Max Murillo Mendoza
El compañero Evo Morales desactivó otro decreto fuera de esta realidad, como el gasolinazo durante el año nuevo occidental cristiano, antes del año nuevo andino amazónico. En adelante, al parecer el principal trabajo de Evo Morales será el de bombero y propagandista por el “proceso de cambio”. El decreto 890, cuyo autor es el ing. Walter Delgadillo también ex ministro de la gestión UDP, entre 1.982 – 1.985, que fue uno de los peores ministros de la época; pero eso no parece importarle al compañero Evo, sino trabajar con todos los triunfalistas y especialistas en revoluciones. Todos los círculos y grupos palaciegos, de izquierda o derecha, son la especialidad de este Estado Colonial aparapita. Hoy por hoy parchado por los especialistas en revoluciones del MAS.
Los movimientos y organizaciones sociales han sido callados por migajas: turnos de funcionarios públicos: alcaldes, concejales, técnicos en alcaldías y prefecturas, etc. Y algunas migajas más de proyectos o embajadas con pegas jugosas; pero el efecto que tiene ese proceso de enfermedad “movimientista” es definitivamente grave. No dicen nada ante semejantes errores de las cúpulas revolucionarias del MAS. Se callan ante los tremendos tejemeneques de la corrupción, y la masiva democratización del narcotráfico: en los andes, en los valles y, desde siempre, en las zonas de llano. Esta sensación de inercia y complicidad con lo que sucede es suicida y traicionera a las bases, a quiénes han confiado con su sangre para que sea posible este proceso de cambio.
Todavía están a tiempo. Pero el tiempo pasa e irremediablemente las percepciones cambian, o se desalientan por los resultados. Hasta hoy lo poco que se ha hecho empieza a parecer demasiado poco. Las constantes repeticiones de errores, de falta de lecturas de nuestras realidades, de falta de coordinación con los dirigentes de base, realmente nos muestran cuadros poco alentadores sobre quiénes están a cargo de este proceso de cambio. El desconocimiento de nuestras realidades es cada vez más grave. Y el “voluntarismo revolucionario” del discurso ya no reemplaza a los terribles problemas técnicos y cotidianos de este país. Desde siempre, ante la ausencia de estado, el ciudadano común espera, sobre todo los más pobres, que algún día se vea protegido por un sistema de educación eficiente, no el engaño y la tragedia que hoy tenemos; se sienta protegido por un sistema de salud eficaz, no la mierda y desastre que hoy tenemos; en fin, se sienta protegido de los impunes y poderosos colonialistas que acostumbrados a la ausencia de estado, hacen y deshacen de este país saqueando y desestructurando lo poco de instituciones que hay.
Es tiempo de profundizar y fortalecer alternativas. Es tiempo de trabajar con más fuerza emprendimientos sociales, técnicos e intelectuales porque el 2.015 está a la vuelta de la esquina. Pero no caigamos en el voluntarismo y el infantilismo vanguardista colonial. Eso que se termine con el proceso del MAS. Hay que rescatar a las organizaciones sociales de la enfermedad movimientista del MAS. Y mostrar, porque es muy importante, propuestas viables y nuestras y propias, a los compañeros hipnotizados y manipulados por los especialistas en revoluciones en esta coyuntura gris y sin rumbo andino amazónico.
Las colonias extranjeras están tranquilas. No necesitan utilizar sus medios de comunicación ni salir a las calles. El MAS se desacredita por su propia cuenta y peso. El MAS se hunde por su propias contradicciones internas y su falta de un proyecto de construcción de un Estado, o estados, Andino Amazónico. Pero sabemos que los colonialistas no se quedarán tranquilos ante al fracaso del MAS: intentarán justificar para asaltar las arcas del llamado estado, entonces debemos tener respuestas claras.
Cochabamba, Año Nuevo Andino Amazónico, 20 de junio del 5.519.

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