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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

sábado, 10 de septiembre de 2011

GENERAR UN NACIONALISMO AYMARO-QUECHUA-GUARANÍ

                                                                                                                             Max Murillo Mendoza

Este proceso es la oportunidad histórica para generar un verdadero nacionalismo, con raíz e identidad genuina: con costumbres, mentalidad, maneras de ver el mundo e historias propias. Las condiciones están dadas en potencia; aunque muchos de sus actores dejan bastante que desear. Pocas veces hemos tenido la posibilidad de entrar en escena y expresar todas las potencialidades culturales, ideológicas y políticas como en este proceso, tenemos que reconocer. Sin embargo, existen también condiciones a cumplir, es decir de nuestra parte no tenemos otra salida que la de generar condiciones necesarias y urgentes, sin las cuales sería extremadamente difícil avanzar hacia lo nuestro.

Las estrategias necesarias son las de sentido común, diríamos. En primer lugar, se debe consolidar un mecanismo claro que regule y facilite el juego económico, democratizando al máximo el crédito para la creatividad y el acceso generalizado a los bienes de primera necesidad por parte de los sectores sin esta posibilidad, que son probablemente el 80% de nuestra población. Pero lo más importante  de este juego económico es proyectar definitivamente la consolidación de “burguesías” aymaras, quechuas y guaraníes, que serán en adelante los portavoces del desarrollo regional y nacional, en el espacio llamado Bolivia. Por ahora no existen ni siquiera las intenciones de todo esto. La economía sigue como sigue: en manos de los mismos que manejan la política tradicional y sus condimentos de poder. Si lo político no es acompañado con la misma agresividad por lo económico, pues es simple romanticismo pequeño burgués e irresponsable en sí  mismo. Es decir espejismo y pasajero encanto de moda tradicional.

En estas estrategias la educación juega un papel decisivo y definitivo. Por ahora es simple transmisor de las reglas de juego coloniales. No se han cambiado sus textos “escolares” (a pesar del gesto de la reforma educativa), no se han modificado sus didácticas anacrónicas y medievales, y a pesar de las miles de construcciones de infraestructuras modernas, a lo largo del país, sus protagonistas, los profesores, no han cambiado de figura pedagógica: son el principal escollo para los avances pedagógicos, porque las normales de donde provienen son estructuras anti-pedagógicas y anti-nacionales, donde los alumnos lo único que aprenden es a perder tiempo, y aprovecharse de los indígenas y campesinos en sus ascensos sociales y escape a las ciudades. No existe circulación de información y de conocimientos. Nuestras universidades hace mucho tiempo que se han convertido en agencias de empleos de las clases medias, realizando a nombre de la investigación acciones folklóricas para justificar los presupuestos estatales. Sin estrategia alguna y sin resultados concretos para la sociedad en general. No existen centros de educación de talentos, ni en las ciudades ni en las áreas rurales, no existen centros universitarios de talentos, es decir de punta. Y estos son absolutamente necesarios y urgentes en las estrategias nacionales  de desarrollo. Los esfuerzos aislados no sirven de nada, porque no son parte de una estructura con fines y objetivos claros. Es decir, en este campo nada se ha hecho, cuando todos los países llamados emergentes corren a velocidades supersónicas, para generar sus pensadores y cerebros, nosotros seguimos en la edad media, pensando en los milagros y en el azar de las cosas. A los burócratas de las universidades acomodados como están de por vida, no les interesa en absoluto el conocimiento o las estrategias del conocimiento. Los burócratas de las normales son intocables, prefieren las cantinas de los pueblos al conocimiento o la investigación pedagógica.

Las estrategias en política están más claras. Pero no son sostenibles ni siquiera a mediano plazo si es que no van acompañadas de estrategias en conocimiento (educación) y económicas (desarrollo).

Quiénes están pensando lo educativo? Quiénes están pensando lo económico? Qué equipo existe para pensar lo estratégico?

Las cartas están en la mesa. Depende como juguemos y qué estrategias empleemos para ganar y avanzar. Si este proceso que se presenta como una oportunidad para generar nuestro propio nacionalismo, no lo jugamos como la vida y la muerte, lamentablemente en unos pocos años estaremos recordando como otro proceso más, desperdiciado por la codicia y el oportunismo tradicional y corrupto. El tiempo es corto a pesar de lo que parece, la lealtad de las nacionalidades no son eternas, y nuestra paciencia también es limitada.


                                                                                 Cochabamba, 14 de Agosto de 2009.

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