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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

martes, 8 de mayo de 2012

LA CENTRAL OBRERA BOLIVIANA: RELIQUIA DEL 52




                                                                                           Max Murillo Mendoza



La vieja izquierda boliviana siempre tuvo como mira en sus objetivos políticos, a la Central Obrera Boliviana, hija predilecta del proceso del 52. Esa vieja izquierda intentó utilizar desde siempre a la COB, en sus estrategias de poder para conquistar a sus filas al poderoso proletariado minero. Pocas veces lo logró, pero siempre embarró con sangre esos coqueteos porque la izquierda, la vieja y oligárquica (comunistas, troskistas, miristas, emebelistas, socialistas) nunca tuvo estrategias de poder reales. No podían pelearse con sus padres o abuelos latifundistas y conservadores. No podían pelearse con las colonias extranjeras (una investigación de familias y apellidos pondría al descubierto todo este engaño), pues eran hasta vecinos de barrio. Y en sus farras hasta compadres. Por lo que siempre abandonaron a su suerte a los obreros. Excusas siempre hubo. El exilio dorado y los privilegios que eso otorgaba fueron más atractivos, que entregar sus esfuerzos, intelectuales y físicos, por obreros y campesinos. Las élites izquierdistas utilizaban a la COB hasta donde era posible, y luego regresaban a sus bases oligárquicas de siempre. No hay investigaciones al respecto, y no es casual que no hayan. Los letrados e intelectuales normalmente pertenecen a estas filas izquierdosas, a nombre de analistas, renegados, cobardes, resentidos que por supuesto no se animarán a tocar sus pasados, porque hoy son post-modernos y profesionales del establishment.



Pero, hay izquierda nueva? No. Siguen esos viejos patrones y privilegiados que nunca dejaron de soñar en sus poderes dorados. Tomar el poder es lo de menos, el modo de vida caduco y sin sentido paradójicamente tiene sentido. La izquierda, sin rumbo ni sentido, hizo pactos con el MAS. Se nota en el despiste total y absoluto alrededor del gobierno. Ni siquiera con GPS se ubicarían en qué país se encuentran. Saben que gracias a campesinos e indígenas, a quiénes ni conocían ni querían por sus encantos proletarios y centralidad proletaria, se aproximaron por fin al poder. No hicieron mayores méritos, ni siquiera fueron parte de las movilizaciones enormes de tantos años. Simplemente se aprovecharon de su entrismo y le tomaron el pelo a Evo Morales. Pero al fin llegaron en algo al poder, que  no pudieron por su despiste con el proletariado. Ya no les interesa la COB, porque su poder es mínimo. En realidad no tiene poder, sino la nostalgia de épocas pasadas y gloriosas. Para esta vieja izquierda colonial la COB es sólo recuerdo, ahora tienen que aprovechar a indígenas y campesinos en sus objetivos personales y familiares.



De hecho la COB es pasado. Pertenece a otra época y lógica económica y social. Sus mismos estatutos responden a una centralidad democrática obrera y citadina, donde no hay presencia indígena, sino como sindicatos campesinos anexos y de apoyo simplemente. Los obreros actuales, de las pocas fábricas bolivianas, no tienen mayores expectativas con la COB, porque las mentalidades, a pesar de la explotación y la plusvalía, son otras. Porque comunismo y marxismo no son atractivos para los jóvenes de estas épocas. Porque sus representantes en Bolivia son de las filas coloniales y pigmentocráticas, y jamás soñaron en hacer la revolución, sino sólo en vivir bien a nombre de obreros y proletarios. Las historias muchas veces se repiten en algunos escenarios conocidos. La COB es parte de ese despiste histórico de la izquierda. En estos días defienden a quiénes en los años 70 y 80 del anterior siglo los combatían: clases medias racistas y discriminadoras como los sindicatos de salud y los médicos de los colegios profesionales. Las cúpulas de esos sindicatos y colegios están en manos de miristas, movimientistas, adenistas, eneferistas, que sólo protegen a los pocos vividores que tienen varios sueldos a la vez, aprovechando como siempre del estado y sus derivados. El despiste de la COB incluso va más allá: quieren copiar la experiencia del MAS: armar su propio partido político. La izquierda en ese afán de copiar modelos extraños y ajenos a nuestras realidades siempre fracaso. Y la COB fracasará en ese intento de copiar modelitos que no obedecen a sus lógicas sociales y procesos sociales.



La COB empieza a ser un sindicato más de los tantos que hay en Bolivia, y que muchos de ellos son perjudiciales y abiertamente contrarios a los intereses de la colectividad: choferes, de salud, magisterio, etc. En sus arcaicas maneras de considerar las luchas sociales, son estamentos que frenan todo tipo de conquistas o avances de la sociedad, para mejorar la calidad de vida. La mezcla de pobreza, ignorancia, prepotencia y poca capacidad ideológica y política son insumos explosivos en contra de la colectividad. Lamentablemente la COB tiene todos estos condimentos, y hace muchos años que está vacío de estrategias ideológico políticas, por lo que sus acciones son de sobrevivencia primaria. Y no me extraña que quiera terminar como un partido político más, a nombre de instrumento. Los partidos políticos en Bolivia son agencias de empleos, donde mercenarios y gansters se ganan el puesto con sus esmeros y combatividad, para después ser parte del asalto a las arcas del estado boliviano.



                                                                         Cochabamba, 6 de mayo de 2012.

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