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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

lunes, 16 de enero de 2012

CONGRESO DE LA CENTRAL OBRERA BOLIVIANA


                                                                                                Max Murillo Mendoza

La COB se reunirá en la ciudad de Tarija, para supuestamente debatir sus actuales postulados. Esta importante institución está en crisis galopante, y no tienen sus dirigentes idea alguna de a dónde tienen que ir en esos tiempos turbulentos y cambiantes. No hay propuestas políticas, no hay tesis de lecturas actuales, al grado que Pedro Montes, el mandamás actual de la COB, propone sin tener vergüenza alguna desempolvar la Tesis de Pulacayo, cuyo padre troskista Guillermo Lora la propuso allá por los años 40 del anterior siglo. Es decir, la inutilidad de los actuales dirigentes es tal que ni siquiera pueden hacer un manifiesto político propio y actual, para guiar al proletariado nuevo y moderno, en circunstancias totalmente distintas a las del anterior siglo.

La herencia que dejaron los dirigentes clásicos: Lechín, Filemón Escobar, Simón Reyes, Ramirez, etc, fue de tragedia griega. No sólo porque jamás hicieron algo por el proletariado boliviano, sino como siempre repitieron las sagradas notas de los grupos t´ojperos bolivianos, en este caso de izquierda, de aprovecharse al máximo de las prebendas que daba la fama del proletariado obrero boliviano. Todos esos dirigentes aparecieron con casas, pegas jugosas, contactos de becas para sus hijos, y otras cosillas más que el poder les permitía en sus intereses personales. Incluso fueron salvadores de la patria, como diputados y senadores de distintos partidos políticos de izquierda y derecha, porque es lo mismo en Bolivia. Todos estos mandarines criollos no dejaron establecido líneas institucionales para la COB. Después de la muerte del proletariado minero el año 1.985, cundió el pánico. Los mandarines se fueron de diputados, las bases se destruyeron de migrantes en las ciudades, y los pocos sobrevivientes en las minas prefirieron acercarse a la derecha neoliberal para sobrevivir, pues ya estaban abandonados por sus dirigentes y sus tesis obreras.

Hoy están todavía los herederos del troskismo manejando la COB, quiénes siguen pregonando la revolución permanente, como si nada hubiera pasado en el mundo a lo largo de estos siglos. Su despiste es tal que un día son aliados del gobierno y otro día son enemigos: no hay estrategias claras, sino intereses muy personales y particulares. La mediocridad es la característica de sus dirigentes. Pero es cierto que sigue siendo la COB, la representante de los obreros y obreras de este país. Esta institución requiere de nuevos aires, de gente nueva. Tiene que dejar de ser de mandarines y t´ojperos de izquierda, de clanes cerrados, y abrirse realmente al nuevo proletariado que hay en Bolivia. Los obreros actualmente son jóvenes y muy jóvenes, que no se ven representados por los tutankamones de la COB, y sus viejos esquemas políticos. La debilitada y esquelética COB debe renovarse con sangre nueva, joven y dinámica. Y definitivamente deshacerse de los viejos esquemas políticos, corruptos y prebendal que han dejado los clásicos mandarines.

En estos tiempos de cambio la COB no ha cambiado en sus esquemas políticos y mentales. Ha ido de entuerto en entuerto, de improvisación en improvisación. Eso sí ha sufrido de crisis cualitativa y cuantitativa en lo teórico y calidad dirigencial. Ya no es referente para nada ni para nadie. Es utilizada por intereses poderosos de transportistas o magisterio, cuando es necesario; pero ha perdido toda capacidad política frente a la sociedad. Esta debilidad simplemente les favorece a las oligarquías coloniales, quiénes prefieren obreros esclavos inconscientes que obreros conscientes de su realidad y su país. La alianza de clases también se debilita con una COB sin rumbo ni eficacia política. Por todo eso es preferible para el país y para los tiempos de cambio, tener una COB poderosa, consciente de su papel histórico y social. En esa línea la COB debe abrirse a sectores más dinámicos de la economía, y buscar jóvenes obreros para sus filas dirigenciales que hay por miles y miles en Bolivia. Los actuales tutankamones y momias históricas de los tiempos clásicos, tienen que jubilarse y no cometer el terrible error de Lechín de adueñarse de la COB.


                                                                                  Cochabamba, 16 de Enero de 2012.


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