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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

sábado, 10 de septiembre de 2011

PAUSA POLÍTICO ECLESIAL DE LA “SEMANA SANTA”

                                                                                                          Max Murillo Mendoza

El poder de la mentalidad colonial, en su versión ideológica que es lo religioso, se puso de manifiesto en los medios de comunicación de las familias coloniales: “los que no están con lo católico, están contra este país”. Y la debilidad de los gobernantes,  incluso faltando el respeto a la nueva constitución política del Estado, se repitió en este caso, desde el presidente, o cuando el gobernador de La Paz decreta la ley seca en estos días, “asumiendo que el departamento de La Paz es católico”. O cuando Evo Morales “acepta la invitación de los obispos extranjeros para acudir a las misas y procesiones católicas”.  Estas medidas personales de incoherencia absoluta dicen mucho del comportamiento en todo lo demás. Estos comportamientos asumen y aceptan su colonialidad profunda: Evo Morales es nomás hijo del colonialismo: de la escuela rural, del sindicato occidental rural y de la ideología socialista occidental. Franz Fannon nos dice al respecto, que en procesos de descolonización el colonizado imita en lo profundo, en un principio, al colonizador. Pensando en positivo, esperemos que sólo sea eso.               

Mi preocupación hacia el 2.015 ahora tiene fundamentos claros y objetivos: existen alternativas al MAS? Por ahora no. Sino balbuceos frágiles y demasiado débiles, sin posturas claras ni papeles sólidos, sino panfletarios y demasiado coyunturales. Y liderazgos nada claros. Esperemos que en las organizaciones sociales tomen conciencia de esto, de no pensar totalitaria ni caudillistamente, es decir dejar pasar el tiempo y considerar a Evo el único portavoz de este proceso. Sería un terrible y grave error. Esa manera de ver y pensar tiene riesgos enormes, ya lo sabemos por estos cinco años. El compañero Evo Morales cumplió su destino y sus límites son muy claros. No podemos exigirle mucho. Tenemos que reconocer que el trayecto es muy duro, y los muros mentales y tradicionales del colonialismo y del pensamiento anti indígena y anti campesino son muy poderosos y fuertes.

No existes más posibilidades, no veo síntomas posibles de vías que nos posibiliten tinkus, o encuentros democráticos entre iguales. Las mentalidades coloniales no entenderán porque sus intereses son muy fuertes, así lo han demostrado en estos últimos años. Sus cavernarias e ignorantes maneras de pensar y ver a este país, nos dice a las claras que no cambiarán: no están dispuestos a dejar de ser colonia y ver a nuestro país como su hacienda. No han demostrado lo contrario. Por tanto, la consolidación de nuestros nacionalismos puros y étnicamente genuinos son las únicas vías de hacernos entender que estos territorios son nuestros, desde hace miles de años. Y que recuperarlos tiene mucho sentido histórico, social, comunal y civilizatorio. Y los compañeros del MAS sólo están debilitando estas posibilidades más genuinas, más nuestras. No están dispuestos a modificar las reglas de juego. Prefieren arrodillarse ante ellos, prefieren la comunión con su religión, y no la recuperación de nuestras religiones, incluso más antiguas y ricas que las del conquistador.

Considero prudente el acelerar nuestros propios procesos. El tiempo es importante, el espacio nos favorece; pero no el tiempo. Estamos perdiendo demasiado tiempo al confiar totalmente en este proceso de cambio, que ya nos muestra sus terribles límites, y eso va en contra de nuestras nacionalidades. No podemos darnos el lujo de perder más tiempo. Las mentalidades coloniales se están fortaleciendo en este proceso, porque se han dado cuenta que dicho proceso no les hace mella, no les afecta estructuralmente, sino sólo en el discurso y en lo político. Pero no en la estructura: en lo económico y las reglas de juego del sistema. Ellos siguen teniendo las llaves y las patentes. Nosotros seguimos siendo el furgón de cola del colonialismo. Y sería muy peligroso quedarnos a contemplar la nueva arremetida del colonialismo, algunos lo llaman restauración.

Son momentos precisos en que los grupos e inquietudes nacionalistas, de nuestras nacionalidades, se unan y hagamos tinkus por nuestras causas, por la recuperación de nuestros territorios y de nuestros espacios. Por lo nuestro, que sigue siendo arrebatado y sigue siendo ajeno. En esta semana santa ni siquiera pidieron perdón por todos los crímenes cometidos en nuestros territorios, siguieron con la soberbia de que estos territorios “les pertenecen y son cristianos”, y muchos compañeros del MAS no dijeron nada, incluso se arrodillaron en sus misas como pidiendo perdón por sus “pecados”.

                                                                                      Cochabamba, 24 de Abril de 2011.


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