Max Murillo Mendoza
El despiste, la falta de análisis de coyuntura y posicionamiento
político ideológico de parte de los jerarcas de la COB, hace que pierdan de
vista aspectos claramente contradictorios que les conducen a las aguas turbias
de las oligarquías citadinas. Oligarquías citadinas que otra vez, con la excusa
del paro médico, han hecho gala de sus reacciones racistas y pigmentocráticas
en los medios de incomunicación privadas. En todo ese complejo mental de
reacciones turbulentas, las formulaciones y declaraciones de los oligarcas
representantes de los colegios de profesionales médicos (y representantes al
mismo tiempo de los partidos tradicionales: MIR, ADN, MNR, MSM ), han rayado en
la paranoia, el desahogo racista y el desprecio por todo lo que se llama
política, es decir el arte por la negociación, el análisis y la
retroalimentación política para la respuesta. Los “doctorcitos” no pueden
permitir, no pueden aguantar, no pueden soportar un presidente indio. Todo lo
demás es excusa racista: que la legalidad, que los derechos, que las
conquistas. En un país como Bolivia, donde estos grupos coloniales y corruptos
nada respetan, ni la vida misma, se explayan en sus medios de incomunicación
para convertirse en “defensores de la libertad y las conquistas sociales”. Sólo
en Bolivia suceden semejantes acontecimientos de novela costumbrista e
imaginaria, digna de los mejores escritos de García Márquez.
Pues lo de la COB no es novedad. Ya en las postrimerías de la
decadencia minera, a mediados de los años 80 del anterior siglo, la poderosa
Federación de Mineros ordenó a sus bases votar en las elecciones del año 85 por
el mal menor, es decir por el MNR. A pesar de estas órdenes de los jerarcas,
las bases prefirieron votar por Banzer. Es decir, troskistas, comunistas,
socialistas, emebelistas mineros votaron por la ultraderecha. Lo de estos días,
en esa línea, no debería sorprendernos. El despiste de la COB es total. Su
agonía política y decadencia ideológica. Aliarse con las oligarquías citadinas,
y colegios de profesionales es realmente ir en contra de toda la herencia de
luchas y reivindicaciones sociales de esta entidad. Por si eso fuera poco dan
rienda suelta a las derechas incrustadas en las universidades estatales. Donde
señoritos y patroncitos de gala, entrenándose, también salen a las calles como
en Sucre en el 2.008, en contra del presidente indio. Apedreando sindicatos de
cocaleros; pero no instituciones realmente antibolivianas y antiindígenas como
el comité cívico, por ejemplo. Los espíritus señoriales y racistas salen a luz
y se desahogan en su bronca y furia contenida anti indígena, y ciertamente anti
boliviana.
Los resultados de las universidades estatales son absolutamente claras
y concretas: profesionales desubicados, domesticados y con la mentalidad
patronal de ganar desde el escritorio y sin consideración alguna. Esa
podredumbre humana no es discutible y los sociólogos de estas universidades ni
olfatean en sus estudios, prefieren mirar a otro lado, prefieren la complicidad
como siempre: sus pegas y sus privilegios. Prefieren estudios sobre el TIPNIS
pero no sobre sus propias mentalidades. El juramento hipocrático es para
limpiarse el trasero, la realidad es la dura realidad: la universidad estatal
hace siglos que vomita sólo señoritos y desubicados para destruir este país, y
no respetarla en lo más mínimo. Los resultados son los resultados. Y, claro,
como las señoritas bien del siglo XIX se escandalizan y se asustan del presidente
indio: “oh, qué vergüenza”. En un país tan civilizado, tan desarrollado y tan
progresista como Bolivia…con un presidente indio. Vaya vergüenza.
Más allá de los reclamos por los derechos justos y legítimos, en las
clases a medias y las colonias extranjeras, que fungen como oligarquías, las
reacciones son claramente racistas y pigmentocráticas. No hay por donde
perderse. Su odio contenido a este proceso se desahoga y se canaliza en las
marchas y declaraciones de los medios de incomunicación coloniales. E insisto
que este fenómeno racistas, muy típicamente boliviano de clase media, no está
siendo atendido por las cúpulas del MAS, que en definitiva es explicable porque
los gobernantes son izquierdistas de clases a medias, y pues no lo notan y no lo olfatean acostumbrados como están a los
ambientes racistas de izquierda. Pero no entiendo dónde están los especialistas
de la descolonización de este estado, que realmente su inutilidad raya en la ineficacia e ineficiencia absoluta para
organizar y difundir, en los medios de comunicación estatales, programas anti
racistas y anti pigmentocráticos. Y las universidades “estatales” deberían ser
nacionalizados para una reestructuración total de los curriculums académicos, y
relocalizarles a tantos “profesionales” de ultraderecha y colonialistas, que
nada aportan al país ni siquiera a la ciencia, sino envenenan las mentes de los
jóvenes, sobre todo de los católicos de domingo que son los más anti indígenas
y anti bolivianos. Sería una acción patriótica y nacionalista legítima y
profesional.
Cochabamba,
14 de mayo de 2012.

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