Max Murillo Mendoza.
Al llegar del campo, de mi trabajo, a modo de ponerme en forma prendí
la radio y era Panamericana con un programa de debates. Dos analistas políticos
conocidos: Carlos Cordero, militante del MNR, y Jimena Costas, creo que
militante del MSM ex candidata de las últimas elecciones. Se explayaron
defendiendo, sobre el tema salud, a los médicos como a unos “angelitos que
hacen de todo ante lo imposible para salvar vidas”. Y, para variar, el gobierno
del MAS no aumenta los presupuesto de salud. En la hora que me quedé
escuchando, mientras comía algo, no dijeron nada de la tragedia de la salud en
los seguros de salud, donde morir es un deporte nacional, y la mala atención de
los galenos es otro deporte nacional. Y el periodista conductor por supuesto no
preguntó nada al respecto. Oh sorpresa! Todos se rasgaron las vestiduras
atacando al gobierno con su insensibilidad conocida. Me pareció, ni más ni menos, oír a los troskistas de los
sindicatos revolucionarios del magisterio, que para ellos los culpables de la
mala educación son el imperialismo y el fascismo masista, que no invierten en
educación ni en su formación, cuando estos diez últimos años se les ha dado de
todo, y se han construido infraestructuras, bibliotecas, salas de computación, etc,
etc, pero la educación sigue siendo la
misma mierda. Aleluya, aleluya. Pues son los mismos argumentos para tapar y
encubrir las tragedias griegas de las prácticas médicas en todos los centros
del país. Esa impunidad crónica es deporte nacional.
Después de los acontecimientos últimos de los médicos, que fue una
pulseta política con el gobierno, lo que queda es la misma tragedia: cientos de
compatriotas muertos por falta de atención. Otros miles, como siempre,
esperando las ganas de los sacrificados médicos para ser atendidos. De hecho
nada harán por esos miles de miles que esperan sólo calmantes en su dolor. Me
consta. Y hay alguien que defienda a los muertos por el desprecio y falta de
atención de los médicos? Alguien defenderá a los miles y miles de bolivianos,
siempre humildes, que esperaron las ganas de quiénes prefirieron desahogarse en
las calles en contra del presidente indio? Hay alguna instancia en este país
para quejarse contra la impunidad de los médicos? La respuesta es categórica:
no hay. Del maltrato cotidiano, de la mala atención galena, como en el caso de
los profesores en educación, no hay instancias
ni políticas de estado que acudan a los maltratados. Eso como siempre se
queda en la impunidad total.
Los analistas políticos, que pululan como moscas en los medios de
incomunicación, responden a intereses concretos: defender el orden establecido,
a nombre de la libre expresión, a nombre de la democracia, que es el sistema de
la impunidad total, de la prostitución de aquellas clases que siempre disfrutan
de esta corruptela generalizada, llamada democracia. Y claro, perder la
mamadera y los privilegios pues cuesta, duele y les llega. Acostumbrados a las
alabanzas y las loas de la corrupción: ganancias sospechosas por lo menos, hoy
se termina ese ciclo, porque existe mayor control social, y mayor conciencia de
la gente común. Y eso ya no les gusta a los “democráticos” y gente bien,
acostumbrada a las glorias de antaño. En esa línea el gobierno debería anular
todos los colegios de profesionales, que hasta ahora son antros de los
políticos tradicionales, que utilizaron a la democracia para joder a este país
y dejarla como está ahora. Se dio un buen paso con la eliminación del colegio
de abogados, o abogansters. Se debe dar los pasos para eliminar a todos los
demás colegios. De hecho ya no se justifican, a la hora de fortalecer las
políticas de Estado.
Ni modo, ni modo. Ciertamente la democracia entendida como expresión
de todos, tiene también sus colaterales como la de estos analistas políticos,
que son representantes de intereses muy concretos de la ultraderecha, del
colonialismo como sistema de pensamiento y mentalidad. Tendremos que
acostumbrarnos a estas voces anti indígenas, ahora oficiales, y anti
bolivianas. Estos democráticos y partidarios de la “libre expresión”, son los
portavoces de los moribundos partidos políticos tradicionales. Que en el fondo
de sus almas coloniales, no soportan que indios e indígenas sean hoy parte de
la política oficial, y encuentran cualquier pretexto para desahogarse y atacar
al “totalitarismo indígena”. Creo que hasta Hitler se mataría de risa de tanta
ocurrencia mental de estos grupos coloniales.
Cochabamba, 19 de mayo de 2012.

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