Max Murillo Mendoza
A propósito de la corruptela generalizada de la policía, en el ingreso de los 54 postulantes a la academia de la policía, se hace política clásica: oposición colonial en su papel destructivo y gobernantes en su papel inútil de gestores y supuestamente gestionando en el “nuevo estado”. En Ambos frentes de batalla no se toca fondo. No se dicen las cosas por su nombre, o cómo realmente son. Me referiré a un solo aspecto: el educativo. Porque también en todo lo demás, salud, producción, etc, todos los gobiernos coinciden, derecha e izquierda que es exactamente lo mismo, en seguir las costumbres de antaño: robar y robar, y eso de las políticas de estado que sigan siendo quimeras para las calendas griegas.
En educación, las experiencias de vanguardia, es decir aquellas que realmente son un aporte, o han sido, a las demandas estructurales de este país, se han desarrollado al margen del estado colonial y republicano. De hecho el estado tiene más bien el papel de combatirlas, de destruir a dichas experiencias, porque no van con sus premisas coloniales, y son peligrosas para sus intereses, es decir para los intereses coloniales de las familias extranjeras. Las mejores experiencias educativas de la historia de este país, sobre todo rurales, se han desarrollado ante la total ausencia de políticas de estado. La absoluta ausencia de políticas de estado, hace que nuestra sociedad se haya entrenado en la creatividad para la sobrevivencia, es decir de gambetearle al estado colonial para desarrollarse y profundizar sus estructuras sociales, al margen del estado. Becas, información de punta y entrada a universidades prestigiosas fuera de Bolivia siempre fueron para los grupos coloniales. El parlamento o el estado colonial acaparaba todas las becas para los sobrinos, nietos, compadres y ahijados de los gobernantes, es decir de los grupos coloniales. A nombre del estado, cientos de colonialistas disfrutaron de viajes, estudios y otros asuntos; pero no para resolver los problemas estructurales de Bolivia, sino para quedarse fuera del país, o para vivir como latifundistas y patroncitos en Bolivia. Ese robo descarado de las arcas del estado, para becas y viajecitos de placer de los colonialistas, jamás se recuperó en las estrategias de estado. En fin.
Hoy no han cambiado esas lógicas coloniales. Las universidades dizque estatales, en manos de estas colonias, cierran las puertas mediante exámenes de ingreso para seguir lógicas absolutamente coloniales. Cuando el estado debería abrir totalmente a las poblaciones y naciones de este país. Y las universidades privadas son agencias de lucro y negocio absoluto, donde comprar notas, vender notas y robar descaradamente son pan del día, y no hay por supuesto autoridad alguna de este estado colonial que frene esa lógica depredadora y corrupta, por demás mediocre y anticientífica como son sus resultados educativos. Miles y miles de cerebros se pierden en la penumbra de este estado colonial. Indígenas y campesinos genios e inteligentes, no tienen acceso ni ayuda del estado porque en esencia sigue siendo un estado colonial. No existen políticas de estado en temas estratégicos, como el educativo, porque en esencia lo colonial sigue vigente. Se engaña cuando se envían campesinos a Cuba. Si hubiera políticas de estado se tendrían que becarles a Estados Unidos o Alemania. Eso sería estratégico. Sólo en el año 2.011 el estado chino tenía becados en las mejores universidades de Estados Unidos, también tienen en otros países con conocimientos de vanguardia, a 50.000 de sus mejores estudiantes. Así se hacen las cosas en términos de políticas de estado. Las miserias de becas hacia Cuba, son un engaño ideológico que en nada ayuda a las expectativas de las crecientes demandas de nuestro país. Pero así están planteadas las estrategias de este estado colonial y republicano.
Las puertas de la policía y el ejército también deberían abrirse totalmente a nuestras nacionalidades, no se lo hace porque son las mismas castas y familias coloniales que siguen manteniendo el poder de estas instituciones. Evo Morales prefiere farrear con estas familias, que profundizar políticas de estado para nuestras nacionalidades. Los discursos simplemente barnizan la dura realidad. Estamos en el séptimo año del gobierno del MAS, y no hay policías y militares quechuas, aymaras o guaraníes como coroneles o capitanes, al menos. Las castas de apellidos y linajes siguen mandando en esas instituciones, no hay proceso de cambio que cambie nada en dichas instituciones.
Pues como siguen las cosas, con total ausencia en políticas de estado sobre todo en temas estratégicos, como el educativo o productivo, nada cambiará de nuestra realidad. Las anécdotas de la policía siguen siendo anécdotas nomás: a nombre de indígenas y campesinos, a nombre del cambio o a nombre del estado plurinacional. Mientras no haya un verdadero estado, o estados de nuestras nacionalidades, se seguirán manteniendo las lógicas coloniales donde los patroncitos siguen nomás mandando, y los demás ( el 70% de la población) continúan nomás con la educación de tercera o cuarta categoría (que sólo alfabetiza a duras penas), del estado colonial republicano.
Cochabamba, 15 de abril de 2012.

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