para los sobrinos, nietos, compadres y ahijados de los gobernantes, es decir de los grupos coloniales. A nombre del estado, cientos de colonialistas disfrutaron de viajes, estudios y otros asuntos; pero no para resolver los problemas estructurales de Bolivia, sino para quedarse fuera del país, o para vivir como latifundistas y patroncitos en Bolivia. Ese robo descarado de las arcas del estado, para becas y viajecitos de placer de los colonialistas, jamás se recuperó en las estrategias de estado. En fin.



Hoy no han cambiado esas lógicas coloniales. Las universidades dizque estatales, en manos de estas colonias, cierran las puertas mediante exámenes de ingreso para seguir lógicas absolutamente coloniales. Cuando el estado debería abrir totalmente a las poblaciones y naciones de este país. Y las universidades privadas son agencias de lucro y negocio absoluto, donde comprar notas, vender notas y robar descaradamente son pan del día, y no hay por supuesto autoridad alguna de este estado colonial que frene esa lógica depredadora y corrupta, por demás mediocre y anticientífica como son sus resultados educativos. Miles y miles de cerebros se pierden en la penumbra de este estado colonial. Indígenas y campesinos genios e inteligentes, no tienen acceso ni ayuda del estado porque en esencia sigue siendo un estado colonial. No existen políticas de estado en temas estratégicos, como el educativo, porque en esencia lo colonial sigue vigente. Se engaña cuando se envían campesinos a Cuba. Si hubiera políticas de estado se tendrían que becarles a Estados Unidos o Alemania. Eso sería estratégico. Sólo en el año 2.011 el estado chino tenía becados en las mejores universidades de Estados Unidos, también tienen en otros países con conocimientos de vanguardia, a 50.000 de sus mejores estudiantes. Así se hacen las cosas en términos de políticas de estado. Las miserias de becas hacia Cuba, son un engaño ideológico que en nada ayuda a las expectativas de las crecientes demandas de nuestro país. Pero así están planteadas las estrategias de este estado colonial y republicano.



Las puertas de la policía y el ejército también deberían abrirse totalmente a nuestras nacionalidades, no se lo hace porque son las mismas castas y familias coloniales que siguen manteniendo el poder de estas instituciones. Evo Morales prefiere farrear con estas familias, que profundizar políticas de estado para nuestras nacionalidades. Los discursos simplemente barnizan la dura realidad. Estamos en el séptimo año del gobierno del MAS, y no hay policías y militares quechuas, aymaras o guaraníes como coroneles o capitanes, al menos. Las castas de apellidos y linajes siguen mandando en esas instituciones, no hay proceso de cambio que cambie nada en dichas instituciones.



Pues como siguen las cosas, con total ausencia en políticas de estado sobre todo en temas estratégicos, como el educativo o productivo, nada cambiará de nuestra realidad. Las anécdotas de la policía siguen siendo anécdotas nomás: a nombre de indígenas y campesinos, a nombre del cambio o  a nombre del estado plurinacional. Mientras no haya un verdadero estado, o estados de nuestras nacionalidades, se seguirán manteniendo las lógicas coloniales donde los patroncitos siguen nomás mandando, y los demás ( el 70% de la población) continúan nomás con la educación de tercera o cuarta categoría (que sólo alfabetiza a duras penas), del estado colonial republicano.



                                                                       Cochabamba, 15 de abril de 2012.




lunes, 9 de abril de 2012

EL TIPNIS Y LAS TENCIONES DE MENTALIDADES



                                                                                                    Max Murillo Mendoza



Qué duda cabe: el asunto del TIPNIS ha sido una de las debilidades más vergonzosas del actual gobierno. No enfrentaron de manera coherente, y se confiaron en los triunfales momentos de los últimos años. El tiro les salió por la culata. Ni siquiera hubo coordinación entre ellos, por un lado estaban las ocurrencias de Choquehuanca, con sus dudas y cobardías típicamente funcionarias; y por otro estaban los “evistas” intentando mostrar músculos político sindicales; pero sin ningún análisis de coyuntura ni lectura precisa de los momentos. Hoy tienen algo más de claridad; sin embargo, ya el tiempo les ha pisado y sus medidas son medidas desesperadas: quizás ni el desquite aprueben.



Esta rotunda equivocación les dio oxígeno a las clases medias racistas y pigmentocráticas de las ciudades, que sin discurso alguno y perdidas en el espacio como estaban, encontraron un filón político para ponerse en contra del MAS. Izquierdistas trasnochados, ambientalistas de moda, monjes verdes ecologistas, militantes de la derecha antiboliviana y antiindígena tradicional (NFR; MNR; ADN; UCS; MBL; MIR), y varios oportunistas más de colores camaleónicos, se unirán a propósito del TIPNIS. Y ya empiezan con el show mediático: “marcha anticapitalista”. Oh sorpresa! Los “anticapitalistas” citadinos que nada hacen por sus entornos ambientales de sus ciudades, ni de sus barrios, esta vez se ponen las pilas políticamente. Por supuesto, qué importan las inhumanas ciudades bolivianas: basurales, transporte inhumano, destrucción de todos los sentidos comunes de habitabilidad, etc. Lo que importa es ponerse en contra del actual gobierno, y sus políticas “totalitarias y anti medioambientalistas”. Moros y cristianos se unirán a propósito del TIPNIS.



Ciertamente el TIPNIS pone en tapete y en mesa las profundas tenciones que tenemos, entre el enfoque occidental y progresista desarrollista (a todas luces destructivo y cruel), y el enfoque indígena de cuidar la naturaleza, compartir holísticamente el medio ambiente: no depredarlo. Esas tenciones no serán resueltas tal como están siendo planteadas en estos momentos. Se están planteando las cosas occidentalmente: guerra total. Diálogo de imposiciones. Guerra de posiciones. Es cierto también que el gobierno debe dar los pasos necesarios, transparentes y claros para dar oportunidad de negociaciones más fructíferas. Menos de imposiciones políticas. En ambos frentes se están planteando guerra de guerrillas: vencer o morir. En realidad se requiere de alargar las negociaciones, para llegar a acuerdos más positivos. En eso comparto plenamente que no se puede destruir lo único que tienen los hermanos y compañeros del TIPNIS: su hábitat. Pero tampoco podemos permitir seguir postergando grados de desarrollo necesarios, por ejemplo en caminos, que ayuden en algo a paliar las tremendas y escandalosas estadísticas de pobreza y marginación.



Ojala los monjes verdes (de la nueva religión y moda que es el medio ambiente) y ambientalistas, conscientes y los de moda, entiendan que no pueden utilizar a los hermanos indígenas políticamente. Ojala que los ideólogos del MAS aprendan la lección de la anterior marcha, y saquen sus conclusiones más precisas y lúcidas. Ojala que estos días sean todavía oportunos y sensatos para seguir negociando, y no caigamos en las fauces de las lógicas coloniales y occidentales: guerra total, para intentar incendiar el país, donde siempre los más pobres y marginados son los que más tienen que perder. Y tenemos que tener también la valentía de denunciar a los grupos coloniales (de izquierda y derecha), que seguramente están afilando sus cuchillos para emprender una cruzada en contra del gobierno. Y espero, no tengo muchas esperanzas, de que los ideólogos del MAS tengan la inteligencia de enfrentar esta situación sin enfrentarnos entre hermanos indígenas, como siempre ocurrió a lo largo de la historia colonial y republicana. Al final, los que derraman sangre siempre son nuestros hermanos indígenas, y no los colonialistas.



                                                                                Cochabamba, 9 de abril de 2012.

BOLETA CENSAL ESTÁ ABSOLUTAMENTE INCOMPLETA

                                                                                                             Max Murillo Mendoza



No se mostró todavía la boleta censal oficialmente; pero los que vieron ese papel ya denunciaron que está incompleto. Dicen que no hay el casillero que señale a los “mestizos”. A estas alturas esa denuncia me causa risa. No entraré a esa consideración típicamente colonialistas, que están planteando los sectores que siempre quieren diferenciarse de los indígenas y campesinos, y por estos tiempos encontraron la palabra mestizo para la excusa perfecta: insistir que son colonialistas, insistir que son extranjeros. Insistir que no son de estas tierras y de estas culturas.



Y por supuesto que debe estar incompleto tal boleta censal. La característica de este gobierno es el miedo al colonialismo, y el no avanzar en las construcciones de nuestros estados quechua, aymara y guaraní. Me gustaría encontrar en tal boleta censal, las preguntas: A qué colonia pertenece? Y qué generación de nacimiento tiene, en su respectiva colonia extranjera? Realmente empezaríamos a tener más claro, sobre la cantidad de personas que tenemos en las colonias extranjeras, sobre sus ocupaciones económicas y sus intereses empresariales, además de sus conexiones con el extranjero. Sobre sus territorios que están ocupando, y desde cuando están ocupando. Con seguridad tendríamos un mapa muy claro, para dibujar sobre la cantidad de gente colonial que habitan en nuestros territorios: croatas, alemanes, españoles, italianos, árabes, etc, etc. Eso nos permitiría un reordenamiento más objetivo de nuestros territorios. Eso nos permitiría distribuir de manera más justa y objetiva los recursos económicos, los territorios y las riquezas nuestras.



Los censos tienen por objetivo el ordenamiento y reordenamiento, para una planificación territorial, de los recursos económicos, financieros y espaciales de un país. Si es así, tenemos que saber exactamente con cuánta gente extranjera (colonias) contamos (si es que contamos), y en qué ámbitos económicos se mueve esa gente. Qué barrios en nuestras ciudades están en sus manos. Qué organizaciones están en sus manos, y cuáles son sus objetivos en esas organizaciones, pues como en todo el mundo no pueden los extranjeros presidir instituciones nacionales, porque no es legal ni legítimo. Y en Bolivia los colonialistas creen que pueden hacer lo que les da la gana: croatas, árabes, españoles, etc.



Del desorden colonial y republicano tenemos que avanzar al orden natural y ancestral de nuestros territorios, de nuestras markas, ayllus y tentas. Del control de pisos ecológicos. Esos espacios racionales y funcionales durante miles de años, fueron destruidos por los colonialistas y por eso nuestro retraso económico y social. Por eso la pobreza y la marginación. Es legítimo recuperar esas organizaciones científicamente elaboradas por nuestros antepasados, pero destruidas y pisoteadas por la invasión extranjera, hasta hoy.



Pues si de estos temas se considere, que venga el censo. Que no sea un simple juego colonial de numeritos en pobreza, marginación y aumento de población. Esa mierda no nos sirve para nada. El censo debe ser un insumo más para definitivamente reordenar nuestros territorios, hoy por hoy desordenados, destruidos y absurdamente divididos en departamentos, como si siguiéramos dependiendo de la colonia española. Y además bajo el dominio de colonias extranjeras, que nada o poco les importamos como espacios y cultura. Nuestra debilidad son las colonias extranjeras. Sobre todo aquellas que nada nos aportaron a nuestras historias, sino sangre, discriminación, división de nuestros territorios, violencia racial, odio a nuestras culturas y sistemático asalto y robo de nuestras riquezas. Si para este reordenamiento sirviera el censo, bien venido. Lo contrario, la repetición colonial y republicana de ese ejercicio inútil y administrativo, mejor no realizarlo.



                                                                         Cochabamba, 8 de abril de 2012.

LAS RELIGIONES Y LAS CULTURAS



                                                                                            Max Murillo Mendoza



Las religiones son productos culturales, de realidades y pensamientos sociológicos que, desde sus realidades y cosmovisiones, crean sus sistemas religiosos. Occidente crea el cristianismo a partir de la experiencia del pueblo de Israel. Mentalidades pastoriles que desembocan en la imagen del pastor y las ovejas. El sacerdote es el pastor, y las ovejas son la grey: los feligreses, el pueblo. En nuestro caso, nuestras religiones son más agronómicas, agrarias: Pachamama (madre tierra), Tata Inti (sol padre), Apus (montañas, bosques, selvas), etc. Son religiosidades más concretas, puntuales. Animistas. Los cristianismos: abstractos, ajenos a nuestras realidades agrarias y espacios culturales, venidos además como justificación ideológica de la conquista. Desde esas mentalidades, abstractas y fuera de nuestros contextos, se intentó generar “pueblos cristianos”. Sólo se logró algo de sincretismo totalitario. De nuestra parte adoptamos al cristianismo como una religión más, de los varios dioses que tenemos en nuestras religiosidades.



El cristianismo medieval, el que llegó a las Américas, llevaba consigo la mentalidad de que los jerarcas eclesiales eran reyes, representantes de dios en la tierra. Y vivían como reyes: en el lujo más insultante y obsceno frente a la grey absolutamente pobre de las sociedades medievales. Esa mentalidad se trasladó a las colonias de América. Hasta hoy los obispos viven como reyes medievales: en el lujo más insultante a la misma iglesia dizque de los pobres. Los jerarcas eclesiales siguen en aquellas mentalidades medievales, conduciendo coches de lujo, casas de lujo, sirvientes y servidumbre a sus pies, para justificar la presencia de dios en la tierra. Por supuesto que Cristo, quién combatió a la riqueza y a los ricos, y los condenó al infierno, murió por sus denuncias contra las injusticias de su tiempo. Él era hijo de un campesino y carpintero pobre. Nacido en un pesebre pobre, como mensaje al mundo de que Dios estaba a favor de los más pobres. Pero los ideólogos de las clases altas de su tiempo, se encargaron de manipular sus enseñanzas, y convertir el cristianismo en la religión de los ricos.



La Teología de la Liberación, intentó recuperar ese cristianismo de Cristo: compromiso político, ideológico y concreto a favor de los oprimidos. Los Espinal, Basiana, Monseñor Romero, y algunos otros  más, muy pocos, fueron asesinados por los grupos coloniales, o arrinconados por el Vaticano. No se podía permitir esa explosiva mezcla entre marxismo y cristianismo. Mejor dejar nomás a la religión como opio del pueblo: rezar y rezar, y morir pobres que en el cielo hay recompensas. La Teología de la Liberación fue el último intento, y aporte epistemológico desde América, para la salvación de la religión cristiana. Pero se impusieron los poderes establecidos, y las mentalidades medievales: destruyeron a la Teología de la Liberación. Hoy los obispos son lo más retrógrado, lo más antiboliviano y antiindígena que haya como representantes de Dios en la tierra. Reyecillos que viven en el lujo más insultante a la pobreza de nuestro país. Y que por supuesto, sus dopados feligreses (normalmente de clases medias y altas) creen que así deben ser las cosas.



Sin embargo, felizmente en todo el mundo hay un retroceso y rechazo a esta manera de ejercer la religión. En todo el mundo, sobre todo hacia la religión católica, nadie quiere saber de la religión que se imparte sin importar los tiempos y las mentalidades. Sus valores ya han muerto. Sus pastores están desfasados del tiempo y la historia. La mayoría se han corrompido también (curas pedófilos, homosexuales, y ladrones de los dineros de la iglesia), y  no existen los ejemplos éticos, o seguidores del Cristo pobre. Sólo los grupos de poder les mantienen vigentes, porque todavía son necesarios para lavar consciencias, para adormecer mentalidades y justificar poderes políticos. Por ejemplo, los colonialistas le condenan a este gobierno como “ateo”, “sin dios”. Y para ellos dios es el dios medieval cristiano, blanco y occidental. Es parte del poder colonial y oligárquico. Lo demás son discursitos obispales para seguir manteniendo sus privilegios terrenales. Hasta cuando? Otros dos mil años más?



                                                                              Cochabamba, 6 de abril de 2012.

¿ DÓNDE ESTÁ LA IZQUIERDA ?

                                                                                              Max Murillo Mendoza.



La particular izquierda boliviana, tuvo su fracaso más estrepitoso e histórico en el gobierno de la Unidad Democrática y Popular (1.982-1.985), cuando destruyeron una posibilidad única de constituirse como alternativa, después de 18 años de dictaduras militares, en la apertura democrática. Miristas, comunistas, movimientistas de “izquierda” con el doctor Siles y demás ramas anexas se corrompieron en competencia, peleándose por ministerios, embajadas, aduanas, etc. Desde siempre su falta de lectura y visión hacia este país, les condenó al extravío, la especulación, el vanguardismo infantil y la ceguera total en sus propuestas. Las otras iglesias como las troskistas, guerrilleras, socialistas en todas sus variantes y algo más rojas, también desde siempre nunca se aproximaron a Bolivia, sino desde sus iglesias y libros rojos de realidades lejanas como la China, rusa, cubana, etc. Pero ese fracaso histórico no sólo fue de orden ideológico político, sino estructural: de clases y sistemas. Son las clases medias y medias altas las que fracasan en Bolivia. Racistas y pigmentocráticas como los partidos de sus padres latifundistas conservadoras: ADN, MNR, UCS, NFR, etc. De hecho, todos estos muchachos “comprometidos” se pasaron poquito después a las filas de los partidos de sus padres: ADN, MNR y UCS. Fueron la mano de obra calificada de los programas de “ajuste estructural”, neoliberales. En todos los ministerios y entidades del “estado”, se llenaron de izquierdistas: ya habían sufrido buscando la revolución, y en su fracaso tenían el derecho de “vivir bien” en el neoliberalismo.



Hoy, en tiempos de cambio, se pasaron a filas de las organizaciones sociales. Otra vez, socialistas, emebelistas, exmiristas, excomunistas, extroskistas, exguerrilleros, etc, etc, son funcionarios de los ministerios, de las embajadas, de las aduanas, para seguir medrando a nombre del “estado” plurinacional. Aprendieron a manejar el “estado” durante el neoliberalismo, por lo que son la mano de obra calificada por antonomasia de este estado. Pero, como siempre, siguen extraviadas y ajenas a lo que está sucediendo. Su aporte teórico y reflexivo en este proceso es nulo, nada raro, y en realidad simplemente son los mismos vividores a nombre de la revolución. Hijitos de papá que deben seguir viviendo bien. Ni siquiera tienen influencias en las centrales obreras, como la COB, o en los sindicatos de los profesores. Su congénita inutilidad es definitivamente asombrosa. Como siempre también todas las responsabilidades están en manos de los indígenas y campesinos. Los izquierdistas estatales son los patroncitos de este proceso, nada raro.



La “izquierda boliviana” no se recupera del fracaso de la UDP. Ese síndrome les persigue y no les permite ni mucho menos levantar cabeza, teórica ni espiritualmente. Las clases medias no tienen visiones para nuestras realidades. La UDP fue una muestra de eso, con la posición de izquierda. Y en estos procesos actuales repiten esa miseria histórica. Clases medias desubicadas, racistas, señoriales, patronales y cristianas (egresados de colegios católicos comprometidos, pero racistas y antiindígenas). Su aporte teórico es absolutamente nulo, inexistente. Se atrincheran en universidades estatales o privadas, contra este proceso. Sus consignas son tontas y de cuello blanco señorial: contra el “totalitarismo masista”, contra el “indigenismo masista”. Nada más se les puede ocurrir, sino las consignas de sus abuelas y abuelos latifundistas. Ni siquiera les queda algo de creatividad en su extravío e inercia mental e intelectual. Sus producciones son de sentido común. Casi por obligación y pinta institucional; pero sin aportes reales, conceptuales y teóricas. No quieren quedar mal ante sus vecinos o familiares que no comparten con este gobierno de indios. Tienen que cuidar su reputación señorial y fina.



Pues, es realmente una tragedia que la izquierda boliviana no tenga una participación efectiva. Su patética presencia simplemente relata su estructural forma de ser; pero depende sólo de ellos el de integrarse a nuestras lógicas y ser realmente algo más bolivianos, y algo más de nuestras nacionalidades.



                                                                       Cochabamba, 30 de marzo de 2012.




EMPRESA PRIVADA Y ESTADO

                                                                                  Max Murillo Mendoza



A propósito de los líos de AEROSUR, aerolínea privada, sobre sus finanzas y otras cuestiones de administración, se ha desatado una suerte de posicionamiento en la prensa oligárquica y colonial, a favor de “la iniciativa privada”. Y, cómo no, atacando al gobierno de “totalitario” y “con plan monopolista estatalista”. Clichés y San Benitos también conocidísimos de estos sectores colonialistas.



Empiezo este pequeño espacio con lo más sencillo: no tenemos estado. Nunca lo tuvimos desde el siglo XVI. Y lo que tenemos es ese monstruo llamado estado republicano: ladrón, estafador, cobrador de impuestos para robar, discriminador y anti indígena. Y ciertamente los impuestos han subido enormemente; pero esos dineritos dónde estarán destinados? Nadie lo sabe. El discurso es el mismo: “se utilizarán en educación y salud, etc, etc”. Y la educación y la salud no han cambiado, son las mismas calendas griegas y tragedias. Y las carreteras no han cambiado: son los mismos caminitos tercer mundistas para turistas hipies, entre mezcla surrealista de tierra y pavimento folklórico. Y viajar por esas carreteras es arriesgar la vida terriblemente; pero a eso nos ha condenado el estado republicano.



Pero, tampoco tenemos “empresa privada”. Sino un remedo de iniciativa privada a costa del estado. Toda la llamada “empresa privada” nació a costillas del Estado. Son los dineros del estado, robados, asaltados y repartidos por las castas coloniales gobernantes a sus compadres, familiares y compinches de farra, para “crear”  “empresas privadas”. De esto hay suficiente documentación. Por eso lo mataron a Quiroga Santa Cruz, porque se animo a denunciar todo el asalto de Banzer, en los años de su gobierno, a las arcas del estado y la repartija de miles de millones de dólares, de COMIBOL, a sus compadres de Santa Cruz para la agroindustria cruceña. La famosa familia Gasser (de la colonia alemana) hasta hoy debe al estado 400 millones de dólares de esos préstamos, y hace muchos años que se declararon en quiebra, para no pagar esos dineros. Historia muy conocida y libreto repetido a lo largo de nuestra historia republicana. Que haya empresarios honestos pues felizmente los hay. Tan pocos que no hacen la diferencia en un país como Bolivia. Que la iniciativa privada es importante, pues sí. En muchas realidades del mundo son el motor de la economía, de la ciencia, del conocimiento y las oportunidades democráticas que ofrecen a sus poblaciones. En Bolivia no es así.



Las castas coloniales, extranjeras por cierto, no han sido capaces de construir clases altas industriales que faciliten oportunidades a sus poblaciones. Castas coloniales provincianas e ignorantes, frívolas: demostrando sus coches de último modelo en sus plazas de sus ciudades, y asistiendo a universidades extranjeras simplemente para gastar, malgastar, sus fortunas mal habidas en Bolivia. Pero sin capacidad histórica y proyecto de clase que articule proyectos industriales, científicas y culturales. Su falta de identidad con Bolivia, su falta de consistencia política y sus ausencias de liderazgo territorial y estatal, son absolutamente notorios a la hora de evaluar sus resultados: no generan trabajo, no generan desarrollo (desarrollismo y copias burdas sí), no generan riqueza y prosperidad. Para estas castas racistas, mejor mantener a sus poblaciones en la ignorancia. En su mentalidad anti moderna y anti liberal, mejor no tener competencia. Esa es su esencia provinciana y racista. Y con ese poder han mantenido desde siempre al país en la mendicidad, en la pobreza y la ignorancia.



Hoy existen ciudades, como Santa Cruz, que intentan articular desde el comercio y los servicios terciarios, una circulación de capital y oportunidades económicas; pero sin sustento y sin claridad de proyectos. Muchos de los negocios son ilícitos que provienen del narcotráfico o el contrabando. Y sin un grado de sostenibilidad mínimamente industrial, y sin un proyecto nacional estatal, es decir de visión conjunta de desarrollo global: que nuestros sistemas educativos, por ejemplo, estén estrechamente ligados a los sistemas productivos, pues seguiremos como seguimos. El estado por su lado, y la llamada “empresa privada” por su lado, cada uno haciendo experimentos suyos sin considerar planes de desarrollo nacionales. Sin dar oportunidades a sus poblaciones, sino siendo espacios para sus compinches políticos o de castas señoriales, en el otro caso. Pero inservibles como proyectos.



                                                                        Cochabamba, 4 de abril de 2012.

OBAMA Y SU LEY DE REFORMA EN LA SALUD

                                                                                           Max Murillo Mendoza



En Estados unidos se está discutiendo una reforma en su ley de salud. 50 millones de norteamericanos pobres no tienen seguro de salud. Y los seguros de salud son los más caros del mundo, incluso engañosos y simplemente negocios lucrativos que nada tienen que ver con la salud misma de la población. Pero es Estados Unidos, donde a nombre de la libertad se prostituyen todos los derechos de sus poblaciones, y a nombre de esa misma libertad destruyen el mundo con su modelo individualista y consumista a mansalva, sin importarles lo que sucede con los demás, sin importarles del medio ambiente, sin importarles de nuestros propios problemas bombardean cuando quieren, etc. Es precisamente una sociedad enferma y podrida por dentro. El modelo de desarrollo americano, o sea el sueño americano, es una desgracia para todo el mundo. Un “modelo” que ha fracasado por donde se lo vea. Y su reforma de salud no saldrá adelante, porque sus cavernarias y conservadoras oligarquías (que ya dejaron de ser burguesías) desahuciarán en nombre precisamente de la “libertad individual”, y de la “iniciativa privada”.



Pero dicho “modelo americano” sin embargo es el modelo más importante a seguir, y copiar al pie de la letra, por las oligarquías tercermundistas y provincianas de latino América. En Bolivia las ignorantes e inoperantes clases medias y altas prácticamente se babean ante dicho modelo. Los canales de televisión privados, que están en sus manos, son un asco de programaciones absolutamente pirateados y copiados del modelo americano: su música, sus costumbres, sus frivolidades, su ropa, sus chistes y hasta las maneras de sonreír y hablar. Todo pertenece al “modelo americano”. Ese asco sin identidad, absurdo y frívolo de consumo es el pan de cada día en Bolivia, a nombre de la “libertad de expresión” y la “iniciativa privada”. Así el atraso en el que están, y la poca costumbre por la investigación y la lectura de estas clases altas frívolas, hacen que sus limitaciones sean tan claras en sus tontas programaciones, y como digo atrasadas y retrasadas mentales.



Pues son así las paradojas por estos lados del mundo. Las copias y las calcas de todo lo americano, por parte de las clases altas y medias, son uno de los graves problemas que tenemos como país, porque ese veneno externo y extraño contamina las costumbres y las cosmovisiones de nuestras culturas, y las pudre muchas veces con costumbres ajenas: drogas, violencia, pandillas, sexo y destrucción de lo nuestro. Lo más grave: alienación, enajenación y destrucción de nuestras identidades. Si nos referimos a lo económico el asunto es más grave todavía: contaminación, destrucción del hábitat, consumismo destructivo y salvaje.



En países con verdaderos Estados Nacionales, como China e India, se han tomado medidas al respecto para salvaguardar sus culturas y tradiciones, es decir sus estrategias e intereses de Estado. Se han prohibido que esos mensajes extraños y externos sean el pan de cada día, y el mayor porcentaje de las programaciones, como es en Bolivia, en todos los medios de comunicación. Y todos los programas son revisados por especialistas, antes de ser publicitados. Es la manera correcta de salvaguardar los intereses de una nación, ante las invasiones ideológicas y podridas que llegan del norte y sus “modelos de desarrollo”. Lamentablemente las ausencias de políticas de estado, impiden realizar filtros a estas invasiones mentales e ideológicas externas. Ni siquiera los resultados de los efectos de esos “modelos”: desarraigo social, pandillas, violencia extrema, falta de identidad, rechazo a nuestras culturas, destrucción del hábitat y consumismo cruel y egoísta por parte de una pequeña porción de la población, hacen reaccionar a los actuales gobernantes. Su miedo y falta de sentido estatal permiten que nos invadan peligrosamente “modelos de desarrollo” fracasados, pasados de moda, violentos y sanguinarios como el norte americano.



                                                                           Cochabamba, 29 de marzo de 2012.

OTRO 23 DE MARZO SIN NOVEDADES

                                                                                              Max Murillo Mendoza



Mientras los colonialistas se farreaban en los carnavales del año 1.879, el ejército del poderoso estado chileno ocupaba nuestro litoral boliviano. Esa ocupación dura hasta hoy. Pero cuál es la cuestión de fondo en estas historias de pérdidas territoriales? Para mí es un lugar común: son las colonias extranjeras, invasoras y dueñas del llamado estado republicano, las que pierden todos los territorios que ancestralmente nos pertenecían. De hecho, lo primero que hacen estas colonias es negociar con Chile cuando vieron oportunistamente, como siempre, que la derrota era inminente. Los mineros de la plata, la oligarquía más poderosa de la época, negocian con Chile para la salida de sus minerales por territorios “chilenos”, que eran nuestros. Y por qué? Porque desde siempre estas colonias no son de estos territorios, y sus sueños están nomás en sus países de origen. Qué podemos interesarles si no tienen raíces e identidades con lo nuestro?  Por tanto, no podían construir un estado o una institucionalidad mínimamente incluyente y con nuestras lógicas. Desde siempre son colonias extranjeras y ajenas a lo nuestro.



Hoy en día estas mismas colonias son dueñas de bancos, tierras, empresas constructoras, etc, y sus lógicas siguen siendo las mismas: anti indígenas, anti bolivianas y anti estatales. Sus mentalidades no han cambiado, se han modificado pero en esencia sus intereses siguen siendo la expoliación, el robo, el asalto, la discriminación, el racismo y el desprecio hacia lo nuestro. Son castas de apellidos árabes, croatas, libanesas, españoles, italianos, alemanes, etc. Que no se mezclan con nuestras culturas y no lo harán por sus mentalidades anti liberales y anti modernas. Esta ocupación territorial, social, económica y simbólica no ha  cambiado. A lo largo del tiempo simplemente se han camuflado y camaleónicamente disfrazado. El último colonialista presidente fue Sánchez de Lozada, que ni siquiera el castellano hablaba bien. Se adueño de un partido político tradicional como el MNR, para robar y asaltar las arcas del estado republicano. Para estos grupos de poder coloniales, los partidos políticos son agencias de empleo y utilizan sus mecanismos para asaltar al estado. Los discursos adornan hipócritamente a estas lógicas de asalto y robo de nuestras riquezas.



Entonces, no podemos soñar en que estas colonias tenían el papel de defender nuestras tierras. No podemos pedirles a esta gente, que no tiene ninguna identidad con lo nuestro, ninguna consideración con nuestras culturas, a que nos defiendan. La historia nos ha mostrado con crudeza que estas colonias simplemente están para robarnos y asaltarnos: vía democracias pactadas, vía dictaduras militares, vía transiciones democráticas, etc. Como lo judíos, tenemos que saber que sólo dependemos de nosotros mismos (quechuas, aymaras, guaraníes). De nuestras propias fuerzas. Nada podemos esperar de estas colonias, porque la historia se ha encargado de mostrarnos sus rostros verdaderos. El fortalecimiento de nuestras organizaciones y desde allí reflejar, construir, un verdadero estado que refleje nuestras lógicas, son las esperanzas para nuestros territorios. Sólo con un grado de organización y fuerza, un verdadero estado, podremos algún día recuperar el mar. Mientras los colonialistas mantengan a estos territorios a imagen y semejanza suya: pobres, anti liberales, y mendigos, jamás mereceremos respeto alguno por nuestros vecinos. Y jamás Chile nos devolverá nuestros territorios.



Ocupación territorial, preparación intelectual, profesional y fortalecimiento de nuestras organizaciones, son las consignas para recuperar nuestras instituciones y construir un estado nuestro. Con nuestros rostros y lógicas. Necesitamos después fortalecernos económicamente, ante las castas y segregadoras instituciones económicas coloniales, tenemos que fortalecer nuestras propias instituciones económicas, y buscar una independencia concreta del mundo colonial. Sólo depende de nosotros, y dependemos de nuestras propias fuerzas. Y esa constatación es de vida o muerte. Bolivia será grande y poderosa, cuando nosotros seamos nosotros mismos, los verdaderos dueños de nuestros destinos, y no marionetas y lacayos de los colonialistas y mercenarios mestizos. Sólo así mereceremos respeto, por nuestros vecinos y por el mundo.



                                                                           Cochabamba, 23 de marzo de 2012.

LOS BLOQUEOS MENTALES

                                                                                        Max Murillo Mendoza



La cantidad de conflictos que surgen por todo el país, sobre todo bloqueos de caminos, dan una idea de los graves problemas estructurales que tenemos. Problemas estructurales heredados de quiénes han conducido el llamado “Estado boliviano”, desde los albores de la “independencia”. Doctorcitos colonialistas, militares ignorantes y también colonialistas, buitres mestizos colonialistas, que se repartieron como su nueva hacienda al país. En esas repartijas destruyeron toda posibilidad de institucionalidad y Estado. Los resultados ya los sabemos: territorios perdidos, golpes de estado sangrientos, dictaduras sangrientas, venta libre y barata de nuestros recursos naturales, y robo descarado de los recursos del “estado”. Nuestra historia es la historia del asalto de los grupos colonialistas a nuestros territorios. Ese proceso de desestructuración sigue en vigencia, porque el estado colonial: depredador, corrupto, prebendal, clientelista y corporativista no se ha desmontado. Esa lógica perversa colonial de la “institucionalidad del estado” republicano está absolutamente vigente.



Es cierto que gestionar y gobernar este país no es nada fácil. Y el MAS simplemente sufre lo que ya sabemos: el poder desgasta, sobre todo la falta de visión y estrategias claras a la hora de gestionar un país como Bolivia: desestructurado como herencia colonial y republicana. Hay que añadir además a unas clases altas ignorantes y poco democráticas, que desde siempre desconocen las lógicas funcionales, económicas y sociales, de Bolivia. Que se sirven, y se sirvieron, de esta destrucción hecha intencionalmente para seguir saqueando los recursos del estado. Sin institucionalidad se imponen los más fuertes, y los más fuertes desde siempre son los grupos coloniales y familias extranjeras, que compraron policía y ejército para el control político y el control de la fuerza.



En estos días de desorden, la prensa colonial aprovecha para desprestigiar el proceso de cambio. Historia conocida y libreto conocido también: los grupos coloniales utilizan a la prensa para realizar el trabajo ideológico de deslegitimar a quiénes coyunturalmente se hacen cargo del estado. El segundo paso es práctico: utilizar a sindicatos corruptos y corporativos (sobre todo de choferes y gremiales citadinos) para bloquear, y atacar lo cotidiano de un país como Bolivia: de sobrevivencia y de economía cotidiana. Así las personas afectadas, es decir la mayoría de la población, empiezan a sentir repulsa por quiénes no resuelven las demandas sociales, a tiempo. Un libreto práctico y muy conocido en nuestra historia republicana.



Pero lo evidente es también que en temas de gestión, muchas autoridades del estado no tienen las mínimas capacidades de negociación y resolución de problemas. En esta complejidad se tendrían que contratar personas de alto nivel en temas de resolución de problemas, sociales, económicos y políticos. Porque con los funcionarios burócratas y de escritorio que se gastan los del MAS, pues las cosas están como están. Las declaraciones para la prensa y el show ideológico. Pero ninguna claridad operativa y de visión precisamente política. Y esta ausencia de gestión cotidiana puede ser muy peligrosa, en eso las oligarquías y los grupos coloniales tienen mucha experiencia. Tienen experiencia en destrucción y boicot. Por lo que el MAS debería tomar en cuenta, y muy en cuenta. Los errores políticos del MAS están minando las lealtades de los grupos sociales pobres. Y a estas alturas ya no es muy sostenible considerar que la Bolivia profunda seguirá lealmente, a pesar de todo, tras del MAS. Cada vez son  más voces de duda y perplejidad sobre este proceso, en los sectores pobres, y cada vez más se siente el desánimo sobre el proceso. Las oligarquías y los grupos coloniales saben de estos efectos. Y en consecuencia empiezan a actuar utilizando a la prensa, a los sindicatos corporativistas corruptos y a todos los grupos a su alcance, como siempre lo hicieron.



La televisión y la prensa estatal nada dicen y procesan de estos efectos. Su inutilidad es también digna de mención. Más que propaganda gubernamental, tendrían que realizar el papel de informar y demostrar estos procesos de boicot de los grupos coloniales. Tendrían que desenmascarar los mecanismos sofisticados del colonialismo, en su experiencia de destruir y boicotear a nuestros territorios. La consigna de divide y reinaras es la consigna más estudiada y ejecutada por las colonias de este país. Y el MAS aparentemente sigue en la nubes de su revolución democrático pasiva intercultural. Ni modo.



                                                                                        Cochabamba, 22 de marzo de 2012.

IGNORANCIA Y SUPERSTICIÓN

                                                                                             Max Murillo Mendoza



A mediados del siglo XX, la antropología y la sociología gringa, es decir occidental, reconocieron sus terribles errores coloniales en las ideas, en los estudios y las maneras de ver: eurocéntricas, dogmáticas, y absolutamente desde sus ojos gringos, todos los aspectos de los demás pueblos del mundo. Entonces se puso de moda la ecología, las visiones holísticas de las cosas, la recuperación de otras lógicas sociales y culturales. Se descubrió el interculturalismo. La Historia Oral, por ejemplo,  como invento inglés y belga, se paseo por todo el mundo para la recuperación de las historias de aquellos pueblos sin escritura. Las ciencias gringas reconocieron en sus fracasos del desarrollo, que sus visiones eran sólo una parte de las complejidades de otras visiones en el mundo. Varios de esos estudios nos llegaron bastante tarde, como siempre las importaciones de idea de las clases a medias tardan porque les interesan antes las modas económicas y tecnológicas, es decir la pinta. La cáscara de lo occidental, más que sus postulados. Además las dictaduras militares impidieron durante casi 20 años (60 – 70) la libre circulación de ideas e investigaciones.



Pero más que esos atrasos en las ideas, por debilidades estructurales, pues no tenemos clases altas y medias cultas sino oligárquicas y provincianas, supersticiosas respecto de las ideas, son los problemas de mentalidad las que hasta hoy se manifiestan. Las “costumbres” de las clases a medias bolivianas rayan entre lo provinciano y pésima copia de lo occidental. Sus “costumbres” son de pantomima hacia lo gringo, de imitación burda y grotesca. En su “mentalidad occidental” no atinan nada propio, porque no se consideran de estas tierras, es decir no son de estas culturas pero tampoco son gringos. Lo de mestizos es una trampa y gambeta típicamente racista para no parecerse a lo indígena o campesino o boliviano. Es decir en realidad son bastardos sin identidad propia. Y se creyeron el cuento de que son occidentales; aunque sus mentalidades nada tienen que ver con lo occidental porque son anti liberales, anti democráticos y sin costumbres cultas de respeto al distinto, al otro. Las colonias extranjeras tienen sus identidades pero en estas mezclas culturales con las mentalidades oligárquicas, pues se inclinan a las costumbres anti liberales, racistas y pigmentocráticas de las clases altas y medias “bolivianas”. Matices más y matices menos esas son las características sociológicas y antropológicas de las clases altas y medias bolivianas. No hemos tenido la suerte de contar con clases altas cultas, liberales y de sentido burgués. Los bastardos que quedaron después de las independencias eran oportunistas, ignorantes y buscadores de riquezas como sus abuelos españoles. Pero no partidarios de ideas, ciencia y democracia.



Son estas costumbres y mentalidades, que no tienen identidad con lo nuestro, las que vociferaron ante unas declaraciones sobre la coca del Magistrado Cusi. Ignorantes de cuello blanco, analfabetos funcionales respecto de nuestras costumbres y tradiciones. Ignorantes culturalmente. Y por supuesto que se encontraban a gusto con los tinterillos alto peruanos, abogansters, que utilizaron desde siempre la justicia y el derecho para delinquir, para robar, para asaltar a los ciudadanos de este país, y corromper las instituciones hasta prostituirlos al máximo, donde los pendejos, los ladrones y los pícaros son los reyes y los alabados en estas sociedades, precisamente en contra de las mentalidades del ahorro, de lo democrático, del amor al trabajo. Estas mentalidades oligárquicas y latifundistas utilizaron la justicia para destruir este país. Y hoy, ante unas declaraciones costumbristas de un Magistrado, siguen haciéndose a los “guardianes” de la justicia y el derecho universal. No tienen ni siquiera la mínima capacidad de reconocer su fracaso histórico y social, desde siempre, en este país porque no entienden las lógicas de este país. Porque no entienden donde realmente se encuentran.



Es una pena que el Magistrado Cusi se haya retractado de sus declaraciones. Y haya justificado y barnizado sus declaraciones ante las presiones de la prensa. Los ingleses dicen: la costumbre es ley. Nada tenemos que explicarles a estos colonialistas. Nada les debemos. Todo lo contrario. Tienen que aprender a respetarnos, y tenemos que enseñarles a respetarnos. Tienen que saber que están en nuestra casa. Y si quieren quedarse deben saber que las reglas (leyes) son nuestras. O tienen por supuesto la posibilidad de regresar a sus países de origen. Son libres de hacerlo y el Estado puede ayudarles en esa medida; pero hay que establecer que los límites de las cosas tienen precisamente su límite. Por eso me parece signo de debilidad que Cusi se haya retractado. Nuestras costumbres son nuestras costumbres, y eso no se discute como no se discute en ningún otro país o cultura. Lo nuestro es lo nuestro. Si los racistas y los “occidentaloides y gringoides” no acaban de entender en qué país se encuentran pues pueden irse. Y democráticamente, insisto, el estado boliviano tiene que facilitarles el camino.



                                                                                  Santa Cruz, 16 de marzo de 2012.