Datos personales

Mi foto
Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

lunes, 21 de mayo de 2012

LOS DIOSES NOS SALVEN DE LOS ANALISTAS POLÍTICOS


                                                                                      Max Murillo Mendoza.



Al llegar del campo, de mi trabajo, a modo de ponerme en forma prendí la radio y era Panamericana con un programa de debates. Dos analistas políticos conocidos: Carlos Cordero, militante del MNR, y Jimena Costas, creo que militante del MSM ex candidata de las últimas elecciones. Se explayaron defendiendo, sobre el tema salud, a los médicos como a unos “angelitos que hacen de todo ante lo imposible para salvar vidas”. Y, para variar, el gobierno del MAS no aumenta los presupuesto de salud. En la hora que me quedé escuchando, mientras comía algo, no dijeron nada de la tragedia de la salud en los seguros de salud, donde morir es un deporte nacional, y la mala atención de los galenos es otro deporte nacional. Y el periodista conductor por supuesto no preguntó nada al respecto. Oh sorpresa! Todos se rasgaron las vestiduras atacando al gobierno con su insensibilidad conocida. Me pareció,  ni más ni menos, oír a los troskistas de los sindicatos revolucionarios del magisterio, que para ellos los culpables de la mala educación son el imperialismo y el fascismo masista, que no invierten en educación ni en su formación, cuando estos diez últimos años se les ha dado de todo, y se han construido infraestructuras, bibliotecas, salas de computación, etc, etc,  pero la educación sigue siendo la misma mierda. Aleluya, aleluya. Pues son los mismos argumentos para tapar y encubrir las tragedias griegas de las prácticas médicas en todos los centros del país. Esa impunidad crónica es deporte nacional.



Después de los acontecimientos últimos de los médicos, que fue una pulseta política con el gobierno, lo que queda es la misma tragedia: cientos de compatriotas muertos por falta de atención. Otros miles, como siempre, esperando las ganas de los sacrificados médicos para ser atendidos. De hecho nada harán por esos miles de miles que esperan sólo calmantes en su dolor. Me consta. Y hay alguien que defienda a los muertos por el desprecio y falta de atención de los médicos? Alguien defenderá a los miles y miles de bolivianos, siempre humildes, que esperaron las ganas de quiénes prefirieron desahogarse en las calles en contra del presidente indio? Hay alguna instancia en este país para quejarse contra la impunidad de los médicos? La respuesta es categórica: no hay. Del maltrato cotidiano, de la mala atención galena, como en el caso de los profesores en educación, no hay instancias  ni políticas de estado que acudan a los maltratados. Eso como siempre se queda en la impunidad total.



Los analistas políticos, que pululan como moscas en los medios de incomunicación, responden a intereses concretos: defender el orden establecido, a nombre de la libre expresión, a nombre de la democracia, que es el sistema de la impunidad total, de la prostitución de aquellas clases que siempre disfrutan de esta corruptela generalizada, llamada democracia. Y claro, perder la mamadera y los privilegios pues cuesta, duele y les llega. Acostumbrados a las alabanzas y las loas de la corrupción: ganancias sospechosas por lo menos, hoy se termina ese ciclo, porque existe mayor control social, y mayor conciencia de la gente común. Y eso ya no les gusta a los “democráticos” y gente bien, acostumbrada a las glorias de antaño. En esa línea el gobierno debería anular todos los colegios de profesionales, que hasta ahora son antros de los políticos tradicionales, que utilizaron a la democracia para joder a este país y dejarla como está ahora. Se dio un buen paso con la eliminación del colegio de abogados, o abogansters. Se debe dar los pasos para eliminar a todos los demás colegios. De hecho ya no se justifican, a la hora de fortalecer las políticas de Estado.

Ni modo, ni modo. Ciertamente la democracia entendida como expresión de todos, tiene también sus colaterales como la de estos analistas políticos, que son representantes de intereses muy concretos de la ultraderecha, del colonialismo como sistema de pensamiento y mentalidad. Tendremos que acostumbrarnos a estas voces anti indígenas, ahora oficiales, y anti bolivianas. Estos democráticos y partidarios de la “libre expresión”, son los portavoces de los moribundos partidos políticos tradicionales. Que en el fondo de sus almas coloniales, no soportan que indios e indígenas sean hoy parte de la política oficial, y encuentran cualquier pretexto para desahogarse y atacar al “totalitarismo indígena”. Creo que hasta Hitler se mataría de risa de tanta ocurrencia mental de estos grupos coloniales.



                                                                       Cochabamba, 19 de mayo de 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario