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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

lunes, 9 de abril de 2012

LA NECESIDAD DE LOS RECUERDOS



                                                                                                         Max Murillo Mendoza



Recuerdo, en aquel colegio internado de Cochabamba, Juan 23, que los que veníamos de las minas nos alegramos de su presencia. Era una noche donde llegaban personalidades y escuchábamos sus conocimientos y sus experiencias. Esa noche estaba ahí doña Domitila Chungara. Desconocida para muchos de nuestros compañeros del oriente boliviano, del chaco y otras latitudes. Era antes del golpe de García Meza, unos meses antes. Nosotros éramos alumnos de secundaria, que seguíamos de cerca los acontecimientos del país, de nuestros padres y del destino mismo de nuestra patria. Y por supuesto que la presencia de la señora Domitila Chungara era un aliento más para seguir en la vía de nuestros sueños. Salió en su sencillez a sentarse en una silla, enfrente de todos, y empezó a hablar. Dijo incluso textualmente: “si me permiten hablar”…



Cómo no recordar sus palabras claras, sencillas pero profundas. Sus dolorosas experiencias que me traen recuerdos de mi misma madre, quién fue compañera, como muchas creo, en aquellas regiones, combativas, bolivianas pero marginadas desde siempre por los estados y sus cogoteros gobernantes. Después de una hora y media que duró su charla, muchos lagrimeábamos escuchando la valentía, el coraje de esa mujer que sólo nos contaba lo que había vivido. Sus reflexiones y recomendaciones a unos jóvenes que sentíamos impotencia ante tanta maldad de los gobernantes, de los lacayos de siempre. Pues las escucho hoy mismo, sus ánimos y siempre positivo mensaje, sin odios ni rencores, como madre mirando todos los secretos de los hombres y sus hijos. Nos recomendó no odiar a quiénes reprimían y asesinaban, sino convencerles mostrándoles las injusticias. Esa era doña Domitila.



El país pierde una mujer que dio todo de sí por los destinos  de este país. Por los destinos de un país que no acaba de entender el sentido de su destino. Pero que sus hijos más queridos, como doña Domitila, siguen muriendo en la esperanza de que los pobres y marginados sean un día los verdaderos dueños y artífices de los destinos de esta patria. Y para que un día no haya ciudadanos de tercera o segunda, que simplemente sirvan para derramar sangre o miseria en su paso por esta vida. Qué mejor homenaje a doña Domitila, el de seguir con aquellos recuerdos que fueron, y seguirán siendo, semillas de los derroteros actuales. Y en sus postulados, recordar, que recomendaba no esperar nada, ninguna recompensa por los compromisos sociales, porque sería traición y oportunismo. Qué recomendaciones de una maestra y mujer boliviana.



Paz en la tumba de la señora, madre y patriota doña Domitila Chungara.


                                                                                Cochabamba, 13 de marzo de 2012.

OCCIDENTE Y EL OCASO DE SU MODELO OBSOLETO Y CRUEL

                                                                                                          Max Murillo Mendoza



Ocupar países y bombardearlos en “nombre de la libertad y la democracia” es lo más repugnante, para cualquier cultura civilizada, porque demuestra la falacia, el engaño imperial y grosero de lo que realmente es: ocupación y destrucción para el saqueo y robo descarado. Lo demás son palabras, palabras y lindas reuniones para las fotos y la prensa: “democracia, ayuda, asesoramientos” para resolver los problemas de los países ocupados. El cruel modelo de desarrollo (que ha llevado a la destrucción de la humanidad) occidental definitivamente muestra su rostro anti humano, anti cultural y antidemocrático por todo el mundo. Sus lacayos locales, serviles y sirvientes (oligarquías, burguesías, colonias, etc) no tienen ya argumentos para defenderlos. No tienen alternativas porque sus patrones del norte no saben a dónde van, ni el futuro que tienen. El azar es su mejor aliado. Su ciencia no tiene respuestas sino parchecitos tecnológicos y alucinantes como la droga. Pero nada más.



Europa ha sido destruida por Estados Unidos y su crisis global, provocado por sus bancos y negociantes piratas hambrientos y sedientos de sangre. Pero los europeos no despiertan de esa pesadilla. Sus poblaciones están domesticadas y totalitariamente adormecidas para no reaccionar. Se lo creen todo: que las revoluciones no son posibles en el sistema. Que el sistema es lo mejor; aunque les traiga muerte y humillación de por vida. Que es mejor lo que tienen a lo que pueda venir; a pesar de no tener futuro y sufrir penurias terribles. Los europeos, en su “agradecimiento” a los Estados Unidos de ser salvados de Hitler, y luego ser ayudados por el plan Marshall después de la segunda guerra mundial; además de haber sido protegidos como niños mimados del peligro comunista de la Unión Soviética, pues se creen que su sistema es el mejor. Extremos mentales impresionantes que demuestran poblaciones domesticadas, adormecidas y casi podridas. Sus sistemas desarrollaron y progresaron gracias al robo y comercio con el sur. Ese es en realidad el modelo que tienen, y que por fin llega a su fin.



Occidente tiene su ocaso. No aquel pronunciado por autores rebeldes desde hace un siglo, sino que es uno real, concreto. Eso nos facilita aquí por el sur, porque sus lacayos y colonialistas también se debilitarán y no tendrán la cobertura ni el marco teórico que siempre les protegieron. Los cultores del progresismo y el desarrollismo tienen los días contados, izquierdistas y derechistas están en el mismo barco. Son hermanos gemelos y siempre durmieron en la misma cama: desarrollo, progreso, historia lineal y teleológica. Occidente no tiene nada que ofrecer. Por fin se acabarán nuestras tragedias, por fin.



Pero este monstruo occidental de mil cabezas seguirá agonizando por muchos años más. La bestia herida será más cruel antes de su muerte: guerras, ocupaciones imperiales, bombardeos de otras culturas, crisis económicas, contaminación ambiental, destrucción del hábitat, etc. Y asesinatos selectivos por todo el mundo vía aviones dron o satélites artificiales. La lógica es la misma: “en nombre de la libertad y la democracia”. Y en esta agonía intentarán sobre ponerse y desarrollarse. Ya no podrán. Las culturas milenarias por todo el mundo están reaccionando en contra de esta crueldad y maldad occidental y moderna. Su lógica es insostenible y el fortalecimiento de nuestras culturas es su destrucción. No tiene salida, sino el aprender a respetarnos, a considerarnos. Porque ahora saben que también podemos destruirlos. Ni siquiera pueden, con toda su tecnología y poder, con Afganistán. Este último un país muy pobre pero muy digno, y expulsará de su territorio a los imperios más poderosos que haya conocido la humanidad: primero soviéticos y  ahora norteamericanos y europeos. Y ese mensaje es claro también por estos lados del sur del mundo. Los colonialistas, dizque democráticos, modernos y liberales, deberían cambiar sus actitudes hacia nuestras culturas, porque sus días están contados por todo el mundo.



                                                                               Cochabamba, 14 de marzo de 2012.

martes, 14 de febrero de 2012

DE TRADICIONES Y COSTUMBRES


                                                                                                          Max Murillo Mendoza

Al llegar a casa, muy tarde en la noche, y a modo de perder el tiempo cometí el error de prender la televisión. Ni modo. Y veo un programa no sé de canal pero de un conocido y payaso conductor llamado Patato, donde se explayaba alabando a la prensa por su posición respecto del escándalo machista, del tradicional colegio Bolívar. Y alababa y alababa a los medios de incomunicación por su defensa “de los derechos humanos”, frente al “machismo e intolerancia” de los padres de familia y alumnos de dicho colegio. Duré cinco minutos frente a semejante acto hipócrita y de pinta clase mediero, y por supuesto que apagué ese aparatito tradicional y que sólo nos trae costumbres ajenas a nuestras realidades, contaminando y envenenando cotidianamente las mentes de los jóvenes, precisamente con esas escenas grotescas y violentas de mujeres bellas y hombres violentos, comandando escenarios e historias tradicionales patriarcales y falocráticas a más no poder. La televisión siempre fue el canal de transmisión de lo más antiboliviano, y anti pedagógico que tenemos en Bolivia. Pero en nombre de la libertad se ha adueñado de los espacios sociales ricos y pobres en Bolivia.

En Bolivia tenemos muchas tradiciones enraizadas hasta los tuétanos de las costumbres. La corrupción es tradición, porque el que no lo hace es estúpido; el golpear a las mujeres es tradición y las mujeres son las principales encubridoras de este fenómeno, desde la infancia, y no hay diferencia entre las clases altas y bajas y populares. Pero la hipocresía de las clases altas es de película. De pinta y pose para disimular y facilitar todo eso. Es decir los varoncitos pueden hacer todo y tienen carta blanca para matar; pero no las mujercitas. En las clases a medias es vox populi las infidelidades conyugales, los divorcios son el deporte favorito por los temas infieles, hechos que destruyen a los jóvenes, quiénes no tienen más remedio que refugiarse en la televisión, el internet, el alcohol y las drogas, donde por supuesto son caldos de cultivo de actitudes machistas y falocráticas. En todo esto y respecto a esto, a lo sumo, estas clases pudientes sólo acuden al expediente clásico: importar modelitos de moda como el feminismo, y montar instituciones de café que no sirven de absolutamente nada en nuestras realidades.

Pues la hipocresía, cuando no, hace gala en los escenarios de los medios de incomunicación. Las tradiciones y costumbres no han cambiado, sino la cáscara. Con semejantes sistemas educativos, que tenemos y nos gastamos en Bolivia, qué puede cambiar? Nada. Los discursos y las poses sí, porque eso se vende y se compra. Las profundas actitudes machistas y falocráticas de nuestras sociedades responden a procesos de desintegración cultural y social. Nuestras clases a medias y altas no tienen referentes culturales nativos, y su extravío les lleva a desencuentros y falta de ubicación social y cultural. Pero también en las clases bajas e incluso en sectores rurales, las costumbres y tradiciones son sinónimo de crueldad y ensañamiento contra las mujeres. La violencia familiar es una costumbre, y una tradición. Ahora se disimula más, se denuncia algo, pero las raíces y los comportamientos no han cambiado.

Lo del colegio Bolívar está bien para la prensa. Quizás ayude en algo a las niñas y jovencitas que han sido maltratadas y humilladas, por madres de familia populares que sólo entienden del lenguaje de la violencia, y son como madres partidarias del machismo secante, porque eso han bebido como tradición desde sus padres. Quizás sirva algo para la sensibilización de la sociedad, quizás. Pero me temo que no servirá de nada para profundizar verdaderos temas de políticas de estado, que realmente cambien el tipo de educación que se imparte en las escuelas, colegios, normales y universidades, donde el machismo y la borrachera son el pan del día y se mezcla en tradición y costumbres bolivianas para repetir después esos códigos sociales tradicionales. Y como la corrupción es la tradición más arraiga, como costumbre, nuestras autoridades nada harán para cambiar las cosas, sino discursear y desahogarse en los medios de incomunicación, contentando psicológicamente a las mentes de consumo masivo y citadino.


                                                                                  Cochabamba, 14 de Febrero de 2012.


A PROPÓSITO DE LA” MASCARADA DEL PODER”


                                                                                                      Max Murillo Mendoza

Los intelectuales “orgánicos” que responden a García Linera, en ese texto de la “Mascarada del Poder”, lamentablemente lo hacen también en los términos que ellos mismos le critican a Linera: insultando y vomitando odio resentido. En algún caso  al propio Evo Morales, de gente que cree que es representante y “pensador” de indios y campesinos. Ninguno de estos intelectuales “orgánicos” hace referencia a sus actividades políticas y laborales, y habrían sido más coherentes intelectualmente, porque muchos de ellos son funcionarios de ONGs,  o han gozado del poder de estas instituciones. Algunos han sido años diputados, senadores y asesores de Evo Morales, es decir todos son parte del poder. Estando dentro de sus muros o fuera de ellos. Pero son partidarios de esa enfermedad del poder, y sus beneficios colaterales, a nombre de las bases, a nombre del pueblo, a nombre de campesinos e indígenas.

Sin embargo es saludable que se reabran debates, todavía más respecto a este asunto llamado “Proceso de Cambio”. En esa línea valoro dicho texto porque nos abre una ventana más al quehacer necesario de las ideas, y los aportes. Pues veo por supuesto aportes, sobre todo en la crítica que se hace hacia el tema de la Nacionalización de Hidrocarburos. Ahí hay apuntes necesarios a considerar, que terminaron como dicen los críticos de manera trágica en el gasolinazo de diciembre del 2.010. Y en lo que respecta a la ausencia de políticas de estado, costumbre asumida por todos en esa visión oligárquica de vivir sin estado, para aprovechar de ese desorden y robar a mansalva todo lo que se pueda. Es interesante también notar que todos estos intelectuales “orgánicos”, ya asumen como suyo los términos de indígena y campesino. La izquierda, de donde provienen todos estos intelectuales, es tan oligárquica y racista como la derecha. Y en muchos casos y procesos de nuestra historia, ha hecho más daño que la misma derecha. Y sus aportes intelectuales, con contadas excepciones, han sido nulas o mediocres desde siempre. Hoy asumen definitivamente, como resultado de procesos externos a ellos, los términos de indígena y campesino como parte de su léxico. También es un avance, tratándose de esta izquierda boliviana tan racista y pigmentocrática, como la de sus padres latifundistas y oligárquicos.

Linera es parte de esa izquierda. Le toca asumir las riendas del poder, con todas las consecuencias que ello supone. Supone también tener claro que la izquierda en Bolivia nunca tuvo una lectura clara y precisa del país en el que se encuentra. Que salía de la servidumbre del neoliberalismo, en el que fueron los asesores, los consultores del modelo y los lacayos perfectos. Eran la mano de obra calificada de la oligarquía. Los vientos indígenas les sorprendieron. Y se arrimaron a estos vientos como se arrimaron a los vientos del movimiento obrero minero. En el caso de los vientos indígenas  con mejor suerte y mejor perspectiva de desahogo. En esto no debería sorprendernos. Siempre fueron furgón de cola de los procesos de cambio. Y, además, debemos tener claro que la izquierda es clase media, alta y baja. Es decir extranjera o blancoide mestiza. Y desde esas clases nunca tuvieron una visión precisa del país profundo. Desde esas clases comparten consciente o inconscientemente con las visiones desarrollistas y civilizatorias de las oligarquías. Sus colegios privados (mayoritariamente de la iglesia católica), y hoy sus universidades privadas, están absolutamente tan cerradas y alejadas de la realidad rural, que siguen conviviendo con las imágenes de que los indios somos nomás ciudadanos de segunda y tercera categoría. Esos esquemas mentales están tan vigentes como en el siglo XX, XIX y antes. Con esos esquemas mentales dibujan a Evo Morales como mal educado, mal criado y desviado de las directrices y modas actuales: ecológicas, del buen vivir, de los sueños y revoluciones de izquierda.

La izquierda tendría que empezar la crítica y autocrítica desde adentro, desde ellos mismos. Desde sus colegios donde se educan sus hijos, y se educaron ellos. Desde sus instituciones desarrollistas y progresistas. En esos espacios no son precisamente de izquierda, y dejan desde siempre la reproducción de las mentalidades antiindígenas y anti bolivianas. La izquierda necesita nacionalizarse así misma. Y empezar en casa, incluso en familia. Necesitan de un jara kiri espiritual y probablemente de clase. La izquierda necesita descolonizarse, y dejar de una vez por todas sus mitos revolucionarios de ser los iluminados y los pensadores de los demás. En todo eso hasta hoy siguen siendo un fracaso, y un freno para los procesos sociales de este país.

La real politik, es decir lo concreto y lo clásico siguen nomás sus caminos: ausencia de estado, es decir de políticas de estado, corrupción generalizada, discursos para contentar a los oídos y a los desahogos, utilización y manipulación de organizaciones sociales, prebendalismos congénitos y nefastos, arribismos, oportunismos, etc, etc. Porque la izquierda jamás escucha al país profundo, jamás escuchó nuestras voces y sentimientos. La izquierda no investiga o averigua, copia textos de sus autores preferidos extranjeros y los “adapta” a nuestra realidad. La izquierda no crea, no inventa. No hace el trabajo de artesano y obrero: tiene mentalidad de patrón y mandamás. Y por supuesto que su papel seguirá siendo el de joder procesos sociales, como el presente. Estén en la oposición o en el oficialismo son lo mismo.

                                                                                    Vila-Vila, Norte de Potosí, 29 de Enero de 2012.

lunes, 16 de enero de 2012

CONGRESO DE LA CENTRAL OBRERA BOLIVIANA


                                                                                                Max Murillo Mendoza

La COB se reunirá en la ciudad de Tarija, para supuestamente debatir sus actuales postulados. Esta importante institución está en crisis galopante, y no tienen sus dirigentes idea alguna de a dónde tienen que ir en esos tiempos turbulentos y cambiantes. No hay propuestas políticas, no hay tesis de lecturas actuales, al grado que Pedro Montes, el mandamás actual de la COB, propone sin tener vergüenza alguna desempolvar la Tesis de Pulacayo, cuyo padre troskista Guillermo Lora la propuso allá por los años 40 del anterior siglo. Es decir, la inutilidad de los actuales dirigentes es tal que ni siquiera pueden hacer un manifiesto político propio y actual, para guiar al proletariado nuevo y moderno, en circunstancias totalmente distintas a las del anterior siglo.

La herencia que dejaron los dirigentes clásicos: Lechín, Filemón Escobar, Simón Reyes, Ramirez, etc, fue de tragedia griega. No sólo porque jamás hicieron algo por el proletariado boliviano, sino como siempre repitieron las sagradas notas de los grupos t´ojperos bolivianos, en este caso de izquierda, de aprovecharse al máximo de las prebendas que daba la fama del proletariado obrero boliviano. Todos esos dirigentes aparecieron con casas, pegas jugosas, contactos de becas para sus hijos, y otras cosillas más que el poder les permitía en sus intereses personales. Incluso fueron salvadores de la patria, como diputados y senadores de distintos partidos políticos de izquierda y derecha, porque es lo mismo en Bolivia. Todos estos mandarines criollos no dejaron establecido líneas institucionales para la COB. Después de la muerte del proletariado minero el año 1.985, cundió el pánico. Los mandarines se fueron de diputados, las bases se destruyeron de migrantes en las ciudades, y los pocos sobrevivientes en las minas prefirieron acercarse a la derecha neoliberal para sobrevivir, pues ya estaban abandonados por sus dirigentes y sus tesis obreras.

Hoy están todavía los herederos del troskismo manejando la COB, quiénes siguen pregonando la revolución permanente, como si nada hubiera pasado en el mundo a lo largo de estos siglos. Su despiste es tal que un día son aliados del gobierno y otro día son enemigos: no hay estrategias claras, sino intereses muy personales y particulares. La mediocridad es la característica de sus dirigentes. Pero es cierto que sigue siendo la COB, la representante de los obreros y obreras de este país. Esta institución requiere de nuevos aires, de gente nueva. Tiene que dejar de ser de mandarines y t´ojperos de izquierda, de clanes cerrados, y abrirse realmente al nuevo proletariado que hay en Bolivia. Los obreros actualmente son jóvenes y muy jóvenes, que no se ven representados por los tutankamones de la COB, y sus viejos esquemas políticos. La debilitada y esquelética COB debe renovarse con sangre nueva, joven y dinámica. Y definitivamente deshacerse de los viejos esquemas políticos, corruptos y prebendal que han dejado los clásicos mandarines.

En estos tiempos de cambio la COB no ha cambiado en sus esquemas políticos y mentales. Ha ido de entuerto en entuerto, de improvisación en improvisación. Eso sí ha sufrido de crisis cualitativa y cuantitativa en lo teórico y calidad dirigencial. Ya no es referente para nada ni para nadie. Es utilizada por intereses poderosos de transportistas o magisterio, cuando es necesario; pero ha perdido toda capacidad política frente a la sociedad. Esta debilidad simplemente les favorece a las oligarquías coloniales, quiénes prefieren obreros esclavos inconscientes que obreros conscientes de su realidad y su país. La alianza de clases también se debilita con una COB sin rumbo ni eficacia política. Por todo eso es preferible para el país y para los tiempos de cambio, tener una COB poderosa, consciente de su papel histórico y social. En esa línea la COB debe abrirse a sectores más dinámicos de la economía, y buscar jóvenes obreros para sus filas dirigenciales que hay por miles y miles en Bolivia. Los actuales tutankamones y momias históricas de los tiempos clásicos, tienen que jubilarse y no cometer el terrible error de Lechín de adueñarse de la COB.


                                                                                  Cochabamba, 16 de Enero de 2012.


miércoles, 11 de enero de 2012

11 DE ENERO: FIN DE UNA MENTIRA OLIGARQUICA


                                                                                                          Max Murillo Mendoza

El 11 de enero del 2.007 se cayeron las caretas de los grupos oligárquicos dizque “mestizos” de Cochabamba. Dichos grupos y sus “intelectuales”, sobre todo sociólogos, siempre vendieron la imagen de que Cochabamba era lo más mestizo y boliviano del país, donde por fin las razas, mentalidades y costumbres se habían sincretizado con el paso del tiempo, y habría salido algo realmente propio y genuino como cultura. Tal mentira y descaro fue destruido por los acontecimientos del 11 de enero del 2.007. Las hordas fascistoides de los grupos dominantes y racistas, sacaron todo su odio y rencor hacia este país. Salieron a flote sus verdaderas mentalidades pigmentocráticas y anti indígenas, es decir anti bolivianas. Sus ignorantes maneras poco democráticas y costumbristamente poco liberales, salieron a relucir recordando a sus padres latifundistas y señoriales. Los patroncitos no podían permitir que sus ex pongos tomaran la ciudad y se sublevaran.

No se hicieron investigaciones sobre estos acontecimientos, porque los intelectuales de profesión pertenecen a los grupos dominantes, que así mismos no pueden criticarse y quemarse. Son de las mismas castas señoriales, que no tocarán estos temas de mentalidades porque tienen prohibido tocar tabús grupales y señoriales. Mejor seguir nomás con las mentiras y el miedo. La crítica nunca fue una virtud de estos grupos señoriales y patronales. Y como van las cosas no se tocarán estos temas cruciales. Los escribidores y letrados de estos grupos escriben sobre realidades lejanas, y ajenas a estas tierras. Lo nuestro mejor dejar enterrado y si es posible olvidado.

Para nosotros el 11 de enero fue un acontecimiento más en nuestra larga memoria, de masacres, discriminaciones, humillaciones, destrucción de comunidades (y nacimiento de latifundios), destrucción de culturas y pueblos. En esa memoria larga el 11 de enero engrosa la historia de resistencia al invasor, al extraño y ajeno a nuestras tierras y culturas. Es la historia de resistencia al lacayo mestizo, que así se odia y odia al país profundo. Es la historia de resistencia a las mentalidades tradicionales anti liberales, anti democráticas y anti indígenas. Es la historia de resistencia a las destrucciones y al saqueo continuo de nuestras riquezas y nuestras riquezas culturales. Hoy esas mentalidades se disfrazan de demócratas para destruir los avances y conquistas de nuestros pueblos. Esas mentalidades arcaicas y cavernarias que dicen representar a la civilización occidental, son destructivas y no se identifican con nuestras historias. Sueñan con otras civilizaciones, con sus civilizaciones.

Pues con el 11 de enero se cae la mentira de una Cochabamba integrada y mestiza. Se cae la mentira ideológica de la Cochabamba de la integración. Semejante mentira manejada y utilizada para encubrir lo pigmentocrático y racista, por los grupos de poder oligárquicos y extranjeros nunca fue sostenible en la realidad. Los apellidos y linajes de estas familias son elocuentes. Esas mentalidades conservadoras y anti indígenas manejaron desde siempre esta falacia de lo mestizo, precisamente para distinguirse en sus intereses contra lo indígena. El 11 de enero marca una pauta sin embargo. Quizás sea también el momento para pensar en lo intercultural, desde nuestras culturas; pero bajo la premisa de reciprocidades y respetos mutuos: si los extraños y extranjeros quieren quedarse en estas tierras pues tienen que respetarnos. Y respetar nuestras costumbres, leyes y mentalidades. Lo contrario nos llevará inevitablemente a la defensa, es decir a rescatar lo nuestro. Eso en cualquier parte del mundo es legítimo.

El 11 de enero lamentablemente repitió el rito de sangre, componente clásico de nuestras historias. Murieron indios y un joven inocente citadino. A los indios ni siquiera les recordaron con algo de flores. Las historias oficiales jamás recordarán a nuestros muertos. En fin, también conocemos de esos olvidos. Las mentalidades pigmentocráticas siguen latentes, con su sed de sangre y venganza. Dependerá de nuestros esfuerzos para no permitir el regreso de esas mentalidades, ajenas y extrañas a nuestras culturas.

                                                                                Cochabamba, 11 de Enero de 2012.




miércoles, 28 de diciembre de 2011

QUÉ QUEDA DEL AÑO 2.011?


                                                                                                           Max Murillo Mendoza

Internacionalmente la crisis del capitalismo se lleva la flor, y está en debate y análisis profundos y sesudos sobre sus causas y efectos. Para nosotros queda claro que sus operadores y sacerdotes sirvientes sin condiciones, capitalistas de provincia, se quedan sin discurso y sin marco teórico para justificar sus actos y pensamientos por estos lados del mundo. Estas mentalidades depredadoras y destructoras a nombre del desarrollo, ya no tienen el respaldo necesario y tienen que sentirse preocupados por su futuro, cada vez menos seguro y menos capitalista. Pero también más peligroso por la tentación de los mercados negros: más jugosos y fuera de toda norma y control.

Internamente ha sido un año de retrocesos y fracasos en el proceso de cambio. Enumerar dichas listas sería aburrido y mezquino. Quisiera más bien rescatar lo que considero positivo, a pesar de los pesares, de estos procesos complejos.

Queda claro que nuestros empujes de nuestras maneras sociales, antropológicas y mentales de ver el mundo, están avanzando. Ya no somos extraños y exiliados en nuestros propios territorios. Lo blancoide e invasor, lo extraño a nosotros y ajeno, empiezan a sentirnos y vernos de igual a igual. Al parecer por fin toman conciencia de que “sus territorios” son nuestros territorios y ancestrales territorios. Que hemos sido despojados a sangre y fuego. Y tratados como esclavos, migrantes  y sirvientes en su historia colonial y republicana. Ya no pasamos desapercibidos, incluso en sus extranjerizantes canales de televisión aparecemos como habitantes de sus ciudades. Hasta en los más recalcitrantes racistas y coloniales medios de incomunicación, empiezan a mirar las costumbres “de sus provincias”. Nada de esto hubiera sido posible sin nuestros empujes y paciencia por los procesos sociales actuales.

Nuestras desventajas siguen siendo las herencias estructurales históricas y económicas, producto del desprecio y la marginación absoluta del llamado estado republicano. Resolver las desventajas estructurales nos llevará mucho tiempo todavía. Pelear contra mentalidades antiliberales y antidemocráticas es lo más complejo y difícil. Las mentalidades modernistas y de moda, es decir las que siguen vigentes en las estructuras de poder, son paradójicamente en Bolivia las más anticapitalistas y antiburguesas. Son guetos cerrados y familiares. De costumbres señoriales y oligárquicas, poco modernas en definitiva. Pero, tenemos que reconocer, implacables y fuertes. Sus intereses son enormes y no dejarán tan fácilmente en nuevas formas de estructuración, económica y social. Y nuestra pobreza sale a relucir a las calles en estas navidades. Tiene el sello de indígena.

El juego político también ha tenido avances por la presencia de las nacionalidades. Son bastiones ganados y consolidados. Hasta la ultraderecha más antiboliviana busca ahora ponchos y polleras, para adornar sus filas políticas. Sin embargo, hacer política en una estructura vieja como el estado republicano tiene sus consecuencias funestas. Las estructuras corruptas y anti ciudadanas por esencia, contaminan a las prácticas políticas, sobre todo en los municipios y prefecturas. Es una asignatura pendiente a resolver en este largo proceso de aprendizaje, en el manejo institucional de los aparatos estatales.

Nuestros desánimos son muchos. Los avances; aunque pocos, tienen que animarnos a seguir adelante. Educar y enseñar a convivir a unas oligarquías ignorantes, extranjerizantes y ajenas a nuestras costumbres y visiones, no son tareas fáciles y sencillas. Son tareas de generaciones. Nos ha tocado enfrentar esta dura realidad. Alfabetizar mentalidades coloniales antidemocráticas y antiliberales, son enormes hazañas sociales y no nos queda más remedio que asumirlas y enfrentarlas. Pero estos desafíos deben tener reciprocidades claras, de lo contrario sólo nos quedará la posibilidad del enfrentamiento y la solución por la fuerza. La pelota está en manos de todos; pero sobre todo en  manos de los grupos de poder que tienen los medios económicos, y las posibilidades, de cambiar y rectificar los errores del pasado. Si no será su condena y su destierro mental y físico.


                                                                                 Cochabamba, 28 de Diciembre de 2011.