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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

sábado, 10 de septiembre de 2011

JESÚS CONTRA EL PODER Y EL COLONIALISMO ROMANO

                                                                                                             Max Murillo Mendoza
                    
                                                                 “Maestro, todo (las leyes) esto lo he practicado
                                                                   desde muy joven.
                                                                  Jesús lo miró, sintió cariño por él y le dijo:
                                                                  sólo te falta una cosa: anda, vende todo lo que
                                                                  tienes , dalo a los pobres, y así tendrás un teso-
                                                                  ro en el Cielo. Después, ven y sígueme.
                                                                  Cuando el otro oyó estas palabras, se sintió
                                                                  golpeado, porque tenía muchos bienes, y se
                                                                  fue triste.”

                                                                         Jesús al hombre rico, Mc. 10, 20 – 22.

La iglesia en Bolivia recuerda, como cada año, la pasión de Cristo. Recuerda a ese Cristo bíblico e institucional; pero no le recuerda al Cristo histórico. A aquel que se estrelló contra los poderes de su tiempo y murió por eso, porque los fariseos y oligarcas judíos, quiénes tenían complicidad con el imperialismo romano de ocupación, no le perdonaron su atrevimiento de decirles lo que pensaba y creía. Ese Cristo histórico ha sido enterrado por la historia de la iglesia tradicional y conservadora, iglesia que se inventó una religión a nombre de Jesús, para simplemente ser parte de la estructura del poder en las sociedades occidentales, como representación ideológica de los poderosos. Y hoy presentan a un Jesús “compasivo”, que “perdona” hasta a los más desdichados e hipócritas (ricos y explotadores en términos de Jesús). Presentan un Jesús que no se mete en nada, que sólo perdona y es bueno, y es infinitamente contemplativo con este mundo, al extremo de permitir todas las injusticias de sus feligreses, es decir de sus culturas occidentales. Un Jesús manipulado e interpretado al antojo de los poderosos y sus intereses.

Jesús fue asesinado por los oligarcas judíos, aunque fueron los romanos los que apretaron el gatillo, por pensar distinto y ser un hombre que creía en los cambios de su tiempo. A su manera planteó una nueva forma de sueño, de utopía humana ante la podredumbre de las estructuras sociales y las injusticias de su tiempo. Su radicalidad fue ejemplar; pero su bondad no alcanzó para convencerles a los poderosos a sus cambios religiosos. Y le mataron por eso. Sus planteos son radicales, por ejemplo en el sermón del monte, donde condena a los ricos y les dice que no entrarán al reino de los cielos. Sólo los pobres entrarán a su reino. Y no era precisamente un religioso que no se metía en los problemas políticos o sociales, porque los consejos a sus discípulos son consejos políticos y posturas políticas. A los que intentaron manipularle les llamó sepulcros blancos, es decir hipócritas y fariseos. No había medias tintas para él. Y por eso lo mataron.

La maquinaria ideológica de la manipulación religiosa de la iglesia católica es impune. Su poder es milenario y real. Eso lo constatamos en nuestra historia. Manejan la religión para manipular poblaciones, por ejemplo en contra de los que piensan distinto. Eso funcionó muy bien contra el comunismo a la cabeza del papa polaco, que tenía convenios además con la CIA. Y destruyó a la iglesia latinoamericana que aportó enormemente, epistemológicamente, con la Teología de la Liberación al pensamiento ortodoxo de occidente. Pero el papá polaco tenía sus intereses claros: destruir al comunismo, y esos ojos de la guerra fría sirvieron para arrinconar a los curas de vanguardia en el tercer mundo, a quienes les cambiaron en todas las estructuras de la iglesia por curas anticomunistas, neoliberales y absolutamente a favor de los poderes establecidos. Por eso la iglesia reaccionó como reaccionó contra el actual gobierno en Bolivia. Porque toda su estructura responde a la línea “anticomunista” del papa polaco, del que su ayudante más importante fue el actual papa, también anticomunista y de línea dura anti teólogo de la liberación. Y tampoco es casual que precisamente las oligarquías, clases medias altas y sectores del mestizaje de las ciudades se identifiquen con esta iglesia católica y sus estructuras conservadoras.

Pero al menos quedan sectores críticos e iglesias marginales en el catolicismo, que se resisten a esa embestida de lo conservador y manipulador. La iglesia brasileña y venezolana son un buen ejemplo, a pesar de que la mayoría de sus obispos sean de derecha, sus bases y sus intelectuales están empujando a un cambio de la iglesia latinoamericana, más pura, más latina, más enraizada en sus culturas y sus religiosidades populares, que nada tienen que ver con las visiones ortodoxas, anti democráticas y conservadoras de occidente. En nuestro caso todavía no existen voces críticas, los curas y monjas de la teología de la liberación han sido arrinconados y relevados de sus puestos, lo que ha debilitado a sus comunidades eclesiales de base. Toda la estructura en Bolivia responde a Roma y a su papa anticomunista y anti teólogo de la liberación. Ojala eso se renueve, y regresen otra vez sacerdotes como  los Basiana, Pedrajas, que dieron testimonio vivo del compromiso social cristiano en contra del mal social, Luís Espinal y otros asesinados por sus testimonios cristianos en contra de los poderes establecidos y terrenales.


                                                                                          Cochabamba, 17 de abril de 2011.


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