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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

QUÉ QUEDA DEL AÑO 2.011?


                                                                                                           Max Murillo Mendoza

Internacionalmente la crisis del capitalismo se lleva la flor, y está en debate y análisis profundos y sesudos sobre sus causas y efectos. Para nosotros queda claro que sus operadores y sacerdotes sirvientes sin condiciones, capitalistas de provincia, se quedan sin discurso y sin marco teórico para justificar sus actos y pensamientos por estos lados del mundo. Estas mentalidades depredadoras y destructoras a nombre del desarrollo, ya no tienen el respaldo necesario y tienen que sentirse preocupados por su futuro, cada vez menos seguro y menos capitalista. Pero también más peligroso por la tentación de los mercados negros: más jugosos y fuera de toda norma y control.

Internamente ha sido un año de retrocesos y fracasos en el proceso de cambio. Enumerar dichas listas sería aburrido y mezquino. Quisiera más bien rescatar lo que considero positivo, a pesar de los pesares, de estos procesos complejos.

Queda claro que nuestros empujes de nuestras maneras sociales, antropológicas y mentales de ver el mundo, están avanzando. Ya no somos extraños y exiliados en nuestros propios territorios. Lo blancoide e invasor, lo extraño a nosotros y ajeno, empiezan a sentirnos y vernos de igual a igual. Al parecer por fin toman conciencia de que “sus territorios” son nuestros territorios y ancestrales territorios. Que hemos sido despojados a sangre y fuego. Y tratados como esclavos, migrantes  y sirvientes en su historia colonial y republicana. Ya no pasamos desapercibidos, incluso en sus extranjerizantes canales de televisión aparecemos como habitantes de sus ciudades. Hasta en los más recalcitrantes racistas y coloniales medios de incomunicación, empiezan a mirar las costumbres “de sus provincias”. Nada de esto hubiera sido posible sin nuestros empujes y paciencia por los procesos sociales actuales.

Nuestras desventajas siguen siendo las herencias estructurales históricas y económicas, producto del desprecio y la marginación absoluta del llamado estado republicano. Resolver las desventajas estructurales nos llevará mucho tiempo todavía. Pelear contra mentalidades antiliberales y antidemocráticas es lo más complejo y difícil. Las mentalidades modernistas y de moda, es decir las que siguen vigentes en las estructuras de poder, son paradójicamente en Bolivia las más anticapitalistas y antiburguesas. Son guetos cerrados y familiares. De costumbres señoriales y oligárquicas, poco modernas en definitiva. Pero, tenemos que reconocer, implacables y fuertes. Sus intereses son enormes y no dejarán tan fácilmente en nuevas formas de estructuración, económica y social. Y nuestra pobreza sale a relucir a las calles en estas navidades. Tiene el sello de indígena.

El juego político también ha tenido avances por la presencia de las nacionalidades. Son bastiones ganados y consolidados. Hasta la ultraderecha más antiboliviana busca ahora ponchos y polleras, para adornar sus filas políticas. Sin embargo, hacer política en una estructura vieja como el estado republicano tiene sus consecuencias funestas. Las estructuras corruptas y anti ciudadanas por esencia, contaminan a las prácticas políticas, sobre todo en los municipios y prefecturas. Es una asignatura pendiente a resolver en este largo proceso de aprendizaje, en el manejo institucional de los aparatos estatales.

Nuestros desánimos son muchos. Los avances; aunque pocos, tienen que animarnos a seguir adelante. Educar y enseñar a convivir a unas oligarquías ignorantes, extranjerizantes y ajenas a nuestras costumbres y visiones, no son tareas fáciles y sencillas. Son tareas de generaciones. Nos ha tocado enfrentar esta dura realidad. Alfabetizar mentalidades coloniales antidemocráticas y antiliberales, son enormes hazañas sociales y no nos queda más remedio que asumirlas y enfrentarlas. Pero estos desafíos deben tener reciprocidades claras, de lo contrario sólo nos quedará la posibilidad del enfrentamiento y la solución por la fuerza. La pelota está en manos de todos; pero sobre todo en  manos de los grupos de poder que tienen los medios económicos, y las posibilidades, de cambiar y rectificar los errores del pasado. Si no será su condena y su destierro mental y físico.


                                                                                 Cochabamba, 28 de Diciembre de 2011.

jueves, 22 de diciembre de 2011

EL DESPITE HISTÓRICO DE LAS CLASES MEDIAS Y ALTAS

                                                                                                   Max Murillo Mendoza

La mirada externa es la característica clásica de las clases medias, a medias, altas, incluidas las coloniales. Desde siempre su principal preocupación es lo que sucede fuera de este país, lo interno es un capítulo que no tiene mayor relevancia para estas clases, sino para cuidar sus intereses: oscuros y legítimos. Sus medios de incomunicación, desde siempre, reflejan en la moda, los estilos, la economía, etc de lo que sucede afuera. La frivolidad estúpida de los artistas extranjeros es la noticia más importante, y algo de las tragedias que se suceden allende los mares. Por supuesto también las modas intelectuales, como enlatados y producidos para exportación y consumo masivo de estas  clases altas tercermundistas provincianas. En realidad, estas clases se reflejan en esos acontecimientos externos y extraños, en esas costumbres culturales ajenas a nuestras realidades y mentalidades. Copiar e imitar esos modelos extraños es su mayor realización de estos grupos coloniales, pues sus raíces están precisamente en esas tierras lejanas, y en esas mentalidades lejanas.

Lo interno reflejan como extraño a ellos: indios y cholos no educados, ignorantes respecto de sus mentalidades, bloqueadores, no civilizados, que en definitiva molestamos su “convivencia civilizada” y blancoide. De hecho la historia tradicional de estas clases es la historia de sus farras y dictaduras (sean democracias o no), y los enfrentamientos sangrientos con nuestros pueblos, sobre todo masacres y asesinatos. Sus mentalidades antiliberales no entienden de convivencias democráticas, sólo entienden del lenguaje de la fuerza. El lenguaje del resentimiento de que no estén en un espacio europeizado y blanqueado. Su ignorancia es tal de que definitivamente no entienden del lugar en que se encuentran. Sus lógicas son también para nosotros demasiado extrañas.

Pues no somos su referencia. Sus referencias son externas, extrañas y ajenas a nuestras costumbres y cosmovisiones. Excusas tienen a montones: desarrollo, progreso, civilización, adelantos, hábitos refinados que hay que copiar de dichas exóticas sociedades, etc. No interesa que, en sus ignorancias, esos referentes estén en crisis profunda, casi terminal y grotesca, como modelos de sociedad. Porque la civilización occidental se derrumba y ya nada puede enseñar, sino muerte, odio y amargura. Es una civilización guerrera y vengativa. Las convivencias civilizadas sólo son para los libros y las teorías, de eso sí saben. Pero sus prácticas son horrendas, criminales y destructivas como mentalidades. Nosotros sí sabemos lo que son sus representantes: nuestras historias están bañadas de sangre y odio occidental. No entienden del distinto, del otro. Su cristianismo es simple rencor y odio disimulado: colonial, “superiores a otras religiones”, a otras maneras religiosas de interpretar la vida.

Y estos grupos coloniales, ignorantes de nuestras realidades, se disputaron desde siempre los destinos de nuestras realidades. No supieron construir un espacio o nación. Porque no hicieron un Estado. Porque sus referencias siempre fueron externas y extrañas a nuestras maneras de ser. Tampoco podían eliminarnos (aunque lo intentaron), sus maneras esclavistas de ver estos territorios no les permitió deshacerse de nosotros. Nosotros desde siempre fuimos sus esclavos, es decir su base económica, su infraestructura económica. Desde siempre también, su enfermiza modernidad sólo era de discurso, de farra y pinta. Sus prácticas económicas y sociales son anticapitalistas, antiburguesas y antiliberales. Absolutamente provincianas y saqueadoras, sin mentalidad de inversión y apuesta. Por eso su apego al enriquecimiento rápido e ilícito. Al saqueo a mansalva. Y a la brutalidad.

La medida de las cosas de estos grupos de poder coloniales son externas. Son grupos ajenos a nosotros. Pertenecen a otras realidades. Pero están aquí. Y con el tiempo debemos pensar qué hacer con estos grupos, si es que no entienden que estas realidades son nuestras. Si es que no se incluyen a nuestras maneras de ver el mundo, pues se tiene que pensar qué hacer con estos grupos. Si siguen bloqueando a nuestras formas económicas y sociales, realmente tienen que ser interpelados: se quedan por aquí? O quizás mejor ayudarles a partir a sus propias realidades y culturas y mentalidades. No importa si hayan pasado siglos de sus importaciones e invasiones, los hechos históricos demuestran que no están acostumbrados a estas realidades. Que no se sienten representados en estos territorios. Porque precisamente son externos y ajenos, pertenecen a otras culturas y países. Sus supuestos mestizajes son ficción y de discurso. No quieren mezclarse mental y culturalmente: no quieren mestizaje.

Al parecer los hechos nos llevarán a definir muy pronto lo que tenemos que hacer con estos grupos coloniales, si es que no toman actitudes de respeto a lo nuestro. No hay demasiadas alternativas.


                                                                                  Cochabamba, 21 de Diciembre de 2011.

LAS DERROTAS ELECTORALES DEL MAS

                                                                                                   Max Murillo Mendoza.

Sucre y Quillacollo son síntomas absolutamente nítidos de los resultados de gestión, de los actuales inquilinos de Palacio Quemado. Sus promesas empiezan a derrumbarse, empiezan a tambalear ante sus cobardías y poca fe del proceso de cambio. Sus dubitaciones y oportunismos denotan por supuesto debilidad estructural. La falta de ideas y empujes y luces ante las sociedades distintas de Bolivia, demuestran tempranamente sus limitaciones de gestión: empiezan a terminar más temprano que tarde su estancia en el poder.

Ambas derrotas son distintas. Quillacollo es resultado de su desorden y pelea de gallos entre vecinos. Las pequeñas oligarquías provincianas de Quillacollo, compadres y amigos de farra además, toman estos asuntos como un campeonato y competencia por el poder. Un día son de izquierda y al otro de derecha. Sus mediocridades a flor de piel no interesan en el juego político provinciano. Pero Sucre me parece preocupante. En Sucre ganaron los que apalearon a indígenas el 24 de mayo, los señoritos y señoriales de “sangre azul”: políticos de izquierda como el MBL, Partido Socialista y los recalcitrantes patroncitos de la ciudad blanca. Demostrando que siguen siendo los patroncitos de Sucre; pero tienen ahora una buena coartada: “en contra del totalitarismo del MAS”. Es una bandera creada y configurada por los dueños de medios de comunicación, televisión, radio y tabloides nacionales, para intentar salvar su pésimo prestigio político. Intentan levantar cabeza como los “paladines de la democracia”, frente a la dictadura “narco fascista del MAS”. Tanta estupidez junta, sólo ellos se lo creen.

Sin embargo, insisto, Sucre preocupa no porque la destruida oposición haya ganado, sino porque los graves errores de gestión del MAS les dan suficientes alas a los patroncitos y colonialistas, para engalanarse con una victoria electoral. Y, por supuesto, dejan casi desprotegidos a los sectores sociales que han confiado en el proceso de cambio. Lamentablemente, estos grupos patronales de resentidos y dolidos en su alma por un gobierno manejado y fiscalizado por sus ex pongos, no harán las cosas mejores. Su tradicional mentalidad antiliberal y antidemocrática, les llevará a destruir todo lo avanzado, y a buscar venganza política en la repartija de los puestos de trabajo en la alcaldía. Se repetirá la historia oficial de siempre.

El grave error del MAS, y sus estructuras políticas, es la cobardía ante el proceso de Cambio. Las organizaciones sociales piden cambios, piden verdaderos procesos sociales de avanzada; pero el MAS sólo les da dulces y pan de circo. A estas alturas ya es clarísimo que el MAS no quiere cambios, sino asuntos cosméticos y también señoriales. Y los patroncitos colonialistas siguen siendo los patroncitos intocables. Los grupos de poder no se han modificado. Incluso en esto el MAS es un fracaso. No se han configurado grupos de poder Aymaras, Quechuas y Guaraníes. Que debería ser lo correcto y lógico en estos procesos. Evo Morales prefiere seguir almorzando y negociando con los patroncitos de siempre. No con su propia  gente. Prefiere seguir de colonizado y considerado buen indio, alabado y correcto. No quiere dar los pasos de descolonización. No tiene capacidad para ello, su adormecida mente y colonizada alma no se lo permiten. Hizo lo que pudo; pero no tiene más capacidad y ese es su límite.

Debemos estar alertas en nuestras organizaciones sociales. Debemos cerrar filas y no dormir porque la restauración colonial se recupera. Esas mentalidades de la destrucción, el rencor y el odio no están dormidos y no han cambiado. Sucre demuestra eso. El MAS les da insumos y alas para eso. Fortalecer nuestras organizaciones sociales es la única garantía para recuperar el proceso de cambio. Y también debemos alertar a las seis federaciones del Chapare, que sus actitudes están dando gasolina a la oligarquía y la restauración colonial. Tienen la obligación moral de bajarse del carro triunfalista y facilista, y volver a las rutas del compromiso y la solidaridad entre naciones oprimidas y explotadas. Debemos estar alertas ante el fracaso del MAS. Ya tenemos suficiente experiencia en restauraciones coloniales, por lo que no tenemos y no debemos permitir semejantes acciones, en nuestros propios territorios.


                                                                                 Cochabamba, 21 de Diciembre de 2011.