Max Murillo Mendoza
Mientras los colonialistas se farreaban en los carnavales del año 1.879, el ejército del poderoso estado chileno ocupaba nuestro litoral boliviano. Esa ocupación dura hasta hoy. Pero cuál es la cuestión de fondo en estas historias de pérdidas territoriales? Para mí es un lugar común: son las colonias extranjeras, invasoras y dueñas del llamado estado republicano, las que pierden todos los territorios que ancestralmente nos pertenecían. De hecho, lo primero que hacen estas colonias es negociar con Chile cuando vieron oportunistamente, como siempre, que la derrota era inminente. Los mineros de la plata, la oligarquía más poderosa de la época, negocian con Chile para la salida de sus minerales por territorios “chilenos”, que eran nuestros. Y por qué? Porque desde siempre estas colonias no son de estos territorios, y sus sueños están nomás en sus países de origen. Qué podemos interesarles si no tienen raíces e identidades con lo nuestro? Por tanto, no podían construir un estado o una institucionalidad mínimamente incluyente y con nuestras lógicas. Desde siempre son colonias extranjeras y ajenas a lo nuestro.
Hoy en día estas mismas colonias son dueñas de bancos, tierras, empresas constructoras, etc, y sus lógicas siguen siendo las mismas: anti indígenas, anti bolivianas y anti estatales. Sus mentalidades no han cambiado, se han modificado pero en esencia sus intereses siguen siendo la expoliación, el robo, el asalto, la discriminación, el racismo y el desprecio hacia lo nuestro. Son castas de apellidos árabes, croatas, libanesas, españoles, italianos, alemanes, etc. Que no se mezclan con nuestras culturas y no lo harán por sus mentalidades anti liberales y anti modernas. Esta ocupación territorial, social, económica y simbólica no ha cambiado. A lo largo del tiempo simplemente se han camuflado y camaleónicamente disfrazado. El último colonialista presidente fue Sánchez de Lozada, que ni siquiera el castellano hablaba bien. Se adueño de un partido político tradicional como el MNR, para robar y asaltar las arcas del estado republicano. Para estos grupos de poder coloniales, los partidos políticos son agencias de empleo y utilizan sus mecanismos para asaltar al estado. Los discursos adornan hipócritamente a estas lógicas de asalto y robo de nuestras riquezas.
Entonces, no podemos soñar en que estas colonias tenían el papel de defender nuestras tierras. No podemos pedirles a esta gente, que no tiene ninguna identidad con lo nuestro, ninguna consideración con nuestras culturas, a que nos defiendan. La historia nos ha mostrado con crudeza que estas colonias simplemente están para robarnos y asaltarnos: vía democracias pactadas, vía dictaduras militares, vía transiciones democráticas, etc. Como lo judíos, tenemos que saber que sólo dependemos de nosotros mismos (quechuas, aymaras, guaraníes). De nuestras propias fuerzas. Nada podemos esperar de estas colonias, porque la historia se ha encargado de mostrarnos sus rostros verdaderos. El fortalecimiento de nuestras organizaciones y desde allí reflejar, construir, un verdadero estado que refleje nuestras lógicas, son las esperanzas para nuestros territorios. Sólo con un grado de organización y fuerza, un verdadero estado, podremos algún día recuperar el mar. Mientras los colonialistas mantengan a estos territorios a imagen y semejanza suya: pobres, anti liberales, y mendigos, jamás mereceremos respeto alguno por nuestros vecinos. Y jamás Chile nos devolverá nuestros territorios.
Ocupación territorial, preparación intelectual, profesional y fortalecimiento de nuestras organizaciones, son las consignas para recuperar nuestras instituciones y construir un estado nuestro. Con nuestros rostros y lógicas. Necesitamos después fortalecernos económicamente, ante las castas y segregadoras instituciones económicas coloniales, tenemos que fortalecer nuestras propias instituciones económicas, y buscar una independencia concreta del mundo colonial. Sólo depende de nosotros, y dependemos de nuestras propias fuerzas. Y esa constatación es de vida o muerte. Bolivia será grande y poderosa, cuando nosotros seamos nosotros mismos, los verdaderos dueños de nuestros destinos, y no marionetas y lacayos de los colonialistas y mercenarios mestizos. Sólo así mereceremos respeto, por nuestros vecinos y por el mundo.
Cochabamba, 23 de marzo de 2012.

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