Max Murillo Mendoza
El desorden mundial ocasionado por occidente y su crisis galopante, insostenible y éticamente inmoral, destruye lo poco de civilización que queda en el mundo. Los países ricos inmoralmente, que ese detalle nadie quiere explicarse ni entender porque la hipocresía y las justificaciones, ideológicas por cierto, de que “son ricos porque son trabajadores” son argumentos para las masas de oligarcas tercermundistas de los siglos XIX y XX. Pues su riqueza está hoy en entredicho: destrucción de la naturaleza y empobrecimiento de sus propias poblaciones. Sus ricos son cada vez más ricos. Sus pobres son cada vez más miserables. Es decir, su famoso sistema de oportunidades siempre fue una trampa y una manera hipócrita de barnizar a sus clases altas y oligarquías. La evidencia de esa trampa ideológica y de exportación es hoy absolutamente clara, como el agua cristalina.
Europa se derechiza, sus poblaciones cansadas por el engaño y la crisis empiezan a mirar hacia la derecha, olvidándose de su pasado y sus enseñanzas democráticas. La culta Europa cae en la barbarie de la ultraderecha anti inmigrante y antidemocrática. Nada novedoso, a lo largo de su historia muchas veces cometió esos mismos errores: Hitler, Franco, Mussolini, y hoy Sarkozy, Rajoy, etc. Los europeos no aprenderán de su pasado, prefieren la sangre y encerrarse en sus pequeños estados insostenibles; pero funcionales a la hora de los problemas y los desafíos. Jamás construirán mercados comunes, como nos hicieron creer. Lo que tenían era simplemente un muro contra la Unión Soviética, financiada y mantenida por el padrinazgo de los Estados Unidos. Hoy se derrumba como castillo de naipes. La culta Europa saca sus garras guerreras y se barbariza por el pánico y el miedo a perder todo sus privilegios, ganados injustamente: colonialismos, imperialismos y racismos culturales. Los grupos de avanzada y conscientes están también paralizados, sin creatividad ni ideas de cómo seguir siendo vanguardia. La crisis es total: sin ideas, sin iniciativas, rendidos y espantados y domesticados por el sistema no reaccionan.
Estados Unidos fue vencido y aniquilado por Bin Laden. Cayeron en la trampa de la guerra total: miles de millones de dólares para la guerra preventiva y nada para sus necesidades. Entonces se vino la crisis, y la crisis es terminal. Es el principio del fin del imperio. Bin Laden ha triunfado, digan lo que digan sus demogogos y rufianes políticos imperiales. Estados Unidos planifica sus próximas estrategias, ante la derrota, de conquistas: Asia y Medio Oriente. América Latina la ha perdido, no es más su patio trasero. Las oligarquías tercermundistas de América Latina están en retroceso, han perdido el financiamiento del papi y tío Sam. Sin ese apoyo no son nadie. Aunque seguirán jodiendo y destruyendo el sur de este mundo; pero cada vez con menos poder e iniciativa.
En Bolivia se juega todo ese laberinto de complejidades mundiales. Sus colonialistas y extranjerizantes clases altas, siguen siendo los peones fieles de esas consignas moribundas del norte. Los errores del actual gobierno devienen de esas prácticas occidentales ya trasnochadas y obsoletas: izquierda, derecha; desarrollo y subdesarrollo; blanco y negro. Lo nuestro es variopinto, como la whiphala. Nuestras culturas nada tienen que ver con esos esquemas obsoletos y occidentales. Tenemos otros códigos sociales, culturales y socioeconómicos de funcionamiento. Tenemos otras religiones que nada tienen que ver con el cristianismo; aunque el cristianismo es uno más, adoptado a la fuerza, de nuestro panteón de dioses. Nuestras culturas están en otro tablero de ajedrez. Y los grupos que todavía tienen el dominio de las instituciones, privadas y públicas, no tienen idea de nosotros. Se mueven en las lógicas binarias y trasnochadas de occidente. Han sido domesticados y educados en esas lógicas, por lo que es muy difícil que entiendan todavía lo que somos. Precisamente esas contradicciones afectan a la hora de gobernar, a la hora de educar, y a la hora de soñar con lo nuestro. Sin embargo, como nunca, tenemos la oportunidad de saltarnos al fracaso de occidente y sus lógicas guerreras y binarias (blanco o negro). Los ideólogos del gobierno no entienden porque sus izquierdistas son los mismos adoradores, que los oligarcas coloniales, de las políticas y recetas occidentales y del norte de este mundo. Educados en los mismos ambientes y universidades de la derecha y la oligarquía, pues por ahora no pueden entender lo nuestro. Sino simplemente como críticos y respondones en la conflictividad; pero sin iniciativas ni lecturas de nuestras realidades.
El mundo está en la incertidumbre. No tiene futuro. Ni siquiera presente. Este desbarajuste y destrucción total ha sido ocasionado por occidente y su cultura destructiva de ver la vida. Los pueblos del mundo no tenemos otra salida, como a lo largo de toda la historia, que ver lo nuestro y salvar lo nuestro: territorio y cultura. Identidad y soberanía. En Bolivia, sólo el fortalecimiento de nuestros nacionalismos étnicos: quechuas, aymaras y guaraníes, nos salvarán de la barbarie occidental y gringoide. Lo único que tenemos debemos salvarlo a sangre y fuego. El fortalecimiento de nuestras organizaciones sociales, es la garantía de estos cuidados. Ese fortalecimiento social debe dar ahora mismo el giro nacionalista. Y espero que los ideólogos de este gobierno entiendan de una vez por todas, que sus mentes y ojos occidentaloides a nada nos conducen, sino a repetir la tragedia griega de occidente y su suicidio colectivo, cuando todo está claro, tan claro como el agua cristalina.
Viva el 1 de mayo!!!
Vivan los productores directos: obreros, campesinos e indígenas.
Mueran los zánganos, expoliadores y chupadores de la producción: oligarquías de izquierda y derecha.
Gloria a nuestros mártires de nuestras nacionalidades quechuas, aymaras y guaraníes.
Cochabamba, 29 de abril de 2012.
