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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Caso octubre negro: Muerte definitiva del MNR

La sentencia final del caso octubre negro, es decir de la masacre a mansalva en el pueblo alteño en el año 2.003 (67 muertos y 450 heridos), entierra definitivamente el oscuro pasado del MNR. Esta historia es enterrada con sangre. Sánchez de Lozada, un gringo que pronunciaba mal incluso el castellano, gobernó con apoyo de todas las colonias extranjeras porque era el representante más genuino del colonialismo en Bolivia. Sólo dos ministros están condenados: el hermano del gasnteril Reyes Villa: Erik y Guadalberto Cuajara, militante del partido Comunista de Bolivia. Ministros que estuvieron a disposición del presidente gringo. Si bien las condenas son algo más que suaves (la pena de muerte habría sido correcta), son al final un precedente concreto de la llamada justicia boliviana.

Quizás pequeños pasos necesarios para dignificar nuestro país. País dominado, humillado, adormecido y flagelado espiritualmente por extranjeros, que a nombre de todo tipo de colaboraciones reprimen y humillan nuestras instituciones y nuestras costumbres. La complicidad de vasallos y mestizos a sueldo, todavía no nos permite avanzar realmente en la línea de dignidad e independencia absoluta de nuestras instituciones. Han tenido que ser los indígenas los que sean baluartes y claros al decir: dignifiquemos a Bolivia, seamos nosotros mismos los dueños de nuestros destinos. Lamentablemente las clases medias no tienen esta misma consciencia, su inercia y su estupidez lacónica de imitar lo extranjero no les permite ver que su complicidad con lo gringo debilita a este país. Ni modo. Al menos nosotros, nuestras nacionalidades, tenemos claro de quién es quién.

Nuestras instituciones deben pasar a manos de nacionales. Hoy no están en manos nacionales sino en manos de colonias extranjeras. Colonias que se disfrazan de “bolivianos”, mestizos y nacionales; pero que responden a intereses foráneos. Aquí no importa si son de izquierda o derecha, es lo mismo. Aquí no importan las iglesias y los partidos políticos, en todas ellas los extranjeros se cobijan ocultándose para favorecerse en sus intereses y debilitar los nuestros. Eso es absolutamente claro. Y este fenómeno no se percibe como anómalo en nuestra sociología, sino como normal: lo gringo es superior, lo gringo tiene poder económico y eso no se discute a la hora de definir estrategias. Esta manera esclavista de pensar hace más daño a este país, que gobiernos sangrientos como el de Sánchez de Lozada.

El ejemplo de dignificar nuestra historia, de limpiarla y hacerla suya la han dado los indígenas. Pero lo más complicado está en el terreno de las clases medias (o a medias), donde sus mentalidades esclavistas e imitadoras de lo extranjero no les permiten ver las potencialidades de lo nuestro. Se avergüenzan de lo nuestro, creen que son eslavos, anglosajones, normandos o cosas exóticas que no pertenecen a nuestras civilizaciones, y en esos esfuerzos tontos de imitar otras culturas pierden ellos, porque sus instituciones entonces están dominadas por lo que ellos creen que son “superiores”. Pues nosotros vemos, desde nuestras culturas, a esas mentalidades domesticadas y humilladas hacia ellos mismos. Pero que afectan al desarrollo y al conjunto del país, porque nos bloquean posibilidades de potenciar lo nuestro: económico, cultural, social e ideológico.
Que el caso octubre negro sea también un efecto hacia nuestra historia, historia plagada de estúpidas formas domesticadas para justificar lo extranjero, para justificar el avasallamiento y la humillación, la enajenación. Nuestra historia también debe ser limpiada de tanto engaño, de tanta domesticación mental y costumbrista. Estamos todavía en ese engaño, en esa ficción patronal y occidental de que todo lo que ellos hagan es bueno, y por tanto debemos aceptar porque es bueno, ellos son buenos. Pues vemos que esa manera de pensar nos ha llevado al desastre, y que tenemos que plantearnos el sentido mismo de nuestra historia, es decir de los libritos que se han producido para justificar esta manera sangrienta de aceptar como si fuera lo nuestro. Esa mentalidad también ha producido miedo, ha sido una estrategia colonial, que tiene sus efectos contundentes. Al final, las clases medias tienen miedo de enfrentarse a lo suyo, a su destino. Prefieren cobijarse en lo colonial, en lo extraño y ajeno. Sin embargo, eso mismo no es sostenible, porque nosotros no les permitiremos que sean los vasallos y los cuentacuentos del colonialismo.


Gloria a los mártires de Octubre. Paz en su tumba.

                                                   Cochabamba, 31 de agosto de 2011.

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