Max Murillo Mendoza
No se mostró todavía la boleta censal oficialmente; pero los que vieron ese papel ya denunciaron que está incompleto. Dicen que no hay el casillero que señale a los “mestizos”. A estas alturas esa denuncia me causa risa. No entraré a esa consideración típicamente colonialistas, que están planteando los sectores que siempre quieren diferenciarse de los indígenas y campesinos, y por estos tiempos encontraron la palabra mestizo para la excusa perfecta: insistir que son colonialistas, insistir que son extranjeros. Insistir que no son de estas tierras y de estas culturas.
Y por supuesto que debe estar incompleto tal boleta censal. La característica de este gobierno es el miedo al colonialismo, y el no avanzar en las construcciones de nuestros estados quechua, aymara y guaraní. Me gustaría encontrar en tal boleta censal, las preguntas: A qué colonia pertenece? Y qué generación de nacimiento tiene, en su respectiva colonia extranjera? Realmente empezaríamos a tener más claro, sobre la cantidad de personas que tenemos en las colonias extranjeras, sobre sus ocupaciones económicas y sus intereses empresariales, además de sus conexiones con el extranjero. Sobre sus territorios que están ocupando, y desde cuando están ocupando. Con seguridad tendríamos un mapa muy claro, para dibujar sobre la cantidad de gente colonial que habitan en nuestros territorios: croatas, alemanes, españoles, italianos, árabes, etc, etc. Eso nos permitiría un reordenamiento más objetivo de nuestros territorios. Eso nos permitiría distribuir de manera más justa y objetiva los recursos económicos, los territorios y las riquezas nuestras.
Los censos tienen por objetivo el ordenamiento y reordenamiento, para una planificación territorial, de los recursos económicos, financieros y espaciales de un país. Si es así, tenemos que saber exactamente con cuánta gente extranjera (colonias) contamos (si es que contamos), y en qué ámbitos económicos se mueve esa gente. Qué barrios en nuestras ciudades están en sus manos. Qué organizaciones están en sus manos, y cuáles son sus objetivos en esas organizaciones, pues como en todo el mundo no pueden los extranjeros presidir instituciones nacionales, porque no es legal ni legítimo. Y en Bolivia los colonialistas creen que pueden hacer lo que les da la gana: croatas, árabes, españoles, etc.
Del desorden colonial y republicano tenemos que avanzar al orden natural y ancestral de nuestros territorios, de nuestras markas, ayllus y tentas. Del control de pisos ecológicos. Esos espacios racionales y funcionales durante miles de años, fueron destruidos por los colonialistas y por eso nuestro retraso económico y social. Por eso la pobreza y la marginación. Es legítimo recuperar esas organizaciones científicamente elaboradas por nuestros antepasados, pero destruidas y pisoteadas por la invasión extranjera, hasta hoy.
Pues si de estos temas se considere, que venga el censo. Que no sea un simple juego colonial de numeritos en pobreza, marginación y aumento de población. Esa mierda no nos sirve para nada. El censo debe ser un insumo más para definitivamente reordenar nuestros territorios, hoy por hoy desordenados, destruidos y absurdamente divididos en departamentos, como si siguiéramos dependiendo de la colonia española. Y además bajo el dominio de colonias extranjeras, que nada o poco les importamos como espacios y cultura. Nuestra debilidad son las colonias extranjeras. Sobre todo aquellas que nada nos aportaron a nuestras historias, sino sangre, discriminación, división de nuestros territorios, violencia racial, odio a nuestras culturas y sistemático asalto y robo de nuestras riquezas. Si para este reordenamiento sirviera el censo, bien venido. Lo contrario, la repetición colonial y republicana de ese ejercicio inútil y administrativo, mejor no realizarlo.
Cochabamba, 8 de abril de 2012.

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