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Historiador, director de institución de Desarrollo Rural en municipios.

lunes, 14 de mayo de 2012

LA COB ALIADA DE LA OLIGARQUÍA


                                                                                   Max Murillo Mendoza



El despiste, la falta de análisis de coyuntura y posicionamiento político ideológico de parte de los jerarcas de la COB, hace que pierdan de vista aspectos claramente contradictorios que les conducen a las aguas turbias de las oligarquías citadinas. Oligarquías citadinas que otra vez, con la excusa del paro médico, han hecho gala de sus reacciones racistas y pigmentocráticas en los medios de incomunicación privadas. En todo ese complejo mental de reacciones turbulentas, las formulaciones y declaraciones de los oligarcas representantes de los colegios de profesionales médicos (y representantes al mismo tiempo de los partidos tradicionales: MIR, ADN, MNR, MSM ), han rayado en la paranoia, el desahogo racista y el desprecio por todo lo que se llama política, es decir el arte por la negociación, el análisis y la retroalimentación política para la respuesta. Los “doctorcitos” no pueden permitir, no pueden aguantar, no pueden soportar un presidente indio. Todo lo demás es excusa racista: que la legalidad, que los derechos, que las conquistas. En un país como Bolivia, donde estos grupos coloniales y corruptos nada respetan, ni la vida misma, se explayan en sus medios de incomunicación para convertirse en “defensores de la libertad y las conquistas sociales”. Sólo en Bolivia suceden semejantes acontecimientos de novela costumbrista e imaginaria, digna de los mejores escritos de García Márquez.



Pues lo de la COB no es novedad. Ya en las postrimerías de la decadencia minera, a mediados de los años 80 del anterior siglo, la poderosa Federación de Mineros ordenó a sus bases votar en las elecciones del año 85 por el mal menor, es decir por el MNR. A pesar de estas órdenes de los jerarcas, las bases prefirieron votar por Banzer. Es decir, troskistas, comunistas, socialistas, emebelistas mineros votaron por la ultraderecha. Lo de estos días, en esa línea, no debería sorprendernos. El despiste de la COB es total. Su agonía política y decadencia ideológica. Aliarse con las oligarquías citadinas, y colegios de profesionales es realmente ir en contra de toda la herencia de luchas y reivindicaciones sociales de esta entidad. Por si eso fuera poco dan rienda suelta a las derechas incrustadas en las universidades estatales. Donde señoritos y patroncitos de gala, entrenándose, también salen a las calles como en Sucre en el 2.008, en contra del presidente indio. Apedreando sindicatos de cocaleros; pero no instituciones realmente antibolivianas y antiindígenas como el comité cívico, por ejemplo. Los espíritus señoriales y racistas salen a luz y se desahogan en su bronca y furia contenida anti indígena, y ciertamente anti boliviana.



Los resultados de las universidades estatales son absolutamente claras y concretas: profesionales desubicados, domesticados y con la mentalidad patronal de ganar desde el escritorio y sin consideración alguna. Esa podredumbre humana no es discutible y los sociólogos de estas universidades ni olfatean en sus estudios, prefieren mirar a otro lado, prefieren la complicidad como siempre: sus pegas y sus privilegios. Prefieren estudios sobre el TIPNIS pero no sobre sus propias mentalidades. El juramento hipocrático es para limpiarse el trasero, la realidad es la dura realidad: la universidad estatal hace siglos que vomita sólo señoritos y desubicados para destruir este país, y no respetarla en lo más mínimo. Los resultados son los resultados. Y, claro, como las señoritas bien del siglo XIX se escandalizan y se asustan del presidente indio: “oh, qué vergüenza”. En un país tan civilizado, tan desarrollado y tan progresista como Bolivia…con un presidente indio. Vaya vergüenza.



Más allá de los reclamos por los derechos justos y legítimos, en las clases a medias y las colonias extranjeras, que fungen como oligarquías, las reacciones son claramente racistas y pigmentocráticas. No hay por donde perderse. Su odio contenido a este proceso se desahoga y se canaliza en las marchas y declaraciones de los medios de incomunicación coloniales. E insisto que este fenómeno racistas, muy típicamente boliviano de clase media, no está siendo atendido por las cúpulas del MAS, que en definitiva es explicable porque los gobernantes son izquierdistas de clases a medias, y pues no lo notan y  no lo olfatean acostumbrados como están a los ambientes racistas de izquierda. Pero no entiendo dónde están los especialistas de la descolonización de este estado, que realmente su inutilidad raya en la  ineficacia e ineficiencia absoluta para organizar y difundir, en los medios de comunicación estatales, programas anti racistas y anti pigmentocráticos. Y las universidades “estatales” deberían ser nacionalizados para una reestructuración total de los curriculums académicos, y relocalizarles a tantos “profesionales” de ultraderecha y colonialistas, que nada aportan al país ni siquiera a la ciencia, sino envenenan las mentes de los jóvenes, sobre todo de los católicos de domingo que son los más anti indígenas y anti bolivianos. Sería una acción patriótica y nacionalista legítima y profesional.





                                                                            Cochabamba, 14 de mayo de 2012.




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