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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

jueves, 26 de abril de 2012

               EL LABERINTO OCCIDENTAL DE LA IZQUIERDA

Max Murillo Mendoza
Por qué la COB (Central Obrera Boliviana) que es de izquierda tradicional (troskista y comunista) está en contra del gobierno? Por qué los universitarios de los centros estatales, dizque, siendo de izquierda tradicional están en contra del gobierno? Porque los patrones e ideólogos de estas iglesias rojas, firmaron pactos con Evo Morales para llenar los ministerios y las embajadas del estado colonial, y abandonaron sus bases y sus trabajos político sindicales. Perdidos y confundidos sus bases no tienen orientación ideológica o política, por lo que caen fácilmente en las garras de la ultraderecha y el colonialismo extranjero. Realmente no hay por donde perderse. Los débiles documentos políticos, sobre todo de la COB, muestran un diagnóstico completo de lo que está sucediendo en lo poco que queda de la izquierda tradicional y colonial en Bolivia.
La izquierda siempre se nutrió de clases medias, o a medias, que se radicalizan fácilmente a cierta edad juvenil, como parte de su moda y pinta. Los cafecitos de las ciudades se llenan de este tipo de especímenes. Las universidades también. Es parte del folklor de las clases medias. Y cuando “progresan” y desarrollan con el tiempo: profesiones, becas, oportunidades de trabajo empiezan a transformarse camaleónicamente a posiciones de derecha, es decir regresan a sus bases y orígenes de nacimiento. Muchos de ellos resentidos y cabreados de su paso por la izquierda se afilian a sectores de ultraderecha. Otros prefieren disimular un poco de profesionales y ganadores de dinero legítimo; pero a la hora de votar por supuesto que lo hacen por la derecha. Sus hijos ya no se meten en asuntos equivocados: les entrenan para ganar dinero y ser parte contraria al país profundo. Su resentimiento se traslada a los hijos. Estas clases medias, débiles estructuralmente, sin identidad alguna con lo nuestro están parapetadas en las universidades “estatales”, en los seguros de salud, en sindicatos de profesionales y colegios de profesionales. Siguen consignas oportunistas desde siempre, porque desde siempre no tienen estructura orgánica ni papel histórico que jugar: tienen que ir o detrás del colonialismo, o detrás de las organizaciones sociales y movimientos obreros, dependiendo de las circunstancias o vientos políticos. Hoy están de miedo y prefieren jugar al rol colonial.
Los ministerios de este gobierno está llenos de izquierdistas: troskistas (o ex troskistas pero como los curas nunca dejan de ser troskistas), comunistas, socialistas de Marcelo Quiroga, emebelistas, etc, han acaparado el aparato estatal. Y las calles de nuestras ciudades se llenan de bloqueadores precisamente troskistas, comunistas, emebelistas y socialistas en estos días. Es decir están en contra del proceso de cambio. Sus jefes han firmado pactos con Evo Morales; pero sus bases están en contra del proceso. Vaya paradojas con estos izquierdistas. Claro: las cúpulas están bien acomodadas en los ministerios y embajadas, de patroncitos del proceso. Y Evo Morales no les dice nada, no les pide cuentas ni les exige coherencia ideológica y militancia con el proceso. Porque Evo Morales también es izquierdista.
El colonialismo en Bolivia siempre se nutrió de izquierda y derecha. Son las mismas familias, son los mismos vecinos y compadres. Un país tan señorial como el nuestro, la izquierda y la derecha tienen el mismo origen social y antropológico. Aunque los muertos y los desamparados siempre pertenecen al país profundo, a los indígenas (obreros y campesinos) que muchas veces se creen en esos engaños e ilusiones de esos colonialistas. Los patrones de izquierda y derecha juegan los roles de enemigos; es una estrategia que emplean desde siempre, para ganar adeptos y militantes en el juego de la política colonial. Ambas “facciones” son occidentales y provienen de los mismos vientos culturales: Europa y Estados Unidos. Por lo que sus rostros son los mismos rostros. Y en este proceso, a pesar de los pesares y errores, los izquierdistas se ponen en contra. Y no es raro, no debería parecernos raro porque simplemente es la reacción de los patroncitos de izquierda que jamás imaginaron, pues no podían, que un día sus ex pongos estarían modificando los destinos mismos de la historia. Entonces, los patroncitos de izquierda tienen que estar molestos por semejante osadía de indios. Nada raro en el comportamiento de estos occidentaloides y gringoides de izquierda. En eso comparten plenamente con los patroncitos de derecha. Hacen gala del colonialismo republicano, y le engañan a Evo Morales y a su corte. Pero no a nosotros.
Cochabamba, 25 de abril de 2012.

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