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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

lunes, 9 de abril de 2012

EMPRESA PRIVADA Y ESTADO

                                                                                  Max Murillo Mendoza



A propósito de los líos de AEROSUR, aerolínea privada, sobre sus finanzas y otras cuestiones de administración, se ha desatado una suerte de posicionamiento en la prensa oligárquica y colonial, a favor de “la iniciativa privada”. Y, cómo no, atacando al gobierno de “totalitario” y “con plan monopolista estatalista”. Clichés y San Benitos también conocidísimos de estos sectores colonialistas.



Empiezo este pequeño espacio con lo más sencillo: no tenemos estado. Nunca lo tuvimos desde el siglo XVI. Y lo que tenemos es ese monstruo llamado estado republicano: ladrón, estafador, cobrador de impuestos para robar, discriminador y anti indígena. Y ciertamente los impuestos han subido enormemente; pero esos dineritos dónde estarán destinados? Nadie lo sabe. El discurso es el mismo: “se utilizarán en educación y salud, etc, etc”. Y la educación y la salud no han cambiado, son las mismas calendas griegas y tragedias. Y las carreteras no han cambiado: son los mismos caminitos tercer mundistas para turistas hipies, entre mezcla surrealista de tierra y pavimento folklórico. Y viajar por esas carreteras es arriesgar la vida terriblemente; pero a eso nos ha condenado el estado republicano.



Pero, tampoco tenemos “empresa privada”. Sino un remedo de iniciativa privada a costa del estado. Toda la llamada “empresa privada” nació a costillas del Estado. Son los dineros del estado, robados, asaltados y repartidos por las castas coloniales gobernantes a sus compadres, familiares y compinches de farra, para “crear”  “empresas privadas”. De esto hay suficiente documentación. Por eso lo mataron a Quiroga Santa Cruz, porque se animo a denunciar todo el asalto de Banzer, en los años de su gobierno, a las arcas del estado y la repartija de miles de millones de dólares, de COMIBOL, a sus compadres de Santa Cruz para la agroindustria cruceña. La famosa familia Gasser (de la colonia alemana) hasta hoy debe al estado 400 millones de dólares de esos préstamos, y hace muchos años que se declararon en quiebra, para no pagar esos dineros. Historia muy conocida y libreto repetido a lo largo de nuestra historia republicana. Que haya empresarios honestos pues felizmente los hay. Tan pocos que no hacen la diferencia en un país como Bolivia. Que la iniciativa privada es importante, pues sí. En muchas realidades del mundo son el motor de la economía, de la ciencia, del conocimiento y las oportunidades democráticas que ofrecen a sus poblaciones. En Bolivia no es así.



Las castas coloniales, extranjeras por cierto, no han sido capaces de construir clases altas industriales que faciliten oportunidades a sus poblaciones. Castas coloniales provincianas e ignorantes, frívolas: demostrando sus coches de último modelo en sus plazas de sus ciudades, y asistiendo a universidades extranjeras simplemente para gastar, malgastar, sus fortunas mal habidas en Bolivia. Pero sin capacidad histórica y proyecto de clase que articule proyectos industriales, científicas y culturales. Su falta de identidad con Bolivia, su falta de consistencia política y sus ausencias de liderazgo territorial y estatal, son absolutamente notorios a la hora de evaluar sus resultados: no generan trabajo, no generan desarrollo (desarrollismo y copias burdas sí), no generan riqueza y prosperidad. Para estas castas racistas, mejor mantener a sus poblaciones en la ignorancia. En su mentalidad anti moderna y anti liberal, mejor no tener competencia. Esa es su esencia provinciana y racista. Y con ese poder han mantenido desde siempre al país en la mendicidad, en la pobreza y la ignorancia.



Hoy existen ciudades, como Santa Cruz, que intentan articular desde el comercio y los servicios terciarios, una circulación de capital y oportunidades económicas; pero sin sustento y sin claridad de proyectos. Muchos de los negocios son ilícitos que provienen del narcotráfico o el contrabando. Y sin un grado de sostenibilidad mínimamente industrial, y sin un proyecto nacional estatal, es decir de visión conjunta de desarrollo global: que nuestros sistemas educativos, por ejemplo, estén estrechamente ligados a los sistemas productivos, pues seguiremos como seguimos. El estado por su lado, y la llamada “empresa privada” por su lado, cada uno haciendo experimentos suyos sin considerar planes de desarrollo nacionales. Sin dar oportunidades a sus poblaciones, sino siendo espacios para sus compinches políticos o de castas señoriales, en el otro caso. Pero inservibles como proyectos.



                                                                        Cochabamba, 4 de abril de 2012.

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