Max Murillo Mendoza
Un ignorante japonés, dizque poeta y escritor, de nombre Pedro Shimose, asentado en Bolivia en la colonia japonesa, otrora exiliado y dizque también anti totalitario, escribe como otras veces en el matutino de ultraderecha El Deber de Santa Cruz unas alabanzas al cardenal Terrazas. El título de la alabanza es el Cardenal, hoy 23 de noviembre, amén. Cardenal que pasará a la historia sin pena ni gloria, como todos los colonialistas de izquierda: asumiendo como ideología a la izquierda cuando le convenía, y siendo jerarca eclesial asumiendo su rol de patrón y defensor de las consignas totalitarias del Vaticano.
La religión católica se impuso en el proceso colonial a sangre y fuego. Y de hecho hasta hoy ser católico significa ser civilizado, es decir anti indígena. A los indios tenían que civilizarnos, es decir primero convertirnos al catolicismo incluso a la fuerza, no importaba asesinarnos: para eso está el perdón de los pecados. Y luego trasmitirnos todo lo demás: educación, producción y buenos modales para ser ciudadanos de sociedad, etc. No es raro que los oligarcas y colonias extranjeras hasta hoy se dicen católicos, y sacan sus banderitas y símbolos católicos ante el avance “del ateísmo y totalitarismo indigenista”, nada raro. Responden a esas ecuaciones civilizatorias de muerte y sanción a la herejía. Y son precisamente las clases altas, y oligarquías extranjeras las que más se lucen en el catolicismo. Es su arma preferida ideológica anti boliviana. Anti indígena. Ellos son los que se asustaron con la nueva Constitución Política del Estado y desataron una casa de idolatrías por sus medios de incomunicación, como en tiempos de la colonia. Esta vez ya estaban fuera de tiempo y sus arcaicas y antiliberales mentalidades ya no funcionaron.
Nuestras nacionalidades tienen sus dioses propios, milenarios, reales, propios y sabios. Adoptamos al cristianismo como un dios más en nuestro panteón de dioses. Lo hicimos también como un mecanismo de defensa y estrategia ante la maldad y la imposición colonial, no había otra. Hoy el cristianismo es parte de nuestras otras religiones y religiosidades. Tiene que compartir sus costumbres con nuestra Pachamama, con nuestros Apus y divinidades. Los antropólogos occidentales llaman a este fenómeno sincretismo, como con el mestizaje (y qué equivocados están, ni modo). No es sincretismo. Sino convivencia entre dioses en nuestras costumbres y mentalidades, más democrática y sabia. Los occidentales asesinaron a los otros dioses para quedarse con uno sólo y totalitario; en cambio nosotros preferimos compartir con otros dioses, más interesante y sabio. Preferimos el Tinku y el encuentro y la fiesta, a la guerra y al totalitarismo cristiano y occidental. Pero de esto imposible que las mentalidades coloniales entiendan, desde siempre.
Pues que pena tener a estos escritores y poetas extranjeros que nada entienden de nuestras realidades, como Pedro Shimose. Sus maneras costumbristas de escribir son sólo eso: costumbrismo barato y provinciano. Cuentitos de un país lejano, donde oligarcas se enamoran de una cholitas lindas; pero nada dicen de las duras realidades del proceso de sangre y fuego que han significado las imposiciones sangrientas de sus religiones y sus costumbres. Al final nada queda impune por siempre. Incluso esa poesía colonial y poco respetuosa con nuestras culturas queda desnuda y con impotencia, ante nuestros avances y nuestras formas de expresar lo nuestro. En lo religioso nuestras costumbres y ch´allas a nuestros dioses, nuestros diálogos civilizatorios y nuestras maneras de vivir y morir. Incluso en las provincias católicas lejanas del Vaticano, como Bolivia, las cosas cambian; pero no las mentalidades obtusas y ciegas de sus clases altas y oligarquías decimonónicas, que en nada cambian sino en sus prácticas poco democráticas de negocios, sean turbios o no.
Acostumbrados como estamos a que estas oligarquías y clases altas sean tan ignorantes respecto de nuestras realidades, pues nos reímos de artículos de consumo como el del poeta japonés Shimose. Nosotros seguiremos ch´allando a nuestros dioses, incluido a Jehová porque ya debe estar acostumbrado a nosotros también, y sus tontos feligreses que sigan pensando nomás que es el único y genuino y solito y todo poderoso totalitario de todo el universo, amén, mientras nosotros seguimos la fiesta a su nombre, incluido.
Cochabamba, 23 de Noviembre de 2011.

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