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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

lunes, 21 de mayo de 2012

OCCIDENTE Y SUS DEMOCRACIAS


                                                                              Max Murillo Mendoza



Occidente, como civilización, otorgó al mundo aportes importantes como interesantes. No sólo en lo científico, sino también en lo intelectual y el pensamiento. Pero como civilización tiene también su rostro cruel y sangriento, antidemocrático y colonizador. Y en estos últimos tiempos, desde hace cien años, muestra más su rostro cruel, sangriento e hipócrita. La colonización jugó el despegue del mercantilismo y la industrialización. Intentó en ese mismo juego exportar sus ideas de liberalismo, democracia y derechos humanos. Ideas que no han sido plantadas con éxito en lugares del llamado tercer mundo. Donde prefirieron profundizar las mentalidades feudales, latifundistas y coloniales, por razones de expoliación y saqueo de nuestras riquezas. Y ahí empieza lo jodido del asunto occidental.



Hoy sus llamadas democracias, que desde siempre eran las fascinaciones de las oligarquías tercermundistas, están en bancarrota. Y están en bancarrota porque la podredumbre de sus sistemas ya no funcionan, han sido asaltadas y prostituidas por grupos de poder que ya nada tienen que ver con aquellos soñadores de los siglos XIX e inicios del XX. De todos modos sus cómodas democracias, sólo eran para ellos. Los bárbaros, los no occidentales no merecíamos esos sistemas. A lo sumo, sus cristianas mentalidades acudían al lavado de conciencia para otorgar ayudas al tercer mundo. Pero no para cambiar las realidades, sino para seguir manteniéndolas como estaban.



Es decir no es casual, no es obra de dios o de la suerte, que precisamente sus cómodas democracias coincidan con elevados modelos de desarrollo económico. Esa hipocresía es producto de la inmoral manera de pensar el reparto del mundo. Sus desarrollos son, al mismo tiempo, crueles y sistemas anti éticos e inmoralmente cabrones: gracias a las tragedias que sus sistemas producen en el tercer mundo. Hace tiempo leí de algún escritor: no hay polis griega sin esclavos, como no hay viajes espaciales sin tercer mundo. Esa es la crueldad de las mentalidades occidentales, conscientes e inconscientes. Los resultados son absolutamente elocuentes: cambio climático, hambre, desocupación e incertidumbre total hacia el futuro. El hombre occidental está sólo y errático. No sabe adónde va. Su Dios le ha abandonado. Lo único que le queda es el desahogo sangriento: la guerra, el odio al mundo, la venganza hacia las otras culturas y la destrucción de sí mismos. Cree ciegamente en su tecnología, como el último grito de salvación: irse de la tierra a otros confines del universo. Occidente ha caído en lo patológico de su pensamiento: la solución es la guerra, y se pavonean mostrando como bellezas y putas lindas, toda su tecnología guerrera. Para matar al otro. Para asesinar a quiénes no comparten con sus sociedades que son cementerios modernos y crueles.



Ese juego hipócrita y cruel, llamada democracia occidental, está en decadencia existencial. En realidad esos pueblos occidentales ya no eligen a sus representantes. Quizás nunca los eligieron, sino como circo romano para tener algunos beneficios y algo de pan. Pero hoy es demasiado evidente que ese sistema llamada democracia, es un engaño total y absoluto. Esas sociedades modernas, están ciegas y domesticadas, adormecidas y enceguecidas en sus torpes formas sociales de creencias hacia sus dirigentes. Ya no piensan, sólo actúan. La televisión y el internet han reemplazado a sus cerebros. Sólo obedecen lo que dicen esos aparatos inteligentes: votar por cual o tal asesino, etc. La sofisticación de esas llamadas democracias, han adormecido a esos pueblos al grado de hipnotizarlos y hacerles votar por cabrones, oligarcas, y personas que nada tienen ya de democráticos y creyentes en sus pueblos. Incluso estúpidos que estarán listos para cualquier trabajo sucio hacia el mundo: invadir, bombardear, asesinar, corromper, robar y asaltar. Piratas modernos y democráticos.



Occidente está en decadencia. Es un asco. Y no son palabras o sentimientos de odio. Es una realidad. Occidente ya no es un ejemplo, nunca lo fue; pero tuvieron momentos donde al menos ofrecían algo de liberalismo o derechos humanos. Hoy  da repugnancia. Su doble moral, como dicen ellos mismos, nos hace vomitar todos los días, porque todos los días bombardean, asesinan, roban y asaltan por todo el mundo. Su sofisticación responde a esa lógica de crueldad. Sus medios de incomunicación simplemente siguen exportando su modelo democrático, como si nada pasara, como si nada sucediera con su hipocresía y su destrucción cotidiana. Venden armas a los más asesinos y dictadores del mundo. Se ríen del cambio climático. Y en su soberbia invaden el país que les vengan en gana. O asesinan al que ya  no les conviene en sus pensamientos. Lo paradójico es que las oligarquías tercermundistas, siguen teniendo como modelo y patrón a seguir, ciegamente, a ese modelo fracasado y cruel que es occidente. Sus filósofos ya no tienen argumentos para defender dicha civilización. Están hace tiempo callados y mudos de impotencia, razones no les faltan para ese silencio: no se puede defender tanta crueldad e hipocresía junta. Su religión cristiana, que es parte de toda esa parafernalia hipócrita, está de retirada, las religiones milenarias de todas las civilizaciones antiguas están resucitando, y empiezan a humanizar y curar las heridas, los dolores espirituales que occidente ha causado a lo largo de estas décadas crueles y despiadadas.



                                                                  Cochabamba, 20 de mayo de 2012.

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