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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

jueves, 3 de noviembre de 2011

EL TIPNIS O LA MELANCOLÍA DEL PROGRESO

                                                                                                    Max Murillo Mendoza

Esta reflexión en voz alta es producto de unos talleres realizados en la ciudad de La Paz, los días 25 hasta el 28 de octubre, con el tema de moda Cambio Climático. Talleres donde he sido bombardeado por una inmensa cantidad de datos, cifras, números e información científica interesante. Datos no tan fáciles de procesar en tan poco tiempo, por lo  que lo mío es simplemente una reflexión y opinión colateral sobre algunos temas referidos al Cambio Climático, y sus efectos por estos lados del mundo. Pero que ese asunto no sólo es tema climático, sino social, político, mental, económico e ideológico. Debo reconocer que en esos eventos tuvieron excelentes expositores, entre nacionales y extranjeros (vía teleconferencias). Pues voy al grano.

El Tipnis destapa lo clásico en Bolivia:

Lo clásico en Bolivia son sus clases altas y medias altas, quiénes disponen de la información y del manejo del poder del conocimiento y la economía. Clases que desde siempre se disputan de las modas intelectuales que aterrizan en Bolivia, y que desde siempre son pigmentocráticas, racistas, clasistas y poco liberales respecto de sus comportamientos sociales y mentales, en esto, insisto, no hay diferencia alguna entre derecha e izquierda. Son lo mismo. Son también por así decirlo camaleónicas: que se convierten fácilmente en lo que sus intereses les demandan: son ecologistas cuando es necesario y sus intereses así lo requieren; son de izquierda cuando sus intereses así lo requieren, etc. Y con el tema del TIPNIS se colaron a los cumpas del oriente, poniéndose en contra del actual gobierno, amén de las estupideces que ocasionaron los oligarcas clase medieros de izquierda, ministros de Evo. Pues esas mentalidades anti indígenas y anti bolivianas históricamente prendidas como garrapatas al “estado” colonial y republicano, de la noche a la mañana se convierten en ecologistas y luchadores empedernidos a favor de nuestras causas indígenas, en fin, en fin.

Ciertamente, todos los complejos problemas de estos temas dieron resultados en lo económico: el lavado de conciencia de los países culpables originaron fondos de mucho dinero. Verdes, ecologistas  y tucuy imas ahora se pelearan por esos fondos, para dizque enfriar un poco al planeta. Por tanto, en estas clases sociales aparecerán como hongos los ecologistas y los verdes: de derecha o izquierda, igual no tiene importancia alguna cuando de dinero se trata.

Al menos, gracias al TIPNIS, nos reconocen algo más. Tienen algo más de conciencia social y ambiental. Algo es algo. Estas mentalidades obtusas e ignorantes respecto de nuestras realidades al menos se concientizan de nosotros, mediante el cambio climático mundial. Nos reconocen por el clima cambiante, ni modo. Nuestros pueblos seguirán en sus luchas por el reconocimiento de nuestros derechos, en términos occidentales: por el reconocimiento de nuestras libertades. Porque cuando pase la moda del TIPNIS, estas mentalidades seguirán en lo suyo. Lo nuestro sigue siendo una simple excusa utilizable en sus intereses. Nada cambiará, sino las arcas de sus instituciones de investigación y promoción.

El llamado “Estado”, no es Estado:

Nunca tuvimos Estado en sentido clásico. Sino un instrumento creado para asaltar y robar a estos territorios. Un instrumento de espaldas a nuestras nacionalidades y territorios. Y ese instrumento llamado estado, a imagen y semejanza de las oligarquías regionales, sigue vigente. Nada ha cambiado, nada se ha  modificado a pesar de los esfuerzos de estos años. Entonces repetir como loros que se está “desinstitucionalizando” el “estado”, en este gobierno, es hablar sin conocimiento de causa, es hacer política barata y oportunista. Pero bueno, Bolivia es un espacio adecuado para la política, sea barata o de alto nivel.

Estas oligarquías utilizaron el llamado estado para sus sueños de desarrollo y progreso. Los indígenas somos obstáculo para estos sueños. Hasta hoy, esos sueños siguen vigentes. Mientras se ponen la camiseta del TIPNIS, les importa un carajo que madereros destruyan Santa Cruz, o soyeros arremetan con todo  el oriente boliviano. De eso nada dirán porque son sus intereses. Miles, o millones de hectáreas son destruidas cada año; pero por eso no hay movilizaciones. Esas son las paradojas de nuestros ecologistas de moda. En Cochabamba, en estas épocas de sequía, la ciudad hiede a porquería y la suciedad es parte del folklor citadino, y no hay movilizaciones ni protestas de los grupitos de ecologistas. Han matado la ciudad de las bicicletas, y nadie dice nada al respecto. Etc, etc.

Pues sí. Hablar de incidencias tiene mucho que ver con el estado. Pero no tenemos mentalidad de estado. No tenemos experiencia de estado, eso se ha cortado en el siglo XVI cuando la conquista española. Sin embargo el esfuerzo por crear un Estado es válido, siempre y cuando recuperemos nuestros propios sueños, nuestras propias pulsaciones y lógicas. Nuestro futuro es nuestro pasado, eso es lo sostenible.

Se viene el calentamiento global:

Ya está aquí. Y considero más coherente que veamos nuestra casa primero. Los señores ecologistas y verdes tendrían primero que pararles el coche a los madereros, soyeros, cazadores furtivos que compran cueros de animales, mineros medianos y grandes. La gama de depredadores estatales y privados es amplia. Sus tentáculos son enormes y probablemente sean vecinos de casa y barrio de los mismos ecologistas y verdes. En eso deberían copiarles a los ecologistas gringos anarcos: acción directa. Sólo así serían creíbles sus discursos. Y en lo educativo dedicarse a convencer a los curas de los colegios privados cristianos, que son los más anti bolivianos y anti estatales respecto de nuestros sueños, donde a los alumnos se les prohíbe pensar y ser precisamente alternativos, en donde se educan normalmente los hijos de los ecologistas actuales. Pues desde esos centros se tendría que irradiar estos nuevos desafíos globales, como la ecología. El sistema educativo del estado actual no sirve para una mierda. Por lo que quizás por ahí también tengan mucha pega.
Estoy de acuerdo en generar conciencia ecológica; pero no en convertir esa preocupación en moda de pinta y pose, como las clases altas y medias la están convirtiendo. Y haciéndose a las de la pinta loca para atraer recursos y financiamientos. Y seguir justificando el stato quo de que ellos son los pensantes y los demás los obreros. Una lógica que se repite desde hace décadas.

Me quedo con los pensamientos de un disertante creo de teleconferencia: que debemos cambiar el pensamiento guerrerista que tenemos como paradigma occidental: el consumir y consumir, como sentido de vida existencial. Las generaciones actuales  siguen recibiendo bendiciones desde la mamadera que el “triunfalismo” y el “éxito” de la vida consisten en tener la mejor y más linda chica, el mejor auto, la mejor casa y el mejor empleo, como condiciones sine quoanum para disfrutar de esta vida. Lo demás que no se acerquen a estos modelos son fracasos. Y eso es lo que son nuestras clases medias y altas en sus prácticas. Sus discursos son muy lindos, como siempre. En eso se esfuerzan también con el cambio climático. En  fin. Pero sus prácticas son depredadoras, consumistas, destructoras, anti liberales, anti democráticas, racistas y anti indígenas.


                                                                              Cochabamba, 2 de Noviembre de 2011.




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