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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

jueves, 22 de diciembre de 2011

LAS DERROTAS ELECTORALES DEL MAS

                                                                                                   Max Murillo Mendoza.

Sucre y Quillacollo son síntomas absolutamente nítidos de los resultados de gestión, de los actuales inquilinos de Palacio Quemado. Sus promesas empiezan a derrumbarse, empiezan a tambalear ante sus cobardías y poca fe del proceso de cambio. Sus dubitaciones y oportunismos denotan por supuesto debilidad estructural. La falta de ideas y empujes y luces ante las sociedades distintas de Bolivia, demuestran tempranamente sus limitaciones de gestión: empiezan a terminar más temprano que tarde su estancia en el poder.

Ambas derrotas son distintas. Quillacollo es resultado de su desorden y pelea de gallos entre vecinos. Las pequeñas oligarquías provincianas de Quillacollo, compadres y amigos de farra además, toman estos asuntos como un campeonato y competencia por el poder. Un día son de izquierda y al otro de derecha. Sus mediocridades a flor de piel no interesan en el juego político provinciano. Pero Sucre me parece preocupante. En Sucre ganaron los que apalearon a indígenas el 24 de mayo, los señoritos y señoriales de “sangre azul”: políticos de izquierda como el MBL, Partido Socialista y los recalcitrantes patroncitos de la ciudad blanca. Demostrando que siguen siendo los patroncitos de Sucre; pero tienen ahora una buena coartada: “en contra del totalitarismo del MAS”. Es una bandera creada y configurada por los dueños de medios de comunicación, televisión, radio y tabloides nacionales, para intentar salvar su pésimo prestigio político. Intentan levantar cabeza como los “paladines de la democracia”, frente a la dictadura “narco fascista del MAS”. Tanta estupidez junta, sólo ellos se lo creen.

Sin embargo, insisto, Sucre preocupa no porque la destruida oposición haya ganado, sino porque los graves errores de gestión del MAS les dan suficientes alas a los patroncitos y colonialistas, para engalanarse con una victoria electoral. Y, por supuesto, dejan casi desprotegidos a los sectores sociales que han confiado en el proceso de cambio. Lamentablemente, estos grupos patronales de resentidos y dolidos en su alma por un gobierno manejado y fiscalizado por sus ex pongos, no harán las cosas mejores. Su tradicional mentalidad antiliberal y antidemocrática, les llevará a destruir todo lo avanzado, y a buscar venganza política en la repartija de los puestos de trabajo en la alcaldía. Se repetirá la historia oficial de siempre.

El grave error del MAS, y sus estructuras políticas, es la cobardía ante el proceso de Cambio. Las organizaciones sociales piden cambios, piden verdaderos procesos sociales de avanzada; pero el MAS sólo les da dulces y pan de circo. A estas alturas ya es clarísimo que el MAS no quiere cambios, sino asuntos cosméticos y también señoriales. Y los patroncitos colonialistas siguen siendo los patroncitos intocables. Los grupos de poder no se han modificado. Incluso en esto el MAS es un fracaso. No se han configurado grupos de poder Aymaras, Quechuas y Guaraníes. Que debería ser lo correcto y lógico en estos procesos. Evo Morales prefiere seguir almorzando y negociando con los patroncitos de siempre. No con su propia  gente. Prefiere seguir de colonizado y considerado buen indio, alabado y correcto. No quiere dar los pasos de descolonización. No tiene capacidad para ello, su adormecida mente y colonizada alma no se lo permiten. Hizo lo que pudo; pero no tiene más capacidad y ese es su límite.

Debemos estar alertas en nuestras organizaciones sociales. Debemos cerrar filas y no dormir porque la restauración colonial se recupera. Esas mentalidades de la destrucción, el rencor y el odio no están dormidos y no han cambiado. Sucre demuestra eso. El MAS les da insumos y alas para eso. Fortalecer nuestras organizaciones sociales es la única garantía para recuperar el proceso de cambio. Y también debemos alertar a las seis federaciones del Chapare, que sus actitudes están dando gasolina a la oligarquía y la restauración colonial. Tienen la obligación moral de bajarse del carro triunfalista y facilista, y volver a las rutas del compromiso y la solidaridad entre naciones oprimidas y explotadas. Debemos estar alertas ante el fracaso del MAS. Ya tenemos suficiente experiencia en restauraciones coloniales, por lo que no tenemos y no debemos permitir semejantes acciones, en nuestros propios territorios.


                                                                                 Cochabamba, 21 de Diciembre de 2011.

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