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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

lunes, 17 de octubre de 2011

LOS IZQUIERDISTAS DE DERECHA

                                                                                                 Max Murillo Mendoza

Las elecciones para el sistema judicial han puesto en evidencia la molestia de la población, hacia los gobernantes de Palacio Quemado. El TIPNIS ha sido el detonante de esa inconformidad que fue aprovechada de manera política y oportunista por los izquierdistas de derecha del mirista Juan del Granado, y los grupitos anti bolivianos y anti indígenas de los comités cívicos, hijitos de papa ecologistas de moda y otros miristas como Doria Medina. Sin embargo son los errores y la prepotencia política del entorno de Evo Morales los culpables de los resultados del domingo pasado. Y serían demasiado ciegos si no reconocen que este proceso requiere de una dosis de humildad, retorno a las bases y retoma de los ideales que empujaron a descolonizar nuestros territorios conquistados, asaltados y destruidos económica, cultural y socialmente.

Las primeras reacciones de ambas partes ya están teñidas de andanadas políticas. Por un lado el gobierno no entra en razón al obviar los votos nulos y blancos; por el otro, las cantaletas de victoria de la “oposición” vario pinta: miristas fracasados e izquierdistas (Juan del Granado y Doria Medina) de derecha, separatistas cruceños, ecologistas oficinistas de moda, y grupitos de farrosos citadinos normalmente hijitos de papa racistas e indignados por el presidente indígena, pues muestran a las claras que en ambos bandos no les interesa lo que realmente sucede. Ciertamente que la democracia es el camino más adecuado para escuchar los mensajes de la población. Y más allá de estos oportunistas que utilizan a rajatabla los medios de incomunicación, la población está lanzando un mensaje muy claro: hay que reconducir este proceso de cambio, o en las próximas elecciones las cosas pueden ser peores para los inquilinos de Palacio Quemado.

Faltan los votos del área rural; pero no es excusa para saltarse el voto citadino, tan importante como crucial en este proceso. A pesar de las mentalidades anti indígenas y anti bolivianas, que todavía tienen poder en los medios de comunicación, los sectores pobres de las ciudades que confiaron su voto a este proceso de cambio necesitan respuestas concretas. La construcción de un estado nuevo y soberano requiere de lecturas precisas, de escuchar las demandas de estos sectores abandonados y excluidos por los sectores conservadores y anti bolivianos de nuestras ciudades; que aunque pocos tienen el poder económico y mediático en sus propósitos políticos. Los sectores pobres  muestran sus cansancios a las promesas incumplidas por este proceso. Sobre todo a la sordera de los grupos palaciegos alrededor de Evo, que han montado un cuartel impenetrable y no dejan aproximación alguna hacia su persona.

En las organizaciones sociales también se deben analizar estos datos y mensajes de las sociedades y naciones de nuestro país. En primer lugar no se debe politizar estos mensajes: son claros, y tan claros que necesitan una digestión prudente y precisa. Lo clarísimo es que necesitamos una reconducción del proceso. Hay que alertar a los triunfalistas de este proceso, que las mentalidades anti indígenas siguen esperando su oportunidad de venganza, y lo muestran alegremente al cantar victoria en las calles. No están ni mucho menos convertidos o democratizados, como creen ingenuamente los tontos analistas políticos de este proceso de cambio. Esas mentalidades conservadoras y anti bolivianas, se mueven en las sombras de la noche buscando carroña política, para buscar alianzas y volver al asalto de nuestros patrimonios. Estas mentalidades anti liberales y anti democráticas no escatimarán esfuerzos para destruir este proceso; pero lamentablemente son los mismos conductores de este proceso quiénes están dando gasolina y oxígeno a estos sectores que ya los conocemos  a lo largo de la historia republicana, y hoy no han cambiado ni mucho menos de mentalidad, no debemos ser ingenuos en su conversión a los intereses nuestros: son los mismos piratas asaltantes del estado boliviano. Esta perspectiva política es una variable importante en el balance que hay que hacer después de esta derrota electoral judicial.

                                                                             Cochabamba, 17 de Octubre de 2011.

lunes, 10 de octubre de 2011

29 AÑOS DE DEMOCRACIA COLONIALISTA

                                                                                                  Max Murillo Mendoza

Sería estúpido y tonto y actitud colonialista festejar estos 29 años de democracia colonialista, como hacen los tabloides de las familias colonialistas. Las élites coloniales y racistas siguen portando el poder judicial, económico y político de este país llamado Bolivia. Simplemente se prestan a jugar al gato y al ratón como estrategia política, para seguir engañando a las masas de clases medias, que en su ignorancia creen todo lo que dicen “los medios de incomunicación”. Una estrategia que sigue funcionando por inutilidad de los sistemas alternativos poco creativos y sugerentes. Esas élites coloniales están entrenadas en disfraces y actuaciones de teatro para no perder sus privilegios, y en esta etapa de cambios se disfrazan de “masistas” y portadores de los cambios sociales, aprovechando la enfermedad triunfalista de Evo Morales que prefiere codearse colonialmente con gente blancoide, que con personas de su misma raza y sangre: como dijo Franz Fannon: en procesos de descolonización, el colonizado muchas veces asume el papel de colonizador. Y prefiere subirse a carro ganador de las ideologías de izquierda triunfadoras en Cuba y Venezuela, a ver las nuestras: más autóctonas y sostenibles.

Con el 70% de pobres y miserables. Con nula seguridad social, pues los sistemas de salud son una porquería y engaño absoluto, como los sistemas educativos, y los sistemas policiales absolutamente corruptos y coloniales, cómo podemos festejar alegremente estos 29 años de “democracia”? Las excusas saldrán a borbotones. Que es difícil, que es estructural, que es complejo. Palabras de analistas y brujos de la política colonial. Excusas que venimos escuchando desde el nacimiento mismo de esta era republicana: nunca hay tiempo para resolver nuestras demandas, sino simplemente el enriquecimiento ilícito de las familias coloniales: de izquierda o derecha son los mismos compinches y compadres: viven en los mismos barrios y utilizan los mismos Bancos y oficinas.

Ya al inicio de esta etapa “democrática”, allá por los años 80 del anterior siglo, lo que fue la UDP, esa coalición de familias coloniales de izquierda, a la cabeza del MIR y el Partido Comunista, se disputaron como perros la torta del estado, para corromperse en competencia y destruir tempranamente las esperanzas de un pueblo miserable, que ciertamente veía con agrado el nuevo proceso, después de las aventuras militaristas que habían cansado a los mismos colonialistas, y sobre todo al departamento de estado norteamericano, que ya no apoyaba estas aventuras y prefería la moda democrática en sus intereses estratégicos. Pues la izquierda “boliviana” demostró en corto tiempo lo que era en el fondo: tan corrupta y colonial como la derecha. Todavía peor: más peligrosa porque utilizaba a los movimientos sociales de aquellas épocas, para satisfacer sus apetitos personales y grupales. Poco tiempo después prefirieron compartir la silla del poder, y la repartija de la riqueza, junto a la misma derecha. Nada raro en Bolivia.

Esa actitud y enfermedad mirista colonial caracterizó a la “democracia” de estos años. Y ese fracaso de clase media colonial también destruyó posibilidades de profundización de esta etapa. Hoy todavía está teñido este proceso por esas actitudes. Muchos de los asesores, parlamentarios, funcionarios públicos, ministros, etc, son y vienen de estas familias y mentalidades del fracaso, que no entienden este país, que muchos de ellos no son de este país, que muchos de ellos comparten plenamente la mentalidad del destino manifiesto: que los dueños de las democracias son los portadores del desarrollo, progreso y economía mercantil, es decir de las familias coloniales llegadas a estas tierras hace algún tiempo. Y que viven a costa de nuestras realidades; pero que no entienden lo que son nuestras realidades, sino como mentalidades asistencialistas y coloniales. Estas mentalidades fracasadas y obtusas y tercas respecto de lo que somos, siguen gobernando en estos procesos sociales, porque la izquierda que rodea a Evo es la misma izquierda que fracasó en la “democracia pactada y formal” de estos 29 años. Su radicalidad es simple formalismo y pinta, como lo formal que es esta democracia.


                                                                                       Cochabamba, 10 de Octubre de 2011.

miércoles, 5 de octubre de 2011

SECUELAS DEL TRIUNFALISMO GUBERNAMENTAL


                                                                                                            Max Murillo Mendoza

El TIPNIS ha desnudado muchas cosas: caretas de todos los camaleones que siguen esperando la oportunidad para derrotar, política, social, económica e ideológicamente al proceso de cambio. Camaleones que fungen hoy en comités cívicos de articuladores del “civismo”, de asesores en distintos grupos políticos tradicionales pero con otros apelativos ciudadanos. Camaleones que fungen como “analistas políticos”, cuando su único objetivo es el de ser articuladores y serviles de los intereses anti indígenas en Bolivia. Camaleones en distintos grupos medio ambientales y racistas de clase media, que nada entienden de nuestras realidades, sino de modas pasajeras acorde los financiamientos exteriores para seguir lucrando a nombre precisamente de nuestras realidades. El TIPNIS es simplemente la bandera ocasional para manifestar sus intereses y manipular políticamente las aguas a sus corrientes. Nada les interesa, y nunca les interesó sobre los pueblos del TIPNIS. Y no les interesará absolutamente nada, una vez que pase esta oportunidad manipulable del TIPNIS.

Pero es acertado considerar que el triunfalismo del entorno palaciego de Evo Morales, no tiene rumbo. Perdidos como están en sus análisis trasnochados y por allá en el siglo XIX, cuando las revoluciones burguesas y socialistas se repartían las oportunidades de ofrecer un mejor mundo, a sus poblaciones engañadas por los conductores de sus sistemas. No tienen lecturas de nuestras realidades, sino consideraciones estrechas y poco sostenibles. El TIPNIS también desnuda a las claras esas terribles falencias y ausencia de visiones estratégicas. El alejamiento de las organizaciones sociales, y el confinamiento a grupos de “asesores y expertos” palaciegos empieza a cobrar su factura: Evo Morales se entrampa en el poder clásico de la política criolla. Los pasillos del poder empiezan a alejarle de sus bases y organizaciones sociales. Por eso las contradicciones entre la palabra y sus hechos. Para el poder todo es justificable, incluso la traición a las bases.

Ese triunfalismo barato y soberbio tiene sus días contados, si es que realmente no hay ajustes de cuentas extremas, y regreso a las bases y las consultas a las asambleas de las organizaciones sociales. Evo Morales y los “masistas” no son los dueños del proceso de cambio. Esa visión estúpida y triunfalista está dañando estructuralmente el proceso de cambio. Las nacionalidades del TIPNIS y todas las otras nacionalidades, junto a sus organizaciones sociales, les entregaron a Evo Morales y sus acompañantes, el poder en bandeja de plata. Les encargaron la conducción de este sueño. Y de esa misma manera pueden también quitarles si es que ya no son dignos de conducir los destinos de nuestras nacionalidades.  Al parecer esa variable política no está siendo considerada por los “asesores políticos” del MAS. Y la movimientización de las organizaciones sociales no es la vía aconsejable, ya sabemos de las consecuencias de esa relación catastrófica, que le costó al MNR el poder mismo, y la muerte de la revolución del 52.

Nada es posible fuera de las organizaciones sociales. Nada puede ser posible fuera de nuestras nacionalidades. Los nuevos y oportunistas partidos políticos que pululan a propósito del TIPNIS, son simples parches clásicos de gente oportunista, que creen que ha llegado la hora de subirse a carro ganador. Son juegos republicanos, quizás los últimos estertores de la política republicana clásica, donde los “pensadores y sabios” tienen que hacer política. Como creen los grupos palaciegos alrededor de Evo Morales. La fortaleza de este proceso son las organizaciones, y nuestra labor debe consistir en seguir al mando de ellos. Todo lo demás son enfermedades coloniales y republicanas, que todas ellas han vuelto a salir a luz pública gracias al error de los “capos” de la política criolla de algunos sectores del MAS. Definitivamente, la reconducción de este proceso depende del retorno de las lógicas de reciprocidad políticas con los movimientos y organizaciones sociales: rurales y urbanos. Evo Morales debe ser curado de ese triunfalismo barato y soberbio, y debe ser alejado de los pasillos del poder colonial y republicano del palacio de gobierno.

                                                                                       Cochabamba, 3 de octubre de 2.011.