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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

lunes, 9 de abril de 2012

IGNORANCIA Y SUPERSTICIÓN

                                                                                             Max Murillo Mendoza



A mediados del siglo XX, la antropología y la sociología gringa, es decir occidental, reconocieron sus terribles errores coloniales en las ideas, en los estudios y las maneras de ver: eurocéntricas, dogmáticas, y absolutamente desde sus ojos gringos, todos los aspectos de los demás pueblos del mundo. Entonces se puso de moda la ecología, las visiones holísticas de las cosas, la recuperación de otras lógicas sociales y culturales. Se descubrió el interculturalismo. La Historia Oral, por ejemplo,  como invento inglés y belga, se paseo por todo el mundo para la recuperación de las historias de aquellos pueblos sin escritura. Las ciencias gringas reconocieron en sus fracasos del desarrollo, que sus visiones eran sólo una parte de las complejidades de otras visiones en el mundo. Varios de esos estudios nos llegaron bastante tarde, como siempre las importaciones de idea de las clases a medias tardan porque les interesan antes las modas económicas y tecnológicas, es decir la pinta. La cáscara de lo occidental, más que sus postulados. Además las dictaduras militares impidieron durante casi 20 años (60 – 70) la libre circulación de ideas e investigaciones.



Pero más que esos atrasos en las ideas, por debilidades estructurales, pues no tenemos clases altas y medias cultas sino oligárquicas y provincianas, supersticiosas respecto de las ideas, son los problemas de mentalidad las que hasta hoy se manifiestan. Las “costumbres” de las clases a medias bolivianas rayan entre lo provinciano y pésima copia de lo occidental. Sus “costumbres” son de pantomima hacia lo gringo, de imitación burda y grotesca. En su “mentalidad occidental” no atinan nada propio, porque no se consideran de estas tierras, es decir no son de estas culturas pero tampoco son gringos. Lo de mestizos es una trampa y gambeta típicamente racista para no parecerse a lo indígena o campesino o boliviano. Es decir en realidad son bastardos sin identidad propia. Y se creyeron el cuento de que son occidentales; aunque sus mentalidades nada tienen que ver con lo occidental porque son anti liberales, anti democráticos y sin costumbres cultas de respeto al distinto, al otro. Las colonias extranjeras tienen sus identidades pero en estas mezclas culturales con las mentalidades oligárquicas, pues se inclinan a las costumbres anti liberales, racistas y pigmentocráticas de las clases altas y medias “bolivianas”. Matices más y matices menos esas son las características sociológicas y antropológicas de las clases altas y medias bolivianas. No hemos tenido la suerte de contar con clases altas cultas, liberales y de sentido burgués. Los bastardos que quedaron después de las independencias eran oportunistas, ignorantes y buscadores de riquezas como sus abuelos españoles. Pero no partidarios de ideas, ciencia y democracia.



Son estas costumbres y mentalidades, que no tienen identidad con lo nuestro, las que vociferaron ante unas declaraciones sobre la coca del Magistrado Cusi. Ignorantes de cuello blanco, analfabetos funcionales respecto de nuestras costumbres y tradiciones. Ignorantes culturalmente. Y por supuesto que se encontraban a gusto con los tinterillos alto peruanos, abogansters, que utilizaron desde siempre la justicia y el derecho para delinquir, para robar, para asaltar a los ciudadanos de este país, y corromper las instituciones hasta prostituirlos al máximo, donde los pendejos, los ladrones y los pícaros son los reyes y los alabados en estas sociedades, precisamente en contra de las mentalidades del ahorro, de lo democrático, del amor al trabajo. Estas mentalidades oligárquicas y latifundistas utilizaron la justicia para destruir este país. Y hoy, ante unas declaraciones costumbristas de un Magistrado, siguen haciéndose a los “guardianes” de la justicia y el derecho universal. No tienen ni siquiera la mínima capacidad de reconocer su fracaso histórico y social, desde siempre, en este país porque no entienden las lógicas de este país. Porque no entienden donde realmente se encuentran.



Es una pena que el Magistrado Cusi se haya retractado de sus declaraciones. Y haya justificado y barnizado sus declaraciones ante las presiones de la prensa. Los ingleses dicen: la costumbre es ley. Nada tenemos que explicarles a estos colonialistas. Nada les debemos. Todo lo contrario. Tienen que aprender a respetarnos, y tenemos que enseñarles a respetarnos. Tienen que saber que están en nuestra casa. Y si quieren quedarse deben saber que las reglas (leyes) son nuestras. O tienen por supuesto la posibilidad de regresar a sus países de origen. Son libres de hacerlo y el Estado puede ayudarles en esa medida; pero hay que establecer que los límites de las cosas tienen precisamente su límite. Por eso me parece signo de debilidad que Cusi se haya retractado. Nuestras costumbres son nuestras costumbres, y eso no se discute como no se discute en ningún otro país o cultura. Lo nuestro es lo nuestro. Si los racistas y los “occidentaloides y gringoides” no acaban de entender en qué país se encuentran pues pueden irse. Y democráticamente, insisto, el estado boliviano tiene que facilitarles el camino.



                                                                                  Santa Cruz, 16 de marzo de 2012.

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