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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

BOLIVIA NO ES PAÍS CATÓLICO

                                                                                            Max Murillo Mendoza

Un ignorante japonés, dizque poeta y escritor, de nombre Pedro Shimose, asentado en Bolivia en la colonia japonesa, otrora exiliado y dizque también anti totalitario, escribe como otras veces en el matutino de ultraderecha El Deber de Santa Cruz unas alabanzas al cardenal Terrazas. El título de la alabanza es el Cardenal, hoy 23 de noviembre, amén. Cardenal que pasará a la historia sin pena ni gloria, como todos los colonialistas de izquierda:  asumiendo como ideología a la izquierda cuando le convenía, y siendo jerarca eclesial asumiendo su rol de patrón y defensor de las consignas totalitarias del Vaticano.

La religión católica se impuso en el proceso colonial a sangre y fuego. Y de hecho hasta hoy ser católico significa ser civilizado, es decir anti indígena. A los indios tenían que civilizarnos, es decir primero convertirnos al catolicismo incluso a la fuerza, no importaba asesinarnos: para eso está el perdón de los pecados. Y luego trasmitirnos todo lo demás: educación, producción y buenos modales para ser ciudadanos de sociedad, etc. No es raro que los oligarcas y colonias extranjeras hasta hoy se dicen católicos, y sacan sus banderitas y símbolos católicos ante el avance “del ateísmo y totalitarismo indigenista”, nada raro. Responden a esas ecuaciones civilizatorias de muerte y sanción a la herejía. Y son precisamente las clases altas, y oligarquías extranjeras las que más se lucen en el catolicismo. Es su arma preferida ideológica anti boliviana. Anti indígena. Ellos son los que se asustaron con la nueva Constitución Política del Estado y desataron una casa de idolatrías por sus medios de incomunicación, como en tiempos de la colonia. Esta vez ya estaban fuera de tiempo y sus arcaicas y antiliberales mentalidades ya no funcionaron.

Nuestras nacionalidades tienen sus dioses propios, milenarios, reales, propios y sabios. Adoptamos al cristianismo como un dios más en nuestro panteón de dioses. Lo hicimos también como un mecanismo de defensa y estrategia ante la maldad y la imposición colonial, no había otra. Hoy el cristianismo es parte de nuestras otras religiones y religiosidades. Tiene que compartir sus costumbres con nuestra Pachamama, con nuestros Apus y divinidades. Los antropólogos occidentales llaman a este fenómeno sincretismo, como con el mestizaje (y qué equivocados están, ni modo). No es sincretismo. Sino convivencia entre dioses en nuestras costumbres y mentalidades, más democrática y sabia. Los occidentales asesinaron a los otros dioses para quedarse con uno sólo y totalitario; en cambio nosotros preferimos compartir con otros dioses, más interesante y sabio. Preferimos el Tinku y el encuentro y la fiesta, a la guerra y al totalitarismo cristiano y occidental. Pero de esto imposible que las mentalidades coloniales entiendan, desde siempre.

Pues que pena tener a estos escritores y poetas extranjeros que nada entienden de nuestras realidades, como Pedro Shimose. Sus maneras costumbristas de escribir son sólo eso: costumbrismo barato y provinciano. Cuentitos de un país lejano, donde oligarcas se enamoran de una cholitas lindas; pero nada dicen de las duras realidades del proceso de  sangre y fuego que han significado las imposiciones sangrientas de sus religiones y sus costumbres. Al final nada queda impune por siempre. Incluso esa poesía colonial y poco respetuosa con nuestras culturas queda desnuda y con impotencia, ante nuestros avances y nuestras formas de expresar  lo nuestro. En lo religioso nuestras costumbres y ch´allas a nuestros dioses, nuestros diálogos civilizatorios y nuestras maneras de vivir y morir. Incluso en las provincias católicas lejanas del Vaticano, como Bolivia, las cosas cambian; pero no las mentalidades obtusas y ciegas de sus clases altas y oligarquías decimonónicas, que en nada cambian sino en sus prácticas poco democráticas de  negocios, sean turbios o no. 

Acostumbrados como estamos a que estas oligarquías y clases altas sean tan ignorantes respecto de nuestras realidades, pues nos reímos de artículos de consumo como el del poeta japonés Shimose. Nosotros seguiremos ch´allando a nuestros dioses, incluido a Jehová porque ya debe estar acostumbrado a nosotros también, y sus tontos feligreses que sigan pensando nomás que es el único y genuino y solito y todo poderoso totalitario de todo el universo, amén, mientras nosotros seguimos la fiesta a su nombre, incluido.


                                                                              Cochabamba, 23 de Noviembre de 2011.

lunes, 21 de noviembre de 2011

¿LOS CÍRCULOS DE INTELECTUALES EXISTEN EN BOLIVIA?


                                                                                                              Max Murillo Mendoza

Cuando nos referimos al tema de círculos (me refiero a tendencias y escuelas) de intelectuales, suponemos que tenemos, en Bolivia, grupos de escritores y teóricos dedicados al arte y al gusto de pensar, y reflexionar creando ideas y pistas para entregarnos después dichas pistas y hacernos gustar con esos encantos que el arte suele dar y entregar. Ocurre que en Bolivia no hay círculos, sino familias, clanes, compadres, vecinos políticos (de derecha e izquierda es igual), clases altas y medias también compinches de camaradería, que gracias a su posición económica pueden dedicarse, no importa su mediocridad congénita, al arte de escribir y pensar, por tanto de producir libros y folletos para alabarse después entre ellos, como ritos de gurus endógenos, sin criticarse ni producir crítica alguna. Porque en estos “círculos de cuates de provincia” no existe la crítica. Todos son los capos y especialistas en producción literaria e histórica, etc. Intocables.

En Bolivia no hay escritores y pensadores de las nacionalidades diversas porque han sido condenados, prohibidos e históricamente y estructuralmente desplazados de la historia oficial. Lo que sobra y sigue existiendo son los portavoces de la historia oficial, de aquella que no ha cambiado sino la pinta de lo político con el MAS. Y el MAS no tiene políticas de Estado en este tema, porque no tiene idea de lo que es Estado, porque sigue con el mamarracho del estado colonial y republicano. Y todos los funcionarios públicos, es decir los escribidores, cuidadores, amantes, sacrificados, dedicados, y sufridos por los documentos de la historia oficial colonial y republicana son nomás los mismos de siempre. Las modas ideológicas pasan; pero no los intereses de estos grupitos coloniales que se acomodan a estas modas. Hoy probablemente son de izquierda e incluso indigenistas, quizás ecologistas. Todo es posible en sus camaleónicas especialidades por resguardar sus intereses.

Los pocos intelectuales y escritores quechuas, aymaras y guaraníes, están en la periferia de estos circuitos de cuates y clanes familiares, dueños de todos los circuitos de “pensadores” de este estado colonial. Y estos “dueños” históricos son pues intocables. No importa su mediocridad y falta de creatividad absoluta. Desde siempre el estado colonial resguarda también el punto de vista de los vencedores, es decir de la historia oficial. Los financiamientos circulan en estos clanes familiares, por lo que las investigaciones y las producciones literarias tienen dueños absolutos: son los mismos colonialistas y republicanos que protegen los intereses de los vencedores de nuestros pueblos y nacionalidades. En esencia esa realidad no ha cambiado, sino algunos parches y asuntos de popularidad panfletaria.

Sólo nuestros estados nacionales y nacionalistas serán la garantía de creación de espacios, de financiamientos y políticas de apoyo a nuestros pensadores y literatos. No es posible todo eso con este estado colonial. Los “dueños de la historia oficial” seguirán como funcionarios públicos, protegidos y resguardados por los clanes familiares de siempre. A nombre de continuidad funcionaria y calidad profesional, seguirán protegiendo los profundos intereses coloniales que no les interesan en nada las situaciones del pensamiento quechua, aymara o guaraní. En esas mentalidades donde es palpable la ausencia del liberalismo o librepensamiento intelectual occidental: no quieren competencia ni democratización del saber y del pensamiento. No, son los dueños absolutos del pensamiento y los pensadores de las nacionalidades seguimos siendo herejes u ocurrencias marginales en contra de lo establecido. Se pelean entre ellos por los puestos de trabajo, sin considerar un ápice el significado de las estrategias de un Estado: Identidad. Porque estos “pensadores” del colonialismo no pueden tener identidad alguna, no pueden ver ni mucho menos nuestras realidades. No tienen ni lo uno ni lo otro. Defienden lo sagrado de la historia oficial: los documentos oficiales de la justificación colonial y republicana de la invasión de nuestros espacios y la destrucción de nuestras historias. Eso no pueden dejar en nuestras manos, porque saben que son los custodios de documentos que pueden ser interpretados a nuestra manera. Los destinos de la historia oficial están en sus manos. Y tienen miedo de perder esos ojos que les han guiado ciegamente hasta hoy.


                                                                                    Cochabamba, 21 de Noviembre de 2011

martes, 15 de noviembre de 2011

LA LÓGICA PERVERSA Y CRUEL DE LOS MERCADOS

                                                                                                      Max Murillo Mendoza

Los mercados han atrapado a las democracias de occidente, y las han destruido. Los mercados son casinos y juegos de azar de los  poderosos, donde se disputan negocios turbios en nombre de la mano invisible para generar, dizque, riqueza. Pero está suficientemente demostrado que esa trampa no funciona y nunca funcionó: las cosas se caen por su propio peso, dicen los viejos sabios. En Europa se han caído varios gobiernos por esa perversidad y crueldad del mercado, que nadie de los líderes actuales se refiere a ese asunto, sino a sus resultados y sus colaterales aspectos y poco significativos asuntos. Grecia quiso entregar las decisiones al pueblo, democráticamente, pero los mercados se lo impidieron. Italia, a pesar del payaso posmoderno ex primer ministro, está en peligro porque así lo decidieron los mercados. Y España se juega su futuro, es decir, el futuro de los juegos de azar de los mercados, con el disimulo democrático que tendrán este fin de semana.

España se esforzará en mostrar al mundo que es democrático, cuando simplemente obedece ciegamente a los juegos de azar de los mercados financieros que son los verdaderos dueños de las “democracias modernas” de occidente. Los ciudadanos de a pie ya nada deciden, ya nada definen y ya nada cuestionan. De todos modos sus líderes tampoco deciden nada y nada cuestionan. El PSOE ha sido peor que la misma derecha, por lo que el desánimo de la gente es proporcional al sentimiento fascista populista, que se expresará en las urnas del 20 de noviembre. Y eso está en los cálculos fríos de los mercados financieros. Todo está bajo control. España seguirá al pie de la letra lo que ordenan los mercados: si los funcionarios públicos de un país no obedecen a las reglas precisas, pues hay que cambiar por otros funcionarios públicos, más fiables y funcionales al sistema. Las izquierdas y las derechas se han esfumado en un manto de niebla oscura, y a veces salen de ese manto mezclados y muy abrazados entre sí, es decir son lo mismo. No existen alternativas ni pensamientos distintos, el miedo ha cundido y es mejor seguir nomás con el mercado, sin destruirlo, sino sólo humanizarlo: hacerlo menos cruel.

La irracional dependencia del mercado y sus beneficios “invisibles” ha tocado fondo. Los famosos crecimientos económicos, por tanto del mercado, nada resuelven sino los bolsillos de los mercaderes y jugadores de poker de las bolsas de valores. Desde hace décadas los “crecimientos económicos” no benefician en nada a los ciudadanos de a pie y el crecimiento de la pobreza es imparable. En todo el mundo crece la violencia callejera y la inseguridad ciudadana, porque sus poblaciones están siendo expulsadas a las calles sin ninguna seguridad posible. En Europa se han destruido los Estados del bienestar, en América latina salvo excepciones no existen Estados sino las herencias de las oligarquías coloniales que hoy día aprovechan con sus delincuencias de corbata para sus negocios turbios, y también las delincuencias de los barrios pobres se meten en el negocio. Esas desestructuraciones institucionales son resultado de un largo proceso histórico colonial, convenidas para el saqueo y el robo institucionalizado. Y hoy estos estados se debaten en la absoluta inseguridad frente al ataque de las delincuencias finas y pobres. Pero es claro, que los crecimientos económicos publicados en los medios de incomunicación no resuelven en nada estructuralmente.

España demostrará este fin de semana que Europa se arrodilló ante los mercaderes de la muerte, de los mercados y bolsas de valores donde narcos, armamentistas, petroleros y especuladores grandes son los verdaderos amos modernos de la economía. España demostrará también que las poblaciones europeas han perdido la iniciativa política ante la embestida feroz de los mercaderes, y la dependencia ciega respecto de la economía norteamericana. El fracaso del PSOE no es el fracaso de una ideología, sino el fracaso de unos burócratas de turno que no pudieron lidiar bien sus palabras y sus promesas hacia sus electores, porque las exigencias de los mercaderes son el guiño de Alcapone que ordena tener claro que quién manda no es precisamente quien es más democrático, sino quien tiene los negocios más astutos y rentables, sean estos lícitos o no.

Los indignados son nada más un adorno decorativo y de maquillaje del mercado, que necesita también un mea culpa cristianoide para demostrar que las cosas son como son. Los indignados nada pueden hacer ante lo que sucederá el domingo en las urnas, porque no tienen ninguna estrategia clara y política, son posturas de grito decorativas que no están dispuestas a destruir al sistema mismo, sino más de lo mismo: sólo humanizarlo y hacerlo menos cruel. Y a eso llaman alternativo. Ni modo.


                                                                                   Cochabamba, 15 de Noviembre de 2011.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

LAS CALENDAS GRIEGAS DE LA EDUCACIÓN EN BOLIVIA


                                                                                                         Max Murillo Mendoza

Encuentros y encuentros; talleres y presentaciones de libros de investigaciones mostrando la tragedia griega de varios capítulos del sistema educativo boliviano, como moda para instituciones y personas investigadoras. Servirá para algo todo este despliegue enorme de recursos e instituciones? Por el tema de incidencia se realizan demasiados encuentros; pero realmente servirán en la práctica dichas recomendaciones? Qué, además, no son ninguna novedad, con sus matices, relatar esta tragedia que lleva ya demasiados años, sin que nadie (ni siquiera gobiernos) puedan hacer algo al respecto.

El llamado Estado, intentó hacer presencia en lugares inaccesibles de Bolivia después de la revolución del 52. De esa presencia se encargó a los sistemas educativos y de salud. En su momento significó grandes conquistas porque nada había en la mayoría del territorio boliviano, pues a las oligarquías no les importaba un comino los derechos de nuestras nacionalidades. Esas oligarquías de mentalidad enana e ignorante, soñaban con desarrollos y progresos allende los mares; sin ni siquiera entender un ápice de sus procesos y pasos a seguir. Por lo que nosotros, en sus estrechas mentalidades e ignorancias, éramos un escollo y obstáculo en esos sueños. No pudieron eliminarnos totalmente por razones estructurales y económicas. Y en el proceso del 52, los hijos del latifundio, que eran las clases a medias encargadas de la administración, ampliaron la presencia del estado. Sin embargo, hasta hoy, esa presencia siempre significó una educación de tercera categoría. Porque esos administradores de la revolución tenían a sus hijos en colegios particulares o privados, sobre todo de la iglesia católica. Es decir, esas mentalidades pigmentocráticas y segregadoras nunca dejaron de ser lo que en esencia son. No necesitan de un Estado, sino para robar y asaltar. Porque ellos tienen resuelto desde siempre sus intereses, y en lo educativo no debe parecernos raro ese asunto. En Bolivia siempre hubo muchas historias y muchas dimensiones paralelas. Unas para las colonias y oligarquías de derecha e izquierda; y otras para nuestras nacionalidades y pobres de estos territorios. Todos los analistas e investigadores y estudiosos de lo educativo, por ejemplo, tienen a sus hijos en colegios privados. Desde siempre eso no ha cambiado, ni mucho menos.

Con el tiempo y los años, los sindicatos del magisterio se convirtieron en cómplices de este estado de cosas. Son sectores privilegiados de todos los gobiernos porque su poder corporativo fue alimentado por todos los gobiernos. Estos sectores son los más conservadores y reaccionarios ante los posibles cambios. Y el gobierno actual intenta, por supuesto, ganarles a su causa con regalitos de computadoras y privilegios para sacar adelante licenciaturas en poco tiempo, es decir intenta corporativamente asumirles políticamente frente a los escollos actuales. Por lo que puedo inmediatamente inferir que no cambiará nada de lo que fue desde siempre el famoso sistema educativo boliviano. Las Leyes son las leyes. Los papelitos son los papelitos; pero la dura realidad va por sus lados, por otros lados.

Mientras el magisterio siga teniendo el poder de los poderes en lo educativo, nada cambiará de esta dura realidad. Mientras los sindicatos sigan defendiendo a alcohólicos, en el área rural, violadores, trabajadores a medio tiempo o incluso de vacaciones permanentes, saboteadores, castas pueblerinas (hoy masistas por la moda y las estrategias de sobrevivencia), oligarquías regionales dueñas de las normales rurales, y discriminadores permanentes como en zonas del norte de Potosí, pues nada cambiara. Hoy inauguramos una nueva Ley Educativa, que intentará “cambiar” oficinas y títulos de trámites; pero en lo educativo nada cambiará. Las razones son demasiado evidentes. Las castas citadinas, de izquierda y derecha, no necesitan Estado, sino para plantearse negocios; pero en lo educativo y en temas de salud ellos tienen resuelto con lo privado. El llamado estado seguirá siendo lo que es: un instrumento político de robo y asalto al ciudadano de a pie, con sus instrumentos de presencia territorial de tercera categoría como son los sistemas de Educación y Salud.

Sólo nuestras nacionalidades pueden darnos verdaderamente Estados reales, que respondan a nuestras necesidades y desafíos. Las actuales circunstancias nada nos darán, sino más de lo mismo: discursos baratos y muchos discursos de cambios y renovaciones. Probablemente necesitemos, otra vez, una revolución para cambiar este estado de cosas. Porque como vamos nuestros deseos de cambios están condenados a las calendas griegas.

                                                                              Cochabamba, 9 de Noviembre de 2011.


martes, 8 de noviembre de 2011

SOBRE IZQUIERDAS E IZQUIERDISTAS

                                                                                                 Max Murillo Mendoza

Una cosa ha sido el movimiento obrero minero y fabril como parte de lo que fue la izquierda, como componente básico y clasista, en contra de las oligarquías diversas. La historia se encargó de reseñar en algo esos gloriosos acontecimientos bañados de sangre y masacres, en distintas épocas. Pero otra cosa son las cúpulas de esas izquierdas, es decir las oligarquías de izquierda que a nombre de obreros y campesinos disfrutaron de “exilios” y financiamientos de proyectos y otras cosas personales que jamás fueron parte de las luchas obreras y campesinas, sino de robos descarados para provechos personales y familiares a costa del sacrificio de obreros y campesinos. De esas historias de impostura y doble rostro no se han escrito todavía nada; y es necesario desenmascarar a todos esos vasallos y escoria de las oligarquías, que sin embargo se prestaron a jugar como parte de la izquierda. Aquí hay demasiadas coincidencias entre miristas, emebelistas, troskistas, socialistas y ramas afines pequeñoburguesas, que hoy en día critican al proceso de cambio “como proceso traicionado”, o “descarrilado”.

Estas oligarquías de izquierda jamás contaron con intelectuales o pensadores que reflejaran nuestras realidades, sino parlanchines y copiadores de modelitos foráneos triunfalistas para implantar en nuestras realidades. Pensadores como Zavaleta Mercado o Quiroga Santa Cruz son más bien accidentes raros, en medio de la mediocridad generalizada de las cúpulas izquierdistas. Cúpulas tan racistas y pigmentocráticas como la de sus padres de las oligarquías de derecha y colonialistas. Y estas cúpulas se incrustaron en los ministerios, alcaldías y gobernaciones a nombre de los procesos de cambio. Estas izquierdas jamás respondieron al pueblo o a las razones éticas, sino a su bolsillo y sus intereses de clase. Aprovecharon el triunfalismo barato de Evo Morales, que embelesado por las revoluciones de Cuba y Venezuela sueña en las izquierdas de Bolivia, que nada tienen que ver con las izquierdas de esas realidades. Las izquierdas en Bolivia son enfermas y fracasadas. Derrotadas hace mucho por la  historia y su mismo peso: oligarcas y oportunistas. Sin lecturas ni investigaciones de nuestras realidades. Especialistas en mangueo al llamado estado vía universidades y otras entidades. Pero nada y absolutamente nada les interesa de los intereses del estado. Son alimañas y garrapatas vividoras y consumistas de la peor especie.

Estas colonias de izquierda especializadas en vivir bien, se encuentran al interior del gobierno actual, y en la oposición se aglutinan en torno al mirista Juan del Granado: doctorcito que sueña ser el galán de la “izquierda” actual. Y hay otros grupitos que se envalentonan después del fiasco que fue la cuestión del TIPNIS. Todos esos oportunistas y vividores consideran que pueden aglutinarse ante el fracaso del MAS. Las excusas que encuentran son muchas: peleas territoriales entre municipios, gobernaciones, etc. Reclamos de chuteros o contrabandistas de autos, asuntos de cajas de salud, etc. Existen una variedad inmensa de excusas para infiltrarse y atacar al gobierno.

Lamentablemente en esta gama de oportunidades políticas, no salen a la palestra otras posibilidades. Los movimientos sociales y organizaciones sociales han sido divididas por el MAS, y por tanto debilitadas. Ahí existe una deuda pendiente a trabajar para restablecer esos causes políticos y estratégicos. Pero tampoco se fortalecen los movimientos nacionalistas autóctonos. Es decir de las naciones quechuas, aymaras o guaraníes. Que sería una de las pautas más esperanzadoras de estos tiempos de cambio. El país requiere de la radicalidad nacionalista autóctona, pura y auténtica. Que definitivamente entierre a esa vieja, escolástica, colonial y sátrapa enfermedad de izquierdas. Estas cúpulas de fracasados jamás tuvieron alternativas ni proyectos de Estado. Para sobrevivir y existencialmente tener sentido necesitaron de dictaduras, necesitaron de sus padres, que les persiguieran y les exiliaran. Pero nunca tuvieron realmente un proyecto de país y Estado. Hoy en día se incrustan como virus en las estructuras del MAS, y por supuesto en las oposiciones de distintos colores y gustos.

Sólo los movimientos nacionalistas autóctonos, nacidas en medio de estas catástrofes destructoras y anti bolivianas mentalidades de izquierda colonialistas, nos darán esperanzas de seguir con nuestros sueños. Todo lo demás ya ha sido probado, y demostrado que no funciona porque sus estructuras fracasadas y mentalidades ajenas a nuestras realidades definitivamente no pertenecen a nuestras mentalidades. Esos enlatados y apocalípticos modelos no son nuestros. Esas costumbres copiadoras e imitadoras nos han hecho demasiado daño. Y siguen destruyendo a nuestras organizaciones porque consideran que es normal servirse y destruirnos, porque así han sido programados y entrenados. Ya es tiempo de mirar los hechos, no oír las palabras engañosas y mentirosas. Es tiempo de volcar nuestros esfuerzos a nuestros propios rostros y mentalidades. No necesitamos nada prestado. Evo Morales y las organizaciones sociales están pagando demasiado caro el prestarse a jugar con estas mentalidades destructoras y auto destructoras. No podemos seguir repitiendo las historias conocidas, como círculos viciosos y enfermizos. Rompamos esas linealidades teleológicas y escolásticas del fracaso de la izquierda colonial. Volquemos nuestra mirada a lo nuestro, y lo nuestro está aquí con nosotros mismos.


                                                                                Cochabamba, 8 de Noviembre de 2011.

lunes, 7 de noviembre de 2011

EL IRRACIONAL MODELO DE CONSUMO OCCIDENTAL

                                                                                                  Max Murillo Mendoza

Está llegando a su fin apocalíptico el  “Modelo de Desarrollo y Progreso” occidental?  Dicho modelo es también mental e ideológico, traído a estos lados del mundo por colonias extranjeras que hasta hoy son parte del poder clasista y oligárquico de nuestro país. Modelo que les sirvió para destruir hasta donde pudieron, sobre todo en el siglo XIX, nuestras comunidades indígenas y nuestros territorios. Y en este modelo nosotros los indígenas somos un escollo, un obstáculo al desarrollo. No nos ven como desarrollados ni eventualmente capaces de pensar en términos de progreso y consumo. Por lo que desde siempre quisieron destruirnos y eliminarnos desde el llamado estado; pero no podían destruir a la gallina de los huevos de oro, porque también desde siempre vivieron a costa de nosotros. Ese modelo aparentemente ha entrado en crisis: Cambio Climático, crisis global financiera y económica, crisis política global y sistémica.

Pero a no confiarnos. Nada hay a cambio. La agonía durará muchos años todavía, y entre tanto estos grupos de poder acudirán a sus estrategias de sobrevivencia antes de convertirse totalmente. Y ya está sucediendo: se están convirtiendo en ecologistas y verdes. Se están acomodando a los tiempos cambiantes, a las modas intelectuales y al folklor de la información de consumo masivo. Empezaron con vestirse la camiseta del MAS, para entrar como ministros y de palaciegos del poder. Las mentalidades depredadoras y anti indígenas, es decir anti bolivianas, se están acomodando a los procesos de cambio. Pero sus mentalidades son las mismas, sus intereses no han cambiado, porque los hechos son los mismos a pesar de los tiempos cambiantes. Su congénito racismo y ceguera anti indígena sigue a flor de piel. Su bloqueo mental por construir un estado propio y nuestro no funciona, porque no se consideran parte de nuestras civilizaciones, y al parecer no despejarán sus traumas de seguir siendo los señoriales y los dueños de nuestros territorios. Las historias en todo esto son las mismas: nos matamos entre indios, y nos peleamos entre indios por ellos.

Los centros de los poderes, Europa y Norte América, están en profundas crisis. Pero no tienen la intención de modificar sus lógicas perversas de comercios y economías depredadoras. Y sus poblaciones agonizan en la desesperación total, y los miedos de perder sus privilegios ganados a costa de la explotación mundial. Poblaciones castradas y domesticadas políticamente, que son incapaces de generar ideas alternativas, ni procesos sociales distintos. Apenas atinan a ponerse los títulos de “indignados”, porque no son capaces de nada más. Las revoluciones han quedado en el recuerdo de sus museos mentales. Por lo que ni siquiera desde esos lares llegarán cosas alternativas.

Qué nos queda a los que somos de estos lados, desde siempre? Seguir profundizando lo nuestro: nuestras lógicas sociales y culturales, a pesar de las modificaciones y los desastres ocasionados por los agresivos ataques que hemos recibido: culturales, religiosos, ideológicos e históricos. Conocemos todos los tiempos llegados y todas las modas llegadas y venidas. Para nosotros es un tiempo más. Mientras no tengamos nuestros propios estados, nuestras propias lógicas nada cambiará, sino el folklor de quiénes desde siempre nos toman sólo como carne de cañón. Como experimentos y experiencias de laboratorio. Nuestras persistencias deben seguir siendo constantes y también agresivas. Todos los tiempos son los mismos. Y esas agresiones sangrientas y pacíficas ideológicas no nos han derrotado. Pues quizás esté cerca por fin nuestro tiempo, nuestra PACHA y por fin entonces nos encontremos con nuestros antepasados que resistieron como nosotros, con sabiduría y constancia y paciencia.

                                                                                 Cochabamba, 4 de Noviembre de 2011.


jueves, 3 de noviembre de 2011

EL TIPNIS O LA MELANCOLÍA DEL PROGRESO

                                                                                                    Max Murillo Mendoza

Esta reflexión en voz alta es producto de unos talleres realizados en la ciudad de La Paz, los días 25 hasta el 28 de octubre, con el tema de moda Cambio Climático. Talleres donde he sido bombardeado por una inmensa cantidad de datos, cifras, números e información científica interesante. Datos no tan fáciles de procesar en tan poco tiempo, por lo  que lo mío es simplemente una reflexión y opinión colateral sobre algunos temas referidos al Cambio Climático, y sus efectos por estos lados del mundo. Pero que ese asunto no sólo es tema climático, sino social, político, mental, económico e ideológico. Debo reconocer que en esos eventos tuvieron excelentes expositores, entre nacionales y extranjeros (vía teleconferencias). Pues voy al grano.

El Tipnis destapa lo clásico en Bolivia:

Lo clásico en Bolivia son sus clases altas y medias altas, quiénes disponen de la información y del manejo del poder del conocimiento y la economía. Clases que desde siempre se disputan de las modas intelectuales que aterrizan en Bolivia, y que desde siempre son pigmentocráticas, racistas, clasistas y poco liberales respecto de sus comportamientos sociales y mentales, en esto, insisto, no hay diferencia alguna entre derecha e izquierda. Son lo mismo. Son también por así decirlo camaleónicas: que se convierten fácilmente en lo que sus intereses les demandan: son ecologistas cuando es necesario y sus intereses así lo requieren; son de izquierda cuando sus intereses así lo requieren, etc. Y con el tema del TIPNIS se colaron a los cumpas del oriente, poniéndose en contra del actual gobierno, amén de las estupideces que ocasionaron los oligarcas clase medieros de izquierda, ministros de Evo. Pues esas mentalidades anti indígenas y anti bolivianas históricamente prendidas como garrapatas al “estado” colonial y republicano, de la noche a la mañana se convierten en ecologistas y luchadores empedernidos a favor de nuestras causas indígenas, en fin, en fin.

Ciertamente, todos los complejos problemas de estos temas dieron resultados en lo económico: el lavado de conciencia de los países culpables originaron fondos de mucho dinero. Verdes, ecologistas  y tucuy imas ahora se pelearan por esos fondos, para dizque enfriar un poco al planeta. Por tanto, en estas clases sociales aparecerán como hongos los ecologistas y los verdes: de derecha o izquierda, igual no tiene importancia alguna cuando de dinero se trata.

Al menos, gracias al TIPNIS, nos reconocen algo más. Tienen algo más de conciencia social y ambiental. Algo es algo. Estas mentalidades obtusas e ignorantes respecto de nuestras realidades al menos se concientizan de nosotros, mediante el cambio climático mundial. Nos reconocen por el clima cambiante, ni modo. Nuestros pueblos seguirán en sus luchas por el reconocimiento de nuestros derechos, en términos occidentales: por el reconocimiento de nuestras libertades. Porque cuando pase la moda del TIPNIS, estas mentalidades seguirán en lo suyo. Lo nuestro sigue siendo una simple excusa utilizable en sus intereses. Nada cambiará, sino las arcas de sus instituciones de investigación y promoción.

El llamado “Estado”, no es Estado:

Nunca tuvimos Estado en sentido clásico. Sino un instrumento creado para asaltar y robar a estos territorios. Un instrumento de espaldas a nuestras nacionalidades y territorios. Y ese instrumento llamado estado, a imagen y semejanza de las oligarquías regionales, sigue vigente. Nada ha cambiado, nada se ha  modificado a pesar de los esfuerzos de estos años. Entonces repetir como loros que se está “desinstitucionalizando” el “estado”, en este gobierno, es hablar sin conocimiento de causa, es hacer política barata y oportunista. Pero bueno, Bolivia es un espacio adecuado para la política, sea barata o de alto nivel.

Estas oligarquías utilizaron el llamado estado para sus sueños de desarrollo y progreso. Los indígenas somos obstáculo para estos sueños. Hasta hoy, esos sueños siguen vigentes. Mientras se ponen la camiseta del TIPNIS, les importa un carajo que madereros destruyan Santa Cruz, o soyeros arremetan con todo  el oriente boliviano. De eso nada dirán porque son sus intereses. Miles, o millones de hectáreas son destruidas cada año; pero por eso no hay movilizaciones. Esas son las paradojas de nuestros ecologistas de moda. En Cochabamba, en estas épocas de sequía, la ciudad hiede a porquería y la suciedad es parte del folklor citadino, y no hay movilizaciones ni protestas de los grupitos de ecologistas. Han matado la ciudad de las bicicletas, y nadie dice nada al respecto. Etc, etc.

Pues sí. Hablar de incidencias tiene mucho que ver con el estado. Pero no tenemos mentalidad de estado. No tenemos experiencia de estado, eso se ha cortado en el siglo XVI cuando la conquista española. Sin embargo el esfuerzo por crear un Estado es válido, siempre y cuando recuperemos nuestros propios sueños, nuestras propias pulsaciones y lógicas. Nuestro futuro es nuestro pasado, eso es lo sostenible.

Se viene el calentamiento global:

Ya está aquí. Y considero más coherente que veamos nuestra casa primero. Los señores ecologistas y verdes tendrían primero que pararles el coche a los madereros, soyeros, cazadores furtivos que compran cueros de animales, mineros medianos y grandes. La gama de depredadores estatales y privados es amplia. Sus tentáculos son enormes y probablemente sean vecinos de casa y barrio de los mismos ecologistas y verdes. En eso deberían copiarles a los ecologistas gringos anarcos: acción directa. Sólo así serían creíbles sus discursos. Y en lo educativo dedicarse a convencer a los curas de los colegios privados cristianos, que son los más anti bolivianos y anti estatales respecto de nuestros sueños, donde a los alumnos se les prohíbe pensar y ser precisamente alternativos, en donde se educan normalmente los hijos de los ecologistas actuales. Pues desde esos centros se tendría que irradiar estos nuevos desafíos globales, como la ecología. El sistema educativo del estado actual no sirve para una mierda. Por lo que quizás por ahí también tengan mucha pega.
Estoy de acuerdo en generar conciencia ecológica; pero no en convertir esa preocupación en moda de pinta y pose, como las clases altas y medias la están convirtiendo. Y haciéndose a las de la pinta loca para atraer recursos y financiamientos. Y seguir justificando el stato quo de que ellos son los pensantes y los demás los obreros. Una lógica que se repite desde hace décadas.

Me quedo con los pensamientos de un disertante creo de teleconferencia: que debemos cambiar el pensamiento guerrerista que tenemos como paradigma occidental: el consumir y consumir, como sentido de vida existencial. Las generaciones actuales  siguen recibiendo bendiciones desde la mamadera que el “triunfalismo” y el “éxito” de la vida consisten en tener la mejor y más linda chica, el mejor auto, la mejor casa y el mejor empleo, como condiciones sine quoanum para disfrutar de esta vida. Lo demás que no se acerquen a estos modelos son fracasos. Y eso es lo que son nuestras clases medias y altas en sus prácticas. Sus discursos son muy lindos, como siempre. En eso se esfuerzan también con el cambio climático. En  fin. Pero sus prácticas son depredadoras, consumistas, destructoras, anti liberales, anti democráticas, racistas y anti indígenas.


                                                                              Cochabamba, 2 de Noviembre de 2011.